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Hikonu 47

 

 

 

                Editorial

 

               El Dolor

                El caso de la Epidemia en Filipinas

                18 Años de Vida

                Otras Notas de esta Edición

 

      

      

 

               

 

 

 

 

Editorial                                                       B"H

Shalom Uvrajá

Cierta vez un burro se cayó a un pozo, del que no podía salir. Pataleó, gimió y rebuznó, pero no había caso. Al rato pasó su dueño. Cuando vio lo ocurrido intentó salvarlo pero no pudo y pensó lo siguiente: "El burro está muy viejo y, por otra parte es necesario tapar el pozo. Taparé, entonces, el pozo y de paso enterraré al burro". Así hizo. Buscó una pala y comenzó a tirar tierra encima del burro. El pobre animal se desesperó aún más pero al rato “razonó” que gritando no ganaría nada y empezó a sacudirse la tierra de encima hasta que de a poquito el nivel del piso se fue elevando… y el burro también se fue elevando hasta que, para sorpresa de su amo, pudo dar un salto y salvar su vida.
Cuantas veces sentimos que estamos en un pozo y por si eso fuera poco nos tiran tierra encima y estamos tan desesperados, que no encontramos la salida a nuestros problemas, a nuestros dolores. Debemos saber que de Hashem no viene nada malo y que podemos aprovechar cada experiencia negativa para elevarnos en todos los sentidos.
Lo mismo ocurre con el galut (la era actual, lo opuesto a la era mesiánica). Nadie lo quiere, ni siquiera Di-s. Nos persiguen, no nos quieren, tenemos angustias. Todo tiene un propósito, sin embargo. A tal punto que cuando venga el Mashiaj y nos permita ver nuestros logros nos vamos a arrepentir de no haber aprovechado todas las oportunidades que tuvimos de ser mejores, de sacudirnos la tierra y de elevarnos. 
¿Cómo es posible resolver un problema y utilizarlo para elevarnos espiritualmente?
El estudio de la Torá, el encendido de la velas de Shabat, la colocación de Tefilin y el cumplimiento de los preceptos nos llevan a un nivel superior de comprensión y nos dan una visión más amplia. ¡Es mejor una buena acción que mil suspiros!.

Rab. Shlomó Tawil

  El Dolor

   Semilla para el crecimiento

  Extraido de “Hacia una Vida plena de Sentido” de “Jabad Magazine Nº 99”.

                        Debemos transformar el dolor en acción,

                                y las lágrimas en crecimiento

                                                                                El Rebe

Estaba en la naturaleza del Rebe ver lo positivo donde la sabiduría convencional sólo veía lo negativo. A su modo, era capaz de dar esperanza y consuelo aún a quienes sufrían el más agudo dolor emocional o espiritual.

En 1973, la viuda del renombrado escultor Jacques Lípschitz visitó al Rebe tras la muerte súbita de su marido. Además de estar quebrada por su muerte, su marido estaba terminando una gran escultura, un fénix en líneas abstractas, que le había sido comisionado para el Monte Scopus en Jerusalén. Escultora ella misma, le había gustado completar la obra de su marido, pero algunas personas habían empezado a sugerir que quizás el fénix era un símbolo inapropiado para la ciudad sagrada de Jerusalem. Esta duda la entristecía doblemente.
El Rebe abrió el libro de Job y leyó: "Y multiplicaré mis días como el jol". Explicó que el jol era un ave que vivía mil años y después de morir resucitaba de sus cenizas, obviamente, el fénix era símbolo apropiado. Un símbolo de esperanza y renovación ante dolor. El Rebe le dijo que siguiera adelante con el proyecto, y la mujer quedó reconfortada y feliz.
¿Qué podemos aprender del dolor y el sufrimiento?
El dolor y el sufrimiento son oportunidades para desafiar el modo en que vemos la vida. Cuando las cosas van bien, tendemos a dar la vida por sentada, pero el trauma nos arrastra al borde mismo de la vida, y nos permite volver a verla desde un ángulo nuevo y revelador.
Entonces, la verdadera pregunta que debemos hacernos no es sólo por qué a veces sentimos tanto dolor, sino qué se supone que debemos aprender de él.
Cuando vemos la vida limitada al aquí y al ahora, a la inmediatez de una existencia corporal, nos veremos asustados y heridos cuando algo ataca esa existencia. Cuando somos conscientes de un panorama más amplio, en cambio, de una realidad espiritual además de la física, el dolor es sólo un componente. Mientras que el dolor es en última instancia, efimero (ya sea físico, emocional o espiritual) la vida es eterna, y lo que más importa son las contribuciones a largo plazo que hagamos. A este fin, debemos buscar la energía positiva que produce nuestro sufrimiento. Como las preciosas contadas gotas de aceite que pueden extraerse sólo cuando se aplastan aceitunas, el sufrimiento puede llevarnos a reconsiderar el sentido de nuestra existencia, a comprometernos más plenamente con nuestro desarrollo espiritual.
En sí mismo, el dolor suele ser una señal de alguna otra falla. Es un síntoma de una causa que puede no ser visible de inmediato, y para encontrarla debemos mirar la vida con los ojos más agudos. Alguien que lleva una vida materialista tiende a sobreevaluar el dolor, pues el materialismo es por naturaleza transitorio, fragmentado en muchos momentos aislados. Cuando sentimos dolor, entonces nos concentramos en él y no podemos sentir nada más.
Podemos pesar el dolor que estamos sintiendo en el momento contra la alegría que sentimos ayer, y decidir que quizá la vida no se merece tantos problemas.
Pero cuando vemos más allá de una vida unidimensional, más allá del momento, cuando comprendemos que estamos compuestos no sólo de un cuerpo sino de un cuerpo y un alma, reconocemos que hay un objetivo más alto para nuestro dolor.
A simple vista, nuestro objetivo en la vida puede ser perseguir la felicidad momentánea mediante la comodidad material. Pero al final descubrimos que este objetivo es superficial y absurdo. El verdadero objetivo de la vida es desafiarnos para refinar este mundo material. La vida es sinónimo de desafío y el desafío es sinónimo del potencial para el bien y el mal, y nuestra capacidad de elegir entre los dos. Sin la posibilidad de caer temporalmente, no habría independencia en la vida, y por lo tanto no habría sentido.
El dolor y el sufrimiento son consecuencias de esta independencia, y de la dicotomía entre cuerpo y alma. Creando una armonía entre cuerpo y alma, pasando de una vida física y unidimensional a una vida espiritual y de dos dimensiones, empezamos a transformar nuestro dolor en una experiencia de aprendizaje y una energía positiva. Para reacomodar nuestra perspectiva de la vida se necesita un compromiso serio, y eso no puede hacerse sin esfuerzo. Se necesita disciplina y el esfuerzo concentrado del estudio, la plegaria y las buenas acciones, significa introducir un sistema de valores más alto en la vida. Pero es la única respuesta digna a dolor, y aun esto puede no aliviar el dolor que es sólo un síntoma a corto plazo de la causa a largo plazo que ahora nos hemos propuesto enfrentar
No hay una verdadera explicación del dolor, el único modo por el que nosotros podemos comprender el dolor y el sufrimiento es reconocer que el mundo mismo es intrínsecamente bueno y que el dolor y el sufrimiento son de algún modo parte de un bien mayor. Esto no equivale a sugerir que el dolor en sí mismo sea bueno, ni que debamos aceptarlo pacíficamente. De hecho, debemos expresar a pleno nuestros sentimientos de dolor, y hacer todo lo que esté a nuestro poder para aliviar el sufrimiento en nosotros y en los demás.
Al mismo tiempo, debemos reconocer el dolor y el sufrimiento como parte del misterio de la vida, un panorama más grande que el ojo humano no siempre puede ver de entrada, pero se hace evidente con el tiempo. Como dicen los sabios, "Todo lo que hace Di-os, lo hace para mejor". Esto no justifica de ninguna manera que persona alguna inflija dolor o castigo a otra, nadie tiene derecho a hacer el papel de Di-s.
Es nuestro deber descubrir cómo el dolor puede ser una bendición disfrazada, y superar el dolor y restaurar la armonía de nuestro cuerpo y alma.
Consideremos la inevitable frustración que precede a todo crecimiento creatívo, o el intenso dolor que siente una mujer cuando da a luz. No importa lo agudo que pueda ser ese dolor, en última instancia es absorbido por el bien que produce.

El caso de la Epidemia en Filipinas

•  Extraído de “Jabad Magazine Nº 99” por Jana Lilian Cohen

Ocurrió hace más de 25 años, cuando vivía en Boston junto a mi familia. Mi esposo se dedicaba al negocio de computación y yo trabajaba como secretaria ejecutiva en la leshivá de jabad. Me ocupaba especialmente de la organización de eventos especiales y principalmente de la estructura de la Cena Anual en beneficio de la leshivá. Debido a los años en el puesto, sabía de la importancia del evento que le permitía subsistir a la institución largos meses.
Todos los preparativos, que incluían contactar a personalidades comunitarias y del gobierno, impresión de material, publicidad, etc, estaban a mi cargo.
Coincidentemente con esos días de trabajo intensivo, enfermé de una pierna. Al principio traté de ignorar el problema, pero luego de una revisación médica me fue indicado internarme en el hospital para realizar el tratamiento de curación.
No me quedó opción y acaté la indicación del doctor, pero trasladé mi oficina al hospital. Llevé mi computadora y conecté una línea telefónica, para continuar con mi trabajo.
Una noche, mientras estaba concentrada en la confección de la revista del evento, un importante médico de la clínica, entró en mi habitación. Se lo notaba sorprendido por todo el despliegue de trabajo a esas altas horas de la noche. Le expliqué que debía trabajar contrarreloj para la Cena Anual de la leshivá de Lubavitch. 
-¿Lubavitch? Conozco al Rebe de Lubavitch.
Al notar mi interés, tomó una silla, se sentó y comenzó su historia: "Nunca fui un judío creyente. Sin embargo esta historia me sacudió. Durante varios años serví como médico oficial en la Armada de los Estados Unidos de Norteamérica. Allí me especialicé en medicina y luego me dediqué a ejercer en forma privada. Una mañana recibí un llamado de la comandancia para la que trabajé mucho tiempo. Me preguntaron si podía tomar a cargo un trabajo especial. El oficial que llamaba desde las Islas Filipinas, me explicó que se había desatado una enfermedad infecciosa entre los soldados que se hallaban en la zona. La dolencia consistía en una intoxicación de estómago e infección en los intestinos. Un alto porcentaje estaba internado en el hospital, pero nadie podía hallar la razón de la dolencia. Acepté el desafío, y me preparé para viajar a Filipinas. Antes de realizar el viaje, pasé por la casa de mi madre para despedirme. Ella era una judía muy piadosa, sobre todo en lo respectivo a la Tzedaká. Siempre enviaba dinero para ayudar en las obras del Rebe de Lubavitch. Cuando le expliqué que viajaria vía Nueva York me suplicó que aprovechara para llevar personalmente su donación al Rebe. Después de mucho insistir, acepté. Ella se comunicó con la Secretaria del Rebe y solicitó también un turno para que tuviera una entrevista privada con el Rebe. La cita era al otro día, a las 3 a.m.
A las 4:30 hs del día siguiente, ingresé en la oficina del Rebe. Me dió la mano y yo dejé el sobre con el dinero sobre el escritorio. El Rebe ignoró el hecho, y me miró intensamente. Luego sonrió y me preguntó hacia adónde me dirigía. Le relaté todo acerca de la base militar en Filipinas, agregando que se trataba de un gran desafío porque grandes médicos no podían hallar la razón de esta afección.
El Rebe se puso serio. Pasaron unos instantes y entró el secretario del Rebe. El Rebe le pidió que trajera una regla, una hoja cuadriculada y un mapa de la zona de las Islas Filipinas. Ya eran casi las 5 a.m y no era fácil conseguir el mapa.
Después de un rato, el mapa estaba allí.
El Rebe me miró y me dijo: "Te diré que puedes hacer al respecto, pero no es necesario que reveles la fuente de la Información".
Se levantó, sacó una revista publicada por la Academia de la Marina Americana. El Rebe la hojeó hasta hallar la página buscada. Allí figuraban los horarios de salida y caída del sol en la zona, y los diferentes niveles de alta y baja marea a lo largo de las horas del día.
El Rebe observó el mapa, tomó la hoja, y con la regla realizó diferentes mediciones y anotó los resultados. Después de diferentes cálculos marcó un punto en un sitio.
Levantó su cabeza y me dijo:"Cuando llegues allí, busca este lugar exacto en el mapa y compáralo con el mapa que te agrego. Este sitio se halla al lado de la orilla del mar. Cuando lo ubiques, ve allí en el horario en que la bajamar sea mayor antes de amanecer, espera a que el agua se retire y toma una muestra de arena. Llévala al laboratorio y estúdiala. Quizás encuentres el motivo de la enfermedad". En realidad, estaba tan cansado y confundido, que no comprendí exactamente lo que el Rebe me dijo. Asentí, guardé la hoja en mi bolsillo y nos despedimos.
Después de un vuelo agotador, arribé a Filipinas. Olvidé todo lo hablado con el Rebe. De inmediato me compenetré con la investigación que se venía realizando desde varios días atrás. Se habían tomado muestras de agua que habían bebido los soldados, la comida que se les había servido. Tomamos muestras de los restaurantes de la zona, pero todas las pruebas resultaban 'limpias' y todos los esfuerzos parecían en vano. Muchos soldados fueron enviados a sus hogares, pues no podían permanecer allí en ese estado. Una semana después de haber llegado a Filipinas, me senté solo en el laboratorio y traté de hallar el motivo de esta afección. De pronto, recordé lo que el Rebe de Lubavitch me había dicho. Busqué la hoja y pensé que no había nada para perder probando lo que el Rebe sugirió.
Esa misma madrugada me dirigí al lugar que marcó en el cuadrado exacto. Cuando llegó el horario de la marea más baja, de acuerdo a la revista de la Academia, llené un balde con arena que la mayor parte del día se encuentra tapada por el agua.
Llevé la arena al laboratorio, y temiendo que el resto del grupo de médicos se ría de mi 'inocencia' no comenté a nadie acerca de las pruebas. A las pocas horas, hallé la raíz del problema…
Después de repetidas pruebas -esta vez junto a mis compañeros- quedó claro que a esa hora de la noche, durante la bajamar, muchos mariscos quedaban incrustados en la arena. Durante ese corto período generaban una sustancia que provocaba fuertes infecciones de los intestinos y graves problemas de estómago.
Hasta ahora no había sido posible descubrirlo pues las pruebas se tomaban cuando el agua ya había arrastrado la sustancia. Esos moluscos se habían servido en algunos de los restaurantes de la ciudad y habían afectado a los soldados.
A raíz de esto recibí un nombramiento especial de la Armada Americana. Sólo que ellos no sabían que no se trataba de mi descubrimiento sino del Rebe de Lubavitch…

 

18 Años de Vida

Los días 26 y 27 de Junio del 2005 van a quedar en la historia de la vida comunitaria judía Rosarina, como días trascendentes e inolvidables. En esos días confluyeron dos hechos importantes: el festejo de los primeros 18 años de vida de Jabad Rosario con una cena de Gala y la visita del Gran Rabino Ashkenazí del Estado de Israel, Rabino Iona Metzger.
Durante el mes que precedió a estos dos acontecimientos se formó una comisión de trabajo integrada por Gabriel Bercovich, César Goldín, Carlos Kauffman, Adolfo Kivatinetz, César Nasatsky, Miguel Rosental y Romina Weiss, quienes junto con los Rabinos Tawil, Nacach y Zelione, lideraron la tarea de muchas personas que colaboraron en las más diversas tareas. Quiera Hashem bendecirlos a todos ellos.
El Domingo 26 de Junio, al caer la tarde, llegó al Aeropuerto Internacional Rosario, procedente de Buenos Aires, el Gran Rabino con su secretario, acompañados por el Rabino Tzvi Grunblat, Director Nacional de Jabad Argentina y fueron recibidos por una delegación de Iehudim de la ciudad.
Acompañamos luego a los visitantes a la Asociación Israelita de Beneficencia donde el Rabino Metzger ofreció una conferencia de prensa e inmediatamente fue recibido por el Presidente de la A.I.B., Ing. Lisandro Glocer, junto con otros Askanim, en la sala de sesiones de la Institución, donde el gran Rabino transmitió un mensaje del Rabinato de Israel.
Luego nos trasladamos al Salón Terrazas del Paraná para la cena de gala donde el Gran Rabino fue recibido con un fuerte aplauso por más de 300 comensales.
El evento se inició con la conducción del prestigioso periodista Sr. Shaul Ochberger y el mensaje de la Sra. Diana Liebman de Novick. (ver Artículo aparte).
Posteriormente actuó el conjunto musical judío local "La banda del más allá" con un repertorio jasídico tan espectacular que hizo levantar a la gente de sus asientos en forma espontánea para bailar.
Se encendieron 18 velas. Las primeras diecisiete fueron encendidas por los Iehudim que hicieron un esfuerzo adicional colaborando con dinero para la Institución y la última fue cedida a los Rabinos de Jabad Rosario y sus señoras en agradecimiento por la intensa labor que realizan durante el año por la comunidad.
Llegó el momento culminante y el más esperado por todos: el discurso del Rabino Iona Metzger quien valoró entusiásticamente la labor de Beit Jabad Rosario y llamó a la Comunidad judía de la ciudad toda a acercarse a sus actividades. También hablaron el Rabino Tzvi Grunblatt y el Rabino Shlomo Tawil. Después de los mensajes continuó la cena y el baile.
Durante la fiesta se entregó una kipá a todos los caballeros. Los asistentes también recibieron como obsequio el libro "Por qué casarse entre judíos", cuyos ejemplares fueron generosamente donados por el Sr. Dov Menajem Libman. 
La fiesta culminó a la 1:30 de la mañana con el sorteo de hermosos premios.
Al día siguiente el Rabino Metzger visitó la Escuela J. N. Bialik donde fue recibido por alumnos, maestros y directores. Allí dio su salutación y cantó con los más chicos.
El último punto de la visita del gran rabino fue el Frigorífico Swift que exporta la carne Casher a Israel bajo la supervisión del Gran Rabinato de Israel.
Fue un privilegio haber compartido tantas actividades y emociones con el Gran Rabino Metzger.

Otras Notas de Esta Edición

Lo principal es la Acción

•  Extraído de “Jabad Magazine Nº 103”
    Por el Rabino Tzví I. Grunblatt

Enseñan nuestros Sabios en el Zohar,

que un Tzadik, un judío justo,

piadoso, que fallece, se encuentra

en todos los mundos más que

durante su vida (física).

Esto implica que la presencia e

influencia del Tzadik sigue

actuando también aquí

en la Tierra, e incluso más que

en su vida corporal.

Es suficiente con mirar a Jabad hace once años, y mirar a jabad hoy para comprobarlo también en lo concreto. En el mundo y también aquí en la Argentina.
Y esto me parece fundamental recalcar: El secreto de Jabad, de su estilo, de su ímpetu, de su calor, de la claridad de objetivos, etc., es el Rebe. Es verdad que todo está en la Torá, y como el Rebe siempre marcaba la fuente (en la Torá escrita o la Torá oral) de sus enseñanzas, pero a través del Rebe las enseñanzas dejaban de ser papel o pergamino y tinta, convirtiéndose en Torat jaim, enseñanzas vivientes y enseñanzas para la vida. Y con ello el Rebe inspiró y sigue inspirando al pueblo judío, a que viva su judaismo, la Torá y las Mitzvot, en ambos sentidos: que sean parte de su vida diaria y cotidiana, y eso a su vez con vida, con inspiración, pujanza y alegría. No hay cabida al desánimo. Este es el mundo de Di-s y estamos para cumplir Su misión.
Y aquí quiero destacar otro punto importante: conjuntamente con que el Rebe inspiraba e inspira, llamaba en manera inequívoca a la acción. No creo que haya habido alocución alguna o mensaje escrito alguno, dirigido al pueblo judío, como el Rebe solía hacer de manera periódica, donde no haya hecho referencia al dictamen de nuestros sabios "lo principal es la acción".
No en vano el Rebe estructura las 10 campañas de Mitzvot: Amor al prójimo, educación de Torá, estudio diario de Torá, colocación diaria de Tefilín, Mezuzá en todas las puertas, dar tzedaká diariamente (excepto Shabat y lom Tov), libro sagrados en cada hogar, cashrut en el hogar y fuera de él, velas de shabat por parte de cada niña y mujer judía, cuidado de la mikvé y pureza en la vida familiar. El Rebe enseñó que una acción concreta vale más que mil palabras.
Se transmite "judaismo" pero no se habla de conductas. Se habla de "valores" y no de "mitzvot" - actos concretos, preceptos, buenas acciones. Los "valores" son abstractos, no implican compromiso real, todo queda en el mundo invisible, no medible, no cuantificable (= absolutamente no científico). El Rebe enseñó, lo que enseña el judaísmo, que el camino es justamente el opuesto. El centro está en la conducta, educar hay que educar a la conducta judía, el judaismo en la práctica. De ello llegamos a internalizamos también los valores. La historia lo demostró contundentemente. Durante más de tres mil años se educaba "cumplir" los deberes y las mitzvot, y de ello florecían los valores. Es este el camino inequívoco que debemos tomar. Educar a la acción, a actuar y conducirse judaicamente, es decir "cumplir" con las normativas del judaísmo.
La fuerza de una acción, una mitzvá, es la que "inclinaría la balanza de uno y del mundo para salvación", parafraseando las palabras del Rambam en Leyes de Teshuvá. Este es el punto central de un nuevo video de alocuciones del Rebe recientemente traducido al castellano, que hemos proyectado en el multitudinario acto en honor al 112 aniversario del Rebe, con la presencia del Gran Rabino de Israel. También se publicó 25.000 ejemplares de un compendio "Una visión del Rebe".
Y siendo que "lo principal es la acción": que seamos meritorios a que la promesa, la profesía, la esperanza de llegada del Mashíaj pasen al mundo de la acción con la llegada del Mashíaj concretamente en la práctica ¡Mashíaj Ya!.

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¿Dónde está el hombre?

Extraído del Periódico “The Wall Street Journal” 

               por Rabí Berl Lazar

            Gran Rabino de Rusia
        de “La Enseñanza Semanal”

Al recordar la tragedia del Holocausto, nos enfrentamos con la eterna pregunta: ¿Dónde estaba Di-s?
Ningún mortal puede explicar los misteriosos caminos de Di-s en la vida. Como el profeta Isaías nos dice en nombre de Di-s: "Mis pensamientos son diferentes de vuestros pensamientos". Sin embargo, lo que podemos decir es que cuando los humanos sufren, Di-s también sufre, más que un padre por su hijo.
Di-s le dio al hombre libre albedrío para cambiar el mundo para bien. Pero debemos decir que esa independencia es tan vital que pesa más que el profundo dolor producido por el abuso del hombre de su libertad de elección para herir a su compañero. Está claro para mí que hace 60 años Di-s estaba mirando y esperando una respuesta a una pregunta más importante: ¿Dónde estaba el hombre? ¿Dónde estaba el hombre que puede diferenciar entre el bien y el mal, que tiene el poder para actuar y crear? ¿Dónde estaba el hombre que entiende la santidad de la vida humana, y por qué no está clamando por su profanación?
Sí, el mundo se unió de una manera sin precedentes, y tuvo éxito en detener la máquina de guerra Nazi.¿Pero por qué tomó tanto tiempo? ¿Por qué el mundo creyó de buena gana que el mal se apaciguaría? ¿Por qué los Aliados sólo reaccionaron ofensivamente cuándo los Nazis llegaron a sus puertas? ¿Por qué tantas personas inocentes tuvieron que ser brutalmente asesinadas antes de que la humanidad comprendiera el mal intrínseco del Nazismo?.
Nosotros clamamos: nunca más.
Pero tristemente, hoy enfrentamos el Nazismo del siglo 21 -el terrorismo. Una vez más, debemos preguntamos, ¿dónde está el hombre ante esta nueva amenaza?
Los terroristas quieren lo mismo que los Nazis: conquistar el mundo. Como los Nazis, los terroristas no diferencian. Desprecian a todas las personas civilizadas - un ejecutivo comercial en Nueva York o un adolescente que come pizza en Jerusalém, un niño en el primer día de escuela en Beslan, un operario en Madrid o un turista en Bali. Para ellos, el mundo está dividido entre "creyentes" como ellos-la "raza suprema" -y todos los otros - los "infieles."
Ninguna nación, no importa cuán poderosa, puede darse el lujo de luchar esta guerra sola. El Mundo Libre entero debe unirse por la causa de la humanidad. El nuevo enemigo debe definirse claramente, debe formarse una nueva alianza, y el enemigo debe ser derrotado. Los eventos de hace 60 años tanto nuestra trágica vacilación para enfrentar al enemigo y nuestra última alianza y victoria -nos enseñan la lección más crítica en la historia humana: El lecho de roca de un mundo civilizado es la creencia en el Creador Omnipotente que dotó a todos los seres humanos de derechos de igualdad. Como mi gran Rebe, Rabi Menajem Mendl Schneerson, decía a menudo:
"La llave a la moralidad y decencia, paz y coexistencia que es la más importante responsabilidad - es la fe y confianza en el Omnipotente "Ojo que ve y Oído que escucha" todas nuestras acciones y conducta. La vida humana es un precioso regalo otorgado por el Creador y es deber de la humanidad guardarlo estrechamente. "No podemos esperar que el terrorismo nos golpee para comprender su peligro. Una fuerza que no tiene respeto por la vida humana y la libertad, no sólo es una amenaza para aquellos que están a su alcance, sino para todas las personas del mundo- a la esencia misma de la libertad y la vida. La Biblia en el Deuteronomio dice: "Fijarás jueces y policías en todas tus ciudades". La persuasión es el poder de la justicia, y las leyes son el fundamento de un mundo seguro. Una nueva alianza internacional, respaldada por la ley, será tan poderosa que protegerá al mundo con su sola presencia sin disparar un tiro.
Esta alianza depende de nosotros. Permitamos que hoy sea el día en que todas las naciones civilizadas abracen la Ley Divina Universal que respeta la santidad, dignidad y libertad de cada hombre, mujer y niño en este planeta.
¿Si varias naciones pudieron, hace 60 años, unirse por la supervivencia del hombre, cuánto más hoy, que nuestros sistemas de valores han crecido mucho más cercanos?

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Meal Hamazal

Discurso de la Sra. Diana Liebman de Novick en la Cena de “18 Años de Vida”.

Brujím Abahím. Bienvenidos, Gran Rabino del Estado de Israel, Yona Metzger, Rabino Tzvi Grunblat, director general de Jabad Lubavitch Argentina, Rabinos de la comunidad de Rosario, a todo el público presente, muy buenas noches.
Cuando un grupo de personas, me expresaron sus deseos de que dijera unas palabras esta noche. Temía que mi mente no pudiera gobernar mi corazón. ¿Y porqué digo esto? -Porque quiero hablar desde lo personal.
Jabad Lubavitch representa una parte significativa de mi vida.
Esta institución ha logrado que día a día, pudiera observar con mayor claridad mi pertenencia, mí vida judía, de la que me enorgullezco.
Hablar de Torá y de Mitzvot, es hablar de valores que permiten desarrollarnos con una riqueza ética incalculable.
Jabad ha conseguido que podamos conocer la sabiduría del Rebe. Esta figura emblemático que llega a todos los rincones de la tierra con la ayuda de sus emisarios.
Sus enseñanzas han logrado en mí, tener una gran fortaleza y crecimiento interior de preparación para la vida. Poder estar de pie cuando el rumbo de tu vida se paraliza frente a pérdidas irreparables.
Hace pocos meses atrás escuché una explicación de la palabra hebrea Mazal (suerte), formada por tres siglas en hebreo.
Mem de Makom, que significa lugar.
Zain de Zman que significa tiempo.
Lamed de Lehitgaber, que significa sobreponerse. Por lo tanto cuando alguien tiene suerte (Mazal) supuestamente significa que pudo sobreponerse en el lugar correcto y en el tiempo indicado.
Mucho me hicieron reflexionar estas palabras, ligadas a conceptos muy profundos que están representados tanto en teorías existenciales, como en la simpleza de la vida cotidiana.
¿Quién no quiere tener suerte en la vida?
¿Pero la vida, está verdaderamente ligada al concepto expuesto de Mazal?.
El Jasidismo enseña que no. Tal concepto de Mazal no refleja exactamente la verdadera realidad del ser judío, porque el ser judío está MEAL-HAMAZAL, por encima del Mazal. Lo cual indica que somos nosotros quienes tenemos la capacidad y el potencial de generar nuestro propio Mazal.
Nuestra propia suerte o destino. Eso es verdaderamente la vida. JAI.
También el Jasidismo nos enseña que toda nuestra existencia se encuentra envuelta en la lucha constante entre la mente y el corazón. Entre el razonamiento y las pasiones, entre lo sacro y lo mundano, entre lo espiritual y lo material.
Las dos caras de la moneda son necesarias para la vida, pero es la mente quien debe dominar al corazón. Es ahí cuando la vida toma sentido.
Jabad son siglas hebreas de:
Jojmá, que significa inteligencia.
Biná, entendimiento.
Dáat, conocimiento.
Estas tres herramientas son necesarias para encontrar el sentido de la vida y superar el Mazal.
Hoy, Beit Jabad de Rosario cumple 18 años, que significan Jai, en hebreo vida. Podemos decir con suma tranquilidad que estos 18 años de Jabad estuvieron por encima del Mazal.
Cuando el Rabino Tawil con su familia (en ese entonces compuesta por su señora esposa, Saráh y su hija mayor, Janá), llegaron a la ciudad de Rosario, muchos dijeron que no venían al lugar indicado y menos en el tiempo indicado. Con lo cual para ellos sería muy difícil sobreponerse. Los pronósticos por cierto, en nuestra comunidad, no eran los mejores para e nuevo emprendimíento. Pero luego de 18 años la realidad ha superado absolutamente cualquier pronóstico.
Ellos vinieron a enseñar que el ser judío está Meál Hamazál, por encima de la suerte.
Acercándose a cada Judío en esta ciudad, trabajando uno a uno, con un discurso único, claro, transparente, coherente, consistente, fueron construyendo lo que hoy está a la vista de todos. Fueron pioneros en tierra árida.
Llegaron con la bendición y guía del Rebe de Lubavitch. Con la premisa de llenar la ciudad de ldishkáit, de vida judía y de transformarla.
Esa transformación se encuentra implícita en otro concepto apasionante dentro de nuestra riqueza judía. Es el concepto de Teshuvá, retorno.
Una vez escuché explicar ese concepto al Rabino Tawil:
Cuando un judío camina en dirección contraria a Di-s no importa cuan lejos está. Algo o alguien hace que se produzca un click en su interior y esa persona gira y comienza a caminar hacía otra dirección, es decir de cara a Di-s. Es allí, cuando se produce la teshuvá. El Jasídismo explica que es la chispa divina que se enciende en todo ser judío, ¿pero cuán lejos llegará esa persona?. Aún no se sabe, pero seguramente tendrá la posibilidad de generar su propio Mazal.
Otro concepto judaico de suma importancia, es el de Nisaión, prueba. Quisiéramos no tenerlas, por cierto.
¿Pero acaso Abraham no tuvo su prueba máxima en Akeidat ltzjak?. Basta revisar la vida de nuestros patriarcas y matriarcas para entender lo que es la vida. No hay vida sin Nisaión. No tenemos vida sin ser probados y sin tener que pasar obstáculos difíciles.
Cuando uno recorre los años es inevitable vivir días de mucha felicidad y días de mucha tristeza, a veces por períodos prolongados.
Pero cuan reconfortante es poder tener las herramientas necesarias para afrontar los días difíciles y cuan hermoso es utilizar las mismas herramientas para los momentos de alegría. Esos momentos de alegría, se transforman en verdaderos placeres.
Personalmente puedo decir que Jabad Rosario me ha brindado gran parte de esas herramientas. Me ha permitido ver un mundo que hasta hace algunos años desconocía.
He crecído en un hogar tradicional en esta ciudad. Mis padres pertenecientes a la generación de la Shoá, siempre pusieron mucho énfasis en la vida y continuidad judía.
Hemos construido con mi marido un hogar judio. Intentamos transmitir a nuestros hijos la importancia de la continuidad y desarrollo de la vida judía.
Todo esto ha sido central y recibimos a cambio, NAJEZ.
Sin embargo, es imposible negar la influencia de Jabad en mi vida. Es imposible negar la influencia de los escritos del Rebe que tanto me han acompañado estos últimos años.
Es imposible negar la influencia en mi pensamiento de la lectura de Tehilím. El encendido de las velas de Shabat y de lom Tov.
La vasija de la vida judía siempre estuvo y está en cada judío. Sólo hace falta comenzar a llenarla con miel.
Resta decir a Jabad Rosario, a las familias Tawil, Nacach y Zelione simplemente: Muchas Gracias.
Han enseñado y demostrado que como judíos en lo personal y comunitario estamos Meál HaMazal, por encima de Mazal. Y así podemos realmente lograr una vida plena, una vida, Jai, que en hebreo está representado por el número 18.

Feliz cumpleaños Beit Jabad Rosario.
MAZAL TOV!!!.