|
Home / Noticias / Regístrese / Contáctenos |
![]()
Hikonu 46
![]()
Shalom Uvrajá
Rab. Shlomó Tawil
Los
• Extraído de la Revista “Jabad Magazine”
Itzjak Rabin era agnóstico
a muerte y muy tímido. Es por eso que cuando en un día primaveral de 1972
esperaba en 770 Eastern Parkway en Crown Heights, Brooklyn, su cita con el Rebe
de Lubavitch, estaba inquieto.
Se sentía incómodo entre
la multitud de hombres barbados que bullían a su alrededor, todos idénticamente
vestidos con trajes negros y sombreros, y todos aparentemente indiferentes a la
peladura de la pintura, el linóleo resquebrajado del edificio de estilo Tudor,
donde se aloja la oficina principal del movimiento de Lubavitch mundial. ltzjak
Rabin era entonces el embajador de Israel en Washington, y su presidente, Zalman
Shazar, le había pedido que llevara sus saludos personalmente al Rebe de
Lubavitch -Rabi Menajem Mendl Schneerson -en ocasión del cumpleaños 70 del
Rebe. Allí estaba Rabin sentado, con una kipá azul de terciopelo y oro
colocada precariamente en su cabeza, como un forastero en una tierra extranjera.
Cuando finalmente fue
introducido en la oficina, la cara del Rebe brillaba. Era una cara angelical,
mitad adornada por una barba gris, y mitad cubierta por un sombrero negro de
marca, que parecía una fortaleza que protegía su mente de invasiones inicuas.
Pero lo que atrajo a Rabin
fueron los ojos. Estaban extremadamente abiertos, protegidos bajo la pesada
frente y arqueados por finas cejas. Su color era azul- celeste del mar profundo,
intenso. Compeliendo, destilando sabiduría, conocimiento, bondad, y buen compañerismo.
Y como yo aprendería más tarde, cuando el alma del Rebe se ponía turbulenta,
podrían oscurecerse en un gris ominoso, como un cielo de plomo.
Eran los ojos de alguien que
podía ver misterio en lo obvio, poesía en problemas mundanos, y grandes temas
en cosas pequeñas; ojos que cautivaban a sus seguidores, todo esto era
extravagante para el secular e intransigente, ltjak Rabin.
Él y el Rebe hablaron
principalmente de asuntos de Washington; pero cuando el Tzadik se refirió a
cosas celestiales, como Torá, eternidad, y destino espiritual, los ojos del
embajador se variaron. Dogmas de esta clase eran demasiado inescrutables para
este prototipo del Palmaj, viejo y austero soldado, para quien la realidad era
un fenómeno físico, no una maravilla metafísica. No obstante, él estaba
impresionado. Al salir, me confió: “Este hombre sabe más sobre qué está
pasando en Israel y el Medio Oriente que la mayoría de los miembros del Kneset
(Parlamento israelí).”
El Presidente Shazar se
sintió satisfecho al oír del encuentro. En su juventud, Shazar se había
nutrido en la filosofía de Lubavitch; y ahora, en el crepúsculo de su vida, se
sentía exaltado al redescubrir su encantamiento, como alguna cuenta olvidada.
En sus visitas a Nueva York renegaba del protocolo diplomático, prefiriendo ser
llamado discípulo del Rebe en Brooklyn, en lugar de solicitar que el Rebe lo
llame al Waldorf como a un jefe de un estado. Esto despertó la ira de miembros
del gobierno Israelí y la prensa, incitando a un Shazar exasperado a exclamar
una víspera de Purim, mientras se dirigía a 770, en una limousine escoltada
por la NYPD: “¿Qué quieren de mí en casa? Puedo ser el presidente de
Israel, pero también soy un simple jasid que va a encontrarse con su Rebe. ¿Quién
puede objetar esto?”.
Algún tiempo después, en
un día del julio de 1977, Menajem Beguin se confrontó con algo semejante. Un
reportero de cabellos largos rizados, le preguntó con descaro: “Usted es el
recientemente elegido Primer Ministro de Israel, ¿por qué ha venido a ver a
Rabí Schneerson? Ciertamente, el protocolo requiere que él venga a usted“.
Este altercado tuvo lugar a pasos de la oficina principal de Lubavitch dónde el
Rebe estaba dando la bienvenida al Sr. Primer Ministro. En medio de una
llamarada de flashes de fotografías, dijo Beguin:“ ¿Por qué, de hecho? Una
buena pregunta”.
Y entonces, con un aire de
profunda reverencia agregó: “He venido aquí porque estoy en camino a
Washington para encontrarme con el Presidente Jimmy Carter por primera vez. Así
que es muy natural para mí querer recibir las bendiciones de este gran Sabio
del pueblo judío. Rabí Schneerson es una de las personalidades judías más
prominentes de nuestro tiempo. Su status es único en nuestro pueblo. Así que,
sí, ciertamente, sus bendiciones me fortalecerán al embarcarme en una misión
de aguda importancia para nuestro futuro.”
“Rabi Schneerson, ¿le
molestaría comentar algo sobre esto?” Preguntó el reportero.
El Rebe dijo: “Sólo deseo
reiterar mis bendiciones más completas. Y agregar, que acepto el honor de la
visita del primer ministro, no a mi propia cuenta sino como el reconocimiento
del dedicado trabajo del movimiento de Lubavitch, de extender amor a Di-s y Su
Torá entre nuestros hermanos judíos, dondequiera que ellos se encuentren”.
Los dos hombres habían sido amigos durante años, y permanecieron reunidos
durante más de una hora. Y al final de la misma el Sr. Primer Ministro dijo a
Rabí Schneerson que volvería a Nueva York desde Washington para informarlo
acerca de las charlas en la Casa Blanca.
Así que cinco días después
me encontraba solo con el Rebe en su cámara, sus muebles antiguos y simples.
Enormes tomos de Talmud y otros libros se acomodaban en los estantes.
Hablamos en hebreo, clásico
el Rebe, moderno yo. Y luego de oír mi informe de Washington, su aire de
autoridad se profundizó. Venía de algo más allá del conocimiento. Estaba en
su estado de ser, algo que poseía en su alma, algo que le fue dado bajo el alazán
y el arce de Brooklyn en lugar de bajo los álamos y pinos de Jerusalém a la
que, misteriosamente, él nunca había viajado.
La presentación,
interrogatorio, y clarificación habían tomado cerca de tres horas. Eran después
de las dos de la mañana, y yo estaba exhausto. El Rebe, lleno de vigor, me pidió
que comunicara al Primer Ministro el siguiente mensaje: “Manteniendo su posición
firme sobre Eretz Israel en la Casa Blanca, usted ha dado fuerza a todo el
pueblo judío. Ha tenido éxito salvaguardando la integridad de Eretz Israel
evitando una confrontación con los Estados Unidos. Esa es la verdadera
habilidad política judía: franca, sin pretensión, o disculpa. Sea fuerte y de
buen coraje” Dijo esto con una voz que era suave pero emocionada, con fuego. Y
relajándose, hizo un movimiento con sus dedos, me miró con sus ojos, y dijo
con una sonrisa sorprendentemente dulce: “¿Cómo es que usted nos visita tan
a menudo y parece estar tan cerca de nosotros, y todavía no se ha tornado un
Lubavitcher? ¿Por qué?”
Me sentí aturdido ante la
franqueza de la pregunta. Era verdad. Ésta era probablemente mi tercera o
cuarta reunión con el Rebe. A través de los años me había vuelto una clase
de enlace extraoficial entre varios de los primeros ministros israelíes y la
corte de Lubavitch.
Tragando pesadamente, murmuré:
“Quizá es porque me he encontrado a tantas personas que atribuyen poderes al
Rebe que el Rebe no se atribuye.” Después de haber hablado, comprendí que
había presumido demasiado.
La frente del Rebe se frunció,
y sus profundos ojos azules emblanquecieron en tristeza. Suavemente, dijo:
“lesh kaniré anoshim hazekukim lekabayim- hay personas que evidentemente
necesitan de muletas”.
Siguió una pausa larga e
incómoda. Quizás sus hilos secretos de percepción y comunicación estaban
rastreando mis pensamientos, pues lo que dijo luego contestó mi tácita
pregunta.
Levantando su palma en un
gesto de certeza, y con una sonrisa alentadora, dijo: “permítame decirle lo
que intento hacer. Imagine una vela. Lo que está viendo en realidad es un trozo
de cera con un hilo al medio. ¿Cuándo el hilo y la cera se tornan vela? O, en
otros términos, ¿cuándo cumplen el propósito para el que fueron creados?
Cuando ponemos una llama sobre el hilo, la vela se convierte en vela.”
Hablaba con la cadencia rítmica
en su voz a la manera del talmudista al leer su texto y por eso, lo que dijo
luego salió como un canto: “La cera es el cuerpo, y la mecha el alma.
Encienda el alma con el fuego de Torá y una persona cumplirá el propósito
para el que fue creada. Y eso es lo que intento hacer: encender el alma de
nuestro pueblo con el FUEGO de la TORÁ”.
Un timbre zumbaba periódicamente,
indicando que otros estaban esperando su audiencia privada. Me puse de pie y
comencé a salir, pero hice una pausa al lado de la puerta para preguntar: “¿el
Rebe ha encendido mi vela? “No” dijo, tomando mi mano. “Te he dado el fósforo.
Sólo tú puedes encender tu vela.” lehuda Avner, veterano diplomático israelí,
sirvió como ayudante y consejero de cuatro primeros ministros israelíes (Golda
Meir, ltzjak Rabin, Menajem Beguín y Shimon Peres) y como embajador en Irlanda
y Australia.
• Extraído de “Nosotros en el tiempo”. Editorial Kehot
MATZÁ
SHEMURÁ Y MATZÁ COMÚN
•
Toda matzá a ser consumida durante los ocho días de Pesaj debe contar con una
estricta supervisión para garantizar que no es jametz; sin ésta, no debe
utilizarse. Además, hay otra mitzvá en las matzot: que sean “cuidadas”, es
decir, elaboradas especialmente con el expreso fin de cumplir con ellas la
obligación de comer matzá en Pesaj -leshém matzat mitzvá-, como expresa el
versículo: Y cuidaréis las matzot (Exodo 12:17).
•
Muchas autoridades sostienen que la mitzvá de comer matzá en la primera noche
de Pesaj sólo puede cumplirse utilizando matzá shemurá ”matzá cuidada”.
•
¿Cómo “cuidamos” la matzá?.
-
Desde el momento en que se cosecha el trigo y se lo lleva al molino para
convertirlo en harina es mantenido bajo una minuciosa supervisión cuidando que
no entre en contacto con agua u otro tipo de humedad.
-
También se revisa que el trigo esté limpio y entero y no hinchado o brotado.
-
Los molinos y demás utensilios empleados en el proceso de molienda, envasado y
transporte deben estar igualmente limpios y secos.
-
La harina no debe ser utilizada para hornear la matzá el mismo día en que fue
molida, pues todavía está caliente como consecuencia del procesamiento y ello
la hace más susceptible de fermentar en el momento del amasado.
-
Asimismo, el amasado no debe realizarse cerca de un horno o una ventana abierta
a través de la cual entra el sol, por temor a que la masa se caliente y
fermente rápidamente.
-
El agua que se emplea para hacer la masa también requiere de un cuidado y
preparación especiales [como se detalla en la siguiente sección].
-
Se debe cuidar que todos los utensilios y maquinarias empleados en el proceso de
preparación de las matzot -desde el tamizado de la harina hasta el horneado-
estén siempre limpios y relucientes, sin hendiduras, para evitar que restos de
una tanda de masa se mezclen con la de la siguiente.
Existen,
además, otras precauciones que deben tenerse en cuenta en la preparación de la
masa, el amasado, y al introducir la masa en el horno. Todas estas medidas
cautelares se realizan, paso a paso, declarando una y otra vez que son con el
fin de obtener matzá para cumplirla leshém matzá mitzvá.
•
Dado que la matzá común es también vigilada -tal como describimos
anteriormente, desde el momento en que se muele el trigo- ¿en qué se
diferencia de la denominada matzá shemurá? La diferencia radica en que la ha
sido “cuidada” aun en los pasos previos; es decir desde el momento en que el
trigo es cosechado en los campos, en tanto que la “común” lo es recién a
partir de la molienda.
•
¿Qué otras precauciones adicionales se toman en el “cuidado” de la matzá
shemurá? El trigo es segado antes de que la espiga se haya secado por completo,
mientras aún conserva su color natural, pues una vez que ésta se seca
totalmente tornándose blanca ya no absorbe agua de la tierra, y al humedecerse
con las lluvias podría llegar a fermentar y tornarse jametz pese a que todavía
se encuentra unida a la tierra. Luego, los granos de trigo son llevados al
granero para ser secados y trillados, y posteriormente son revisados
escrupulosamente para cerciorarse de que no haya granos partidos o brotados. La
cosecha es supervisada minuciosamente en cada paso hasta ser molida y convertida
en harina.
La
mayoría de las autoridades halájicas sostienen que basta con vigilar el trigo
desde la molienda hasta que se termina de hornear siendo esta matzá apta para
cumplir con la mitzvá de comer matzá en Pesaj. Sin embargo, otros sostienen
que el trigo debe ser “cuidado” desde la siega. Por lo tanto, aquellos que
son estrictos en cuanto a la observancia de las mitzvot y en Pesaj esto es más
común que en el resto del año, se cuidan de utilizar solamente matzá shemurá.
No obstante, todos deben tratar de que al menos las matzot utilizadas las dos
primeras noches del Seder cuando se cumple la mitzvá de la Torá de comer matzá
sean matzá shemurá. También se debe repartir a los demás comensales
al menos un kazáit (28 gr.) de esta matzá en estas dos noches, para cumplir la
mitzvá, pues el resto de los días de Pesaj no es obligatorio comer matzá sino
optativo.
MATZOT
HECHAS A MANO Y
A
lo largo de todas las generaciones el pueblo judío ha observado
escrupulosamente todos los detalles relacionados con el “cuidado” de las
matzót preparándolas especialmente para ser utilizadas en cumplimiento de la
mitzvá. Durante siglos, el método de preparación se mantuvo inalterable.
Manos ágiles llevaban a cabo cada parte del proceso, desde el estirado de la
masa hasta el fin del horneado de las matzot.
Aproximadamente
ciento cincuenta años atrás [en el año 5616 (1855)] fue inventada una máquina
para hornear matzot. La mayor parte del proceso -sino todo- fue automatizado, y
las matzot mismas ya no eran tocadas por las manos del hombre. La introducción
de esta nueva máquina generó una gran controversia entre los Rabinos de
aquella época, polémica que perdura hasta el día de hoy. Algunas autoridades
permitieron las matzot hechas a máquina mientras que otras las prohibieron, y
cada una respaldaba su postura ofreciendo razones válidas.
Aquellos
que permitieron su uso argüían que este tipo de matzot era preferible puesto
que el proceso automatizado es mucho más rápido que el artesanal, haciendo
menos probable que la masa leude y se torne jametz. No obstante, se requería un
cuidado especial para mantener la máquina siempre limpia y sin restos de masa,
entre el procesamicnto de una tanda y la siguiente.
Por
otra parte, aquellos que prohibieron su uso sostenían que, por cuanto todo el
proceso de preparación de la matzá-desde el amasado hasta el horneado-
requiere indefectiblemente de la intención conciente, en cada paso, de cumplir
con la mitzvá de la matzá [leshém matzá mitzvá], como las máquinas no
pueden tener esta intención, las matzot preparadas con ellas, al carecer de
este requisito esencial no son aptas para su consumo en Pesaj. Un segundo motivo
se basa en la complejidad de la máquina, lo cual hace que sea extremadamente
difícil limpiarla bien de forma que no queden restos de masa en los engranajes
y ranuras, pudiendo ocasionar -Di-s libre- que todas las tandas subsiguientes se
vuelvan jametz. Además, dado que las partes de la máquina son metálicas y su
movimiento acelerado genera fricción, y por lo tanto temperatura, es posible
que fermente en un corto período de tiempo. Otro motivo: se nos ha transmitido
por tradición que la fermentación de una masa preparada a mano tiene lugar, si
se deja de trabajar, durante dieciocho minutos pero en cuanto a la preparada con
máquina carecemos de tradición al respecto. Puesto que es factible que dicha
masa fermente más rápidamente, debemos ser rigurosos, según la opinión de
estas autoridades, y conservar el método original de prepración a mano.
También
surgió otra objeción: La utilización de estas matzot podía llegar a
perjudicar a los pobres, pues muchas familias indigentes esperaban con ansiedad
las semanas (y meses) anteriores a Pesaj para trabajar en la preparación de las
matzot y ganar lo suficiente para proveer a sus familias de lo necesario para la
Festividad.
Por
su parte, aquellos que permitieron las matzot hechas a máquina respondieron a
su vez a todos estos argumentos, y hoy en día, en la mayoría de las
comunidades, es comúnmente aceptado el uso de matzá hecha a máquina. Sin
embargo -como vimos anteriormente- uno debe procurar utilizar matzot hechas a
mano al menos para cumplir con la mitzvá de comer matzá en el Seder. Algunas
personas son aún más estrictas y utilizan sólo matzot hechas a mano durante
toda la Festividad de Pesaj.
Como
sea, todos coinciden en que las matzot deben adquirirse de una fábrica cuyo
personal es conocedor de las leyes, temeroso de Di-s, y puntilloso en todo el
proceso verificando que el trabajo se desarrolle bajo los más estrictos
requerimientos de la ley Judía.
•
Extraído de
“Jabad
Magazine”
Una
reciente publicación del Wall Street Journal, discutió los resultados de un
estudio fascinante. Las personas que trabajan bajo condiciones de alta presión,
se toman a menudo tiempo para alejarse de todo, relajarse y “descomprimir”;
ya que -el sentido común asume- es la manera de aliviar los efectos
acumulativos de la tensión. Sin embargo, los resultados del estudio indican que
un ciclo de intensa tensión seguido por la relajación absoluta no hace más
que perjudicar a la salud física y mental que sufre del stress (tensión) crónico.
La única cosa que realmente ayuda es aprender a responder de manera eficaz a
las situaciones que puedan inducir tensión, cuando estas se presentan. En Pesaj
celebramos nuestra capacidad de lograr la libertad en “cada generación”
(como nos desafía la Hagadá), para dejar cualquier ”Egipto” en donde
nuestras almas languidecen. Aún cuando pensamos en libertad, normalmente
pensamos que se refiere a estar libre de atención, preocupaciones y las cargas
de la vida, en otros términos, la libertad iguala a la “relajación”. Pesaj
parece contradecir esto con sus leyes, obligando a desterrar cada miga de
fermento de cada rincón y grieta de nuestra casa, con el requisito comer
cantidades precisas de matzá y beber una cierta medida de vino con cada una de
las “cuatro copas”. Religiosamente hablando sin comer y beber las cantidades
específicas, no hemos celebrado el Seder.
¿En este enfoque hacia el detalle está la libertad? De hecho, no hay otra verdadera libertad. Somos seres físicos que viven en un mundo de miriadas de detalles y minucias. Si decimos, “sólo puedo extender mis alas y sentir que me elevo cuando logro transcender el cuerpo, la tierra, y todos sus pequeños detalles” básicamente estamos diciendo que Di-s no puede sentirse aquí en nuestro mundo. En este modelo, Di-s es encarcelado en lo sublime, y nosotros nos encarcelamos en lo pequeño. Escapar de lo pequeño no ayudará, tarde o temprano necesitaremos volver de la vacación, y regresaremos al punto de partida. Pesaj nos responde diciéndonos que si realmente queremos que nuestros espíritus puedan volar, debemos encontrar a Di-s en los detalles del mundo en el que vivimos del mismo modo que la tensión (stress) no es eliminada escapando de nuestra vida y de sus marcos, sino permaneciendo dentro de ellos y transformándolos desde dentro. En el Seder de Pesaj, el ordinario acto de comer incluye el testamento del infinito, empaquetado en unos pocos bocados. Di-s no puede ser encarcelado, y nosotros tampoco. Di-s puede estar dondequiera que Él escoja estar, incluso en el acto de comer un pedazo de matzá o el sonido de un pequeño niño que formula las Cuatro Preguntas. Y nosotros, también, somos libres, cuando descubrimos lo transcendente en la materia de la vida cotidiana.
La Cuenta del Omer, en Español
¿Cómo
se Realiza la Cuenta del Omer?
El
Omer se cuenta de noche, estando de pie, a partir del Domingo 24 de Abril de
2005, y así sucesivamente cada noche, hasta la noche anterior a Shavuot
inclusive.
La
Bendición
Barúj
atá Adonái, Eloheínu mélej haolám, ashér kideshánu bemítzvotáv, vetzívánu
al Sefirát haOmer.
Bendito
eres Tú, Adonai nuestro Dios, Rey del universo, que nos ha santificado con Sus
mandamientos y nos ha ordenado lo concerniente a la Cuenta del Omer.
Recite
aquí la frase correspondiente a la cuenta de ese día (“Hoy es... del
Omer”).
Luego
se recitan los párrafos siguientes:
Que
el Misericordioso restaure el Bet HaMikdash (Gran Templo de Jerusalén) a su
sitio, rápidamente en nuestros días, Amén, séla.
Para
el Director del Coro, un canto con música instrumental; un Salmo, Dios tenga
gracia con nosotros y nos bendíga, que haga resplandecer Su semblante sobre
nosotros, para siempre, para que sea conocido Tu camino en la tierra, Tu salvación
entre todas las naciones, Las naciones Te alabarán, Dios, todas las naciones Te
alabarán. Las naciones Se alegrarán y cantarán jubilosamente, pues Tú juzgarás
a los pueblos con justicia y guiarás a las naciones de la tierra para siempre.
Los pueblos Te alabaran, Dios, todos los pueblos Te alabarán, pues la tierra
habrá rendido su fruto, y Dios, nuestro Dios, nos bendecirá. Dios nos bendecirá,
y todos, desde los más remotos rincones de la tierra, Le temerán.
Te imploramos, con el gran poder de Tu diestra, que liberes al cautivo.
Acepta
la plegaría de Tu pueblo; fortalécenos, purificanos, Reverenciado.
Poderoso,
Te imploramos, guarda como la niña del ojo a aquéllos que procuran Tu
Unicidad,
Poderoso,
Santo, en Tu abundante bondad, guía a Tu congregación.
Unico
y Soberbio, vuélvete hacia Tu pueblo que recuerda Tu santidad.
Acepta
nuestra súplica y escucha nuestro clamor, Tú que conoces los pensamientos
secretos.
Bendito
sea el nombre de la gloria de Su reino por siempre jamás.
Amo del universo, Tú nos has ordenado por medio de Moshé, Tu servidor, contar Sefirat HaOmer a fin de purificarnos de nuestra iniquidad e impureza. Tal como has escrito en Tu Torá: ‘Contaréis para vosotros desde el día siguiente al día de descanso, desde el día en que traeis el Omer como ofrenda mecida, [la cuenta será] siete semanas completas. Hasta el día posterior a la séptima semana contaréis cincuenta días’, a fin de que las almas de Tu pueblo Israel sean purificadas de su impureza. Por consiguiente, sea Tu voluntad, Adonai nuestro Dios y Dios de nuestros padres, que en mérito del Sefírat HaOmer que conté hoy, sea rectificado el daño que he causado en la sefirá (especifíquese aquí la sefirá que corresponde a ese día), y que yo sea purificado y santificado con la santidad suprema, Que de este modo se conceda abundante generosidad sobre todos los mundos. Que rectifique nuestro néfesh, ruaj y neshamá de toda bajeza y defecto, y que nos purifique y santifique con Tu suprema santidad. Amén, séla.
1
Hoy es 1 día del Omer.
2
Hoy es 2 días del Omer.
3
Hoy es 3 días del Omer.
4
Hoy es 4 días del Omer
5
Hoy es 5 días del Omer.
6
Hoy es 6 días del Omer.
7
Hoy es 7 días, que son una semana del Omer.
8
Hoy es 8 días, que son una semana y un día del Omer.
9
Hoy es 9 días, que son una semana y dos días del Omer.
10
Hoy es 10 días, que son una semana y tres días del Omer.
11
Hoy es 11 días, que son una semana y cuatro días del Omer.
12
Hoy es 12 días, que son una semana y cinco días del Omer.
13
Hoy es 13 días, que son una semana y seis días del Omer.
14
Hoy es 14 días, que son dos semanas del Omer.
15
Hoy es 15 días, que son dos semanas y un día del Omer.
16
Hoy es 16 días, que son dos semanas y dos días del Omer.
17
Hoy es 17 días, que son dos semanas y tres días del Omer.
18
Hoy es 18 días, que son dos semanas y cuatro días del Omer.
19
Hoy es 19 días, que son dos semanas y cinco días del Omer.
20
Hoy es 20 días, que son dos semanas y seis días del Omer.
21
Hoy es 21 días, que son tres semanas del Omer.
22
Hoy es 22 días, que son tres semanas y un día del Omer.
23
Hoy es 23 días, que son tres semanas y dos días del Omer.
24
Hoy es 24 días, que son tres semanas y tres días del Omer.
25
Hoy es 25 días, que son tres semanas y cuatro días del Omer.
26
Hoy es 26 días, que son tres semanas y cinco días del Omer.
27
Hoy es 27 días, que son tres semanas y seis días del Omer.
28
Hoy es 28 días, que son cuatro semanas del Omer.
29
Hoy es 29 días, que son cuatro semanas y un día del Omer.
30
Hoy es 30 días, que son cuatro semanas y dos días del Omer.
31
Hoy es 31 días, que son cuatro semanas y tres días del Omer.
32
Hoy es 32 días, que son cuatro semanas y cuatro días del Omer.
33
Hoy es 33 días, que son cuatro semanas y cinco días del Omer.
34
Hoy es 34 días, que son cuatro semanas y seis días del Omer.
35
Hoy es 35 días, que son cinco semanas del Omer.
36
Hoy es 36 días, que son cinco semanas y un día del Omer.
37
Hoy es 37 días, que son cinco semanas y dos días del Omer.
38
Hoy es 38 días, que son cinco semanas y tres días del Omer.
39
Hoy es 39 días, que son cinco semanas y cuatro días del Omer.
40
Hoy es 40 días, que son cinco semanas y cinco días del Omer.
41
Hoy es 41 días, que son cinco semanas y seis días del Omer.
42
Hoy es 42 días, que son seis semanas del Omer.
43
Hoy es 43 días, que son seis semanas y un día del Omer.
44
Hoy es 44 días, que son seis semanas y dos días del Omer.
45
Hoy es 45 días, que son seis semanas y tres días del Omer.
46
Hoy es 46 días, que son seis semanas y cuatro días del Omer.
47
Hoy es 47 días, que son seis semanas y cinco días del Omer.
48
Hoy es 48 días, que son seis semanas y seis días del Omer.
************************************************************
La esencia del tiempo
• Extraído de “Jabad Magazine”.
Ruido
de bocinas, modernos jets, hornos microondas, pago rápido via internet, relojes
de toda forma y medida, locales que expenden fast food (comidas rápidas),
agendas electrónicas. Esas son algunas pocas cosas que nos ilustran lo
importante y precioso que es el tiempo para nosotros. Incluso muchas veces
preferimos ahorrar tiempo a costa de nuestro dinero.
Por
cuarenta y nueve días, las siete semanas que hay desde Pesaj a Shavuot, la Torá
nos recuerda lo valioso que es el tiempo.
Comenzando
en la segunda noche de Pesaj, hasta llegar al día que precede a Shavuot
“contamos el Omer” (Omer es una medida de cebada que se traía al Templo de
jerusalem, el segundo día de Pesaj). Cada noche declaramos que ha pasado una
cierta cantidad de días desde que se ha traído el Omer. En adición,
antecedemos la cuenta, pronunciando una bendición por la Mitzvá.
En
caso de que alguien olvide “contar el Omer” -a lo largo del día tiene la
posibilidad de contar, no bien recuerda hacerlo, pero sin recitar la bendición.
“¿Qué
tanto escándalo?” Podríamos preguntarnos. “¡¿Por olvidar contar un día
de entre cuarenta y nueve, se pierde la posibilidad de pronunciar la bendición
por el resto de la cuenta?!”
Es
cierto, puede parecer un poco severo. Pero esto nos enseña una poderosa lección:
“El tiempo es precioso e ireemplazable”.
Contar
el Omer nos infunde la comprensión de que el tiempo no debe derrocharse.
Es
conocida la historia de un Rabino famoso que podía literalmente rendir cuenta
de cada minuto de su día. Sabía perfectamente lo que había hecho a lo largo
de toda la jornada. Nunca perdió el tiempo. Él, como muchos otros, veía a sus
horas, a cada uno de sus minutos, como un regalo precioso de Di-s.
Así
como nadie utilizaría una fina y cara botella de vino para cocinar, o tampoco
daría exquisitos chocolates importados a un niño de tres años, tampoco debería
malgastar su tiempo. Éste debe ser aprovechado al máximo y ser utilizado para
los aspectos más importantes de la vida. Existe algo más que podemos aprender
de la cuenta del Omer: Cada día influye sobre el siguiente.
Si
infortunadamente, olvidamos contar un día, los días que te siguen se verán
afectados por ese olvido. Si recordamos contar todos los días, podremos
bendecir a los subsiguientes y esto tiene un fuerte impacto positivo sobre el
futuro.
Entonces,
usemos un Rolex o no, tratemos de tener presente lo precioso que es el tiempo. Y
debemos ponernos como meta “agendarlo” para cosas realmente importantes,
tales como estudiar acerca de nuestra milenario herencia.
El
Rebe Anterior, Rabi losef ltzjak Schneerson, díjo acerca del cuidado del
tiempo:
“Hay
que cuidar el tiempo. Se debe asumir el “yugo de la Torá”. Cada momento,
cada día que pasa, no es sólo un día sino un propósito en la vida. Los días
pasan, como está dicho (Ierushalmi Brajot 1,1) Un día entra y un día parte…
Shabat comienza… un mes… un año, etc. Mi padre (Rabi Shalom Dovber) dijo en
nombre del Alter Rebe: un día de verano y una noche de invierno, son un año”.
(Haiom Iom 17 de Jeshván).