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Hikonu 46

 

 

 

                Editorial

 

               Los ojos del Rebe

                Matzot

                El mito del relax

                Otras Notas de esta Edición

 

      

      

 

 

               

 

 

 

 

 

Editorial                                                       B"H

Shalom Uvrajá

Estamos a pocos días de Pesaj y es la oportunidad para tomar alguna lección.
Estamos todos embarcados en un viaje con un destino final, pensado desde antes de la creación por su Creador y a ese destino y objetivo el mundo llegará  ya que es incocebible que el objetivo que Di-s se propuso no llegue a realizarse.
Depende de cada uno de nosotros si queremos seguir en el tren o bajarnos, depende de nosotros si al tren lo demoramos o lo dejamos continuar adelantandose a su meta final.
Salimos de Egipto con destino a la Tierra prometida y en palabras del Profeta Mijá salimos de Egipto hoy en día tambien y todos los días hasta llegar a la era del Mashiaj.
En otras palabras, queridos amigos, llegaremos a destino y todos los acontecimientos mundiales son parte de este viaje y en especial la existencia y las acciones de nuestro pueblo hacen a este viaje con meta final la llegada del Mashiaj, depende de cada uno a nivel individual si quiere ser parte del emprendimiento mas importante de la historia o "bajarse" Di-s libre. Lo bueno es que mientras haya vida tenemos la oportunidad de "subirnos".
Vivenciemos nuestro judaismo, como verá en la revista tiene la oportunidad única de tener sus propios tefilín gratuitamente, un caudal de clases de Torá y otras actividades como nunca hubo en esta ciudad, especialmente para la juventud a quien tenemos que apuntar principalmente, porque una vez que un joven se asimila es mas dificil hacerlo "subir al tren" y en ellos Beit Jabad Rosario está invirtiendo con todas sus fuerzas con el apoyo de personas que colaboran con su dinero , con su tiempo (a ellos nuestra felicitación y agradecimiento).
                           
Beit Jabad Rosario cumplió sus primeros 18 años, y la Revista Hikonu entró en su décimo año, sabemos aproximadamente nuestros logros, pero sabemos cabalmente lo que falta  y con la ayuda de cada uno de ustedes lograremos mas rápido los objetivos. Pesaj Casher vesameaj, Leshaná habaá birushalaim.

Rab. Shlomó Tawil

  Los ojos del Rebe de “Jerusalem Post”

  Extraído de la Revista “Jabad Magazine”

Itzjak Rabin era agnóstico a muerte y muy tímido. Es por eso que cuando en un día primaveral de 1972 esperaba en 770 Eastern Parkway en Crown Heights, Brooklyn, su cita con el Rebe de Lubavitch, estaba inquieto.

Se sentía incómodo entre la multitud de hombres barbados que bullían a su alrededor, todos idénticamente vestidos con trajes negros y sombreros, y todos aparentemente indiferentes a la peladura de la pintura, el linóleo resquebrajado del edificio de estilo Tudor, donde se aloja la oficina principal del movimiento de Lubavitch mundial. ltzjak Rabin era entonces el embajador de Israel en Washington, y su presidente, Zalman Shazar, le había pedido que llevara sus saludos personalmente al Rebe de Lubavitch -Rabi Menajem Mendl Schneerson -en ocasión del cumpleaños 70 del Rebe. Allí estaba Rabin sentado, con una kipá azul de terciopelo y oro colocada precariamente en su cabeza, como un forastero en una tierra extranjera.

Cuando finalmente fue introducido en la oficina, la cara del Rebe brillaba. Era una cara angelical, mitad adornada por una barba gris, y mitad cubierta por un sombrero negro de marca, que parecía una fortaleza que protegía su mente de invasiones inicuas.

Pero lo que atrajo a Rabin fueron los ojos. Estaban extremadamente abiertos, protegidos bajo la pesada frente y arqueados por finas cejas. Su color era azul- celeste del mar profundo, intenso. Compeliendo, destilando sabiduría, conocimiento, bondad, y buen compañerismo. Y como yo aprendería más tarde, cuando el alma del Rebe se ponía turbulenta, podrían oscurecerse en un gris ominoso, como un cielo de plomo.

Eran los ojos de alguien que podía ver misterio en lo obvio, poesía en problemas mundanos, y grandes temas en cosas pequeñas; ojos que cautivaban a sus seguidores, todo esto era extravagante para el secular e intransigente, ltjak Rabin.

Él y el Rebe hablaron principalmente de asuntos de Washington; pero cuando el Tzadik se refirió a cosas celestiales, como Torá, eternidad, y destino espiritual, los ojos del embajador se variaron. Dogmas de esta clase eran demasiado inescrutables para este prototipo del Palmaj, viejo y austero soldado, para quien la realidad era un fenómeno físico, no una maravilla metafísica. No obstante, él estaba impresionado. Al salir, me confió: “Este hombre sabe más sobre qué está pasando en Israel y el Medio Oriente que la mayoría de los miembros del Kneset (Parlamento israelí).”

El Presidente Shazar se sintió satisfecho al oír del encuentro. En su juventud, Shazar se había nutrido en la filosofía de Lubavitch; y ahora, en el crepúsculo de su vida, se sentía exaltado al redescubrir su encantamiento, como alguna cuenta olvidada. En sus visitas a Nueva York renegaba del protocolo diplomático, prefiriendo ser llamado discípulo del Rebe en Brooklyn, en lugar de solicitar que el Rebe lo llame al Waldorf como a un jefe de un estado. Esto despertó la ira de miembros del gobierno Israelí y la prensa, incitando a un Shazar exasperado a exclamar una víspera de Purim, mientras se dirigía a 770, en una limousine escoltada por la NYPD: “¿Qué quieren de mí en casa? Puedo ser el presidente de Israel, pero también soy un simple jasid que va a encontrarse con su Rebe. ¿Quién puede objetar esto?”.

Algún tiempo después, en un día del julio de 1977, Menajem Beguin se confrontó con algo semejante. Un reportero de cabellos largos rizados, le preguntó con descaro: “Usted es el recientemente elegido Primer Ministro de Israel, ¿por qué ha venido a ver a Rabí Schneerson? Ciertamente, el protocolo requiere que él venga a usted“. Este altercado tuvo lugar a pasos de la oficina principal de Lubavitch dónde el Rebe estaba dando la bienvenida al Sr. Primer Ministro. En medio de una llamarada de flashes de fotografías, dijo Beguin:“ ¿Por qué, de hecho? Una buena pregunta”.

Y entonces, con un aire de profunda reverencia agregó: “He venido aquí porque estoy en camino a Washington para encontrarme con el Presidente Jimmy Carter por primera vez. Así que es muy natural para mí querer recibir las bendiciones de este gran Sabio del pueblo judío. Rabí Schneerson es una de las personalidades judías más prominentes de nuestro tiempo. Su status es único en nuestro pueblo. Así que, sí, ciertamente, sus bendiciones me fortalecerán al embarcarme en una misión de aguda importancia para nuestro futuro.”

“Rabi Schneerson, ¿le molestaría comentar algo sobre esto?” Preguntó el reportero.

El Rebe dijo: “Sólo deseo reiterar mis bendiciones más completas. Y agregar, que acepto el honor de la visita del primer ministro, no a mi propia cuenta sino como el reconocimiento del dedicado trabajo del movimiento de Lubavitch, de extender amor a Di-s y Su Torá entre nuestros hermanos judíos, dondequiera que ellos se encuentren”. Los dos hombres habían sido amigos durante años, y permanecieron reunidos durante más de una hora. Y al final de la misma el Sr. Primer Ministro dijo a Rabí Schneerson que volvería a Nueva York desde Washington para informarlo acerca de las charlas en la Casa Blanca.

Así que cinco días después me encontraba solo con el Rebe en su cámara, sus muebles antiguos y simples. Enormes tomos de Talmud y otros libros se acomodaban en los estantes.

Hablamos en hebreo, clásico el Rebe, moderno yo. Y luego de oír mi informe de Washington, su aire de autoridad se profundizó. Venía de algo más allá del conocimiento. Estaba en su estado de ser, algo que poseía en su alma, algo que le fue dado bajo el alazán y el arce de Brooklyn en lugar de bajo los álamos y pinos de Jerusalém a la que, misteriosamente, él nunca había viajado.

La presentación, interrogatorio, y clarificación habían tomado cerca de tres horas. Eran después de las dos de la mañana, y yo estaba exhausto. El Rebe, lleno de vigor, me pidió que comunicara al Primer Ministro el siguiente mensaje: “Manteniendo su posición firme sobre Eretz Israel en la Casa Blanca, usted ha dado fuerza a todo el pueblo judío. Ha tenido éxito salvaguardando la integridad de Eretz Israel evitando una confrontación con los Estados Unidos. Esa es la verdadera habilidad política judía: franca, sin pretensión, o disculpa. Sea fuerte y de buen coraje” Dijo esto con una voz que era suave pero emocionada, con fuego. Y relajándose, hizo un movimiento con sus dedos, me miró con sus ojos, y dijo con una sonrisa sorprendentemente dulce: “¿Cómo es que usted nos visita tan a menudo y parece estar tan cerca de nosotros, y todavía no se ha tornado un Lubavitcher? ¿Por qué?”

Me sentí aturdido ante la franqueza de la pregunta. Era verdad. Ésta era probablemente mi tercera o cuarta reunión con el Rebe. A través de los años me había vuelto una clase de enlace extraoficial entre varios de los primeros ministros israelíes y la corte de Lubavitch.

Tragando pesadamente, murmuré: “Quizá es porque me he encontrado a tantas personas que atribuyen poderes al Rebe que el Rebe no se atribuye.” Después de haber hablado, comprendí que había presumido demasiado.

La frente del Rebe se frunció, y sus profundos ojos azules emblanquecieron en tristeza. Suavemente, dijo: “lesh kaniré anoshim hazekukim lekabayim- hay personas que evidentemente necesitan de muletas”.

Siguió una pausa larga e incómoda. Quizás sus hilos secretos de percepción y comunicación estaban rastreando mis pensamientos, pues lo que dijo luego contestó mi tácita pregunta.

Levantando su palma en un gesto de certeza, y con una sonrisa alentadora, dijo: “permítame decirle lo que intento hacer. Imagine una vela. Lo que está viendo en realidad es un trozo de cera con un hilo al medio. ¿Cuándo el hilo y la cera se tornan vela? O, en otros términos, ¿cuándo cumplen el propósito para el que fueron creados? Cuando ponemos una llama sobre el hilo, la vela se convierte en vela.”

Hablaba con la cadencia rítmica en su voz a la manera del talmudista al leer su texto y por eso, lo que dijo luego salió como un canto: “La cera es el cuerpo, y la mecha el alma. Encienda el alma con el fuego de Torá y una persona cumplirá el propósito para el que fue creada. Y eso es lo que intento hacer: encender el alma de nuestro pueblo con el FUEGO de la TORÁ”.

Un timbre zumbaba periódicamente, indicando que otros estaban esperando su audiencia privada. Me puse de pie y comencé a salir, pero hice una pausa al lado de la puerta para preguntar: “¿el Rebe ha encendido mi vela? “No” dijo, tomando mi mano. “Te he dado el fósforo. Sólo tú puedes encender tu vela.” lehuda Avner, veterano diplomático israelí, sirvió como ayudante y consejero de cuatro primeros ministros israelíes (Golda Meir, ltzjak Rabin, Menajem Beguín y Shimon Peres) y como embajador en Irlanda y Australia.

 

Matzot

•  Extraído de “Nosotros en el tiempo”. Editorial Kehot

MATZÁ SHEMURÁ Y MATZÁ COMÚN

• Toda matzá a ser consumida durante los ocho días de Pesaj debe contar con una estricta supervisión para garantizar que no es jametz; sin ésta, no debe utilizarse. Además, hay otra mitzvá en las matzot: que sean “cuidadas”, es decir, elaboradas especialmente con el expreso fin de cumplir con ellas la obligación de comer matzá en Pesaj -leshém matzat mitzvá-, como expresa el versículo: Y cuidaréis las matzot (Exodo 12:17).

• Muchas autoridades sostienen que la mitzvá de comer matzá en la primera noche de Pesaj sólo puede cumplirse utilizando matzá shemurá ”matzá cuidada”.

• ¿Cómo “cuidamos” la matzá?.

- Desde el momento en que se cosecha el trigo y se lo lleva al molino para convertirlo en harina es mantenido bajo una minuciosa supervisión cuidando que no entre en contacto con agua u otro tipo de humedad.

- También se revisa que el trigo esté limpio y entero y no hinchado o brotado.

- Los molinos y demás utensilios empleados en el proceso de molienda, envasado y transporte deben estar igualmente limpios y secos.

- La harina no debe ser utilizada para hornear la matzá el mismo día en que fue molida, pues todavía está caliente como consecuencia del procesamiento y ello la hace más susceptible de fermentar en el momento del amasado.

- Asimismo, el amasado no debe realizarse cerca de un horno o una ventana abierta a través de la cual entra el sol, por temor a que la masa se caliente y fermente rápidamente.

- El agua que se emplea para hacer la masa también requiere de un cuidado y preparación especiales [como se detalla en la siguiente sección].

- Se debe cuidar que todos los utensilios y maquinarias empleados en el proceso de preparación de las matzot -desde el tamizado de la harina hasta el horneado- estén siempre limpios y relucientes, sin hendiduras, para evitar que restos de una tanda de masa se mezclen con la de la siguiente.

Existen, además, otras precauciones que deben tenerse en cuenta en la preparación de la masa, el amasado, y al introducir la masa en el horno. Todas estas medidas cautelares se realizan, paso a paso, declarando una y otra vez que son con el fin de obtener matzá para cumplirla leshém matzá mitzvá.

• Dado que la matzá común es también vigilada -tal como describimos anteriormente, desde el momento en que se muele el trigo- ¿en qué se diferencia de la denominada matzá shemurá? La diferencia radica en que la ha sido “cuidada” aun en los pasos previos; es decir desde el momento en que el trigo es cosechado en los campos, en tanto que la “común” lo es recién a partir de la molienda.

• ¿Qué otras precauciones adicionales se toman en el “cuidado” de la matzá shemurá? El trigo es segado antes de que la espiga se haya secado por completo, mientras aún conserva su color natural, pues una vez que ésta se seca totalmente tornándose blanca ya no absorbe agua de la tierra, y al humedecerse con las lluvias podría llegar a fermentar y tornarse jametz pese a que todavía se encuentra unida a la tierra. Luego, los granos de trigo son llevados al granero para ser secados y trillados, y posteriormente son revisados escrupulosamente para cerciorarse de que no haya granos partidos o brotados. La cosecha es supervisada minuciosamente en cada paso hasta ser molida y convertida en harina.

La mayoría de las autoridades halájicas sostienen que basta con vigilar el trigo desde la molienda hasta que se termina de hornear siendo esta matzá apta para cumplir con la mitzvá de comer matzá en Pesaj. Sin embargo, otros sostienen que el trigo debe ser “cuidado” desde la siega. Por lo tanto, aquellos que son estrictos en cuanto a la observancia de las mitzvot y en Pesaj esto es más común que en el resto del año, se cuidan de utilizar solamente matzá shemurá. No obstante, todos deben tratar de que al menos las matzot utilizadas las dos primeras noches del Seder cuando se cumple la mitzvá de la Torá de comer matzá  sean matzá shemurá. También se debe repartir a los demás comensales al menos un kazáit (28 gr.) de esta matzá en estas dos noches, para cumplir la mitzvá, pues el resto de los días de Pesaj no es obligatorio comer matzá sino optativo.

MATZOT HECHAS A MANO Y MATZOT DE MAQUINAS

A lo largo de todas las generaciones el pueblo judío ha observado escrupulosamente todos los detalles relacionados con el “cuidado” de las matzót preparándolas especialmente para ser utilizadas en cumplimiento de la mitzvá. Durante siglos, el método de preparación se mantuvo inalterable. Manos ágiles llevaban a cabo cada parte del proceso, desde el estirado de la masa hasta el fin del horneado de las matzot.

Aproximadamente ciento cincuenta años atrás [en el año 5616 (1855)] fue inventada una máquina para hornear matzot. La mayor parte del proceso -sino todo- fue automatizado, y las matzot mismas ya no eran tocadas por las manos del hombre. La introducción de esta nueva máquina generó una gran controversia entre los Rabinos de aquella época, polémica que perdura hasta el día de hoy. Algunas autoridades permitieron las matzot hechas a máquina mientras que otras las prohibieron, y cada una respaldaba su postura ofreciendo razones válidas.

Aquellos que permitieron su uso argüían que este tipo de matzot era preferible puesto que el proceso automatizado es mucho más rápido que el artesanal, haciendo menos probable que la masa leude y se torne jametz. No obstante, se requería un cuidado especial para mantener la máquina siempre limpia y sin restos de masa, entre el procesamicnto de una tanda y la siguiente.

Por otra parte, aquellos que prohibieron su uso sostenían que, por cuanto todo el proceso de preparación de la matzá-desde el amasado hasta el horneado- requiere indefectiblemente de la intención conciente, en cada paso, de cumplir con la mitzvá de la matzá [leshém matzá mitzvá], como las máquinas no pueden tener esta intención, las matzot preparadas con ellas, al carecer de este requisito esencial no son aptas para su consumo en Pesaj. Un segundo motivo se basa en la complejidad de la máquina, lo cual hace que sea extremadamente difícil limpiarla bien de forma que no queden restos de masa en los engranajes y ranuras, pudiendo ocasionar -Di-s libre- que todas las tandas subsiguientes se vuelvan jametz. Además, dado que las partes de la máquina son metálicas y su movimiento acelerado genera fricción, y por lo tanto temperatura, es posible que fermente en un corto período de tiempo. Otro motivo: se nos ha transmitido por tradición que la fermentación de una masa preparada a mano tiene lugar, si se deja de trabajar, durante dieciocho minutos pero en cuanto a la preparada con máquina carecemos de tradición al respecto. Puesto que es factible que dicha masa fermente más rápidamente, debemos ser rigurosos, según la opinión de estas autoridades, y conservar el método original de prepración a mano.

También surgió otra objeción: La utilización de estas matzot podía llegar a perjudicar a los pobres, pues muchas familias indigentes esperaban con ansiedad las semanas (y meses) anteriores a Pesaj para trabajar en la preparación de las matzot y ganar lo suficiente para proveer a sus familias de lo necesario para la Festividad.

Por su parte, aquellos que permitieron las matzot hechas a máquina respondieron a su vez a todos estos argumentos, y hoy en día, en la mayoría de las comunidades, es comúnmente aceptado el uso de matzá hecha a máquina. Sin embargo -como vimos anteriormente- uno debe procurar utilizar matzot hechas a mano al menos para cumplir con la mitzvá de comer matzá en el Seder. Algunas personas son aún más estrictas y utilizan sólo matzot hechas a mano durante toda la Festividad de Pesaj.

Como sea, todos coinciden en que las matzot deben adquirirse de una fábrica cuyo personal es conocedor de las leyes, temeroso de Di-s, y puntilloso en todo el proceso verificando que el trabajo se desarrolle bajo los más estrictos requerimientos de la ley Judía.  

El mito del relax

Extraído de “Jabad Magazine” por el Rab. Shlomo Yaffe

Una reciente publicación del Wall Street Journal, discutió los resultados de un estudio fascinante. Las personas que trabajan bajo condiciones de alta presión, se toman a menudo tiempo para alejarse de todo, relajarse y “descomprimir”; ya que -el sentido común asume- es la manera de aliviar los efectos acumulativos de la tensión. Sin embargo, los resultados del estudio indican que un ciclo de intensa tensión seguido por la relajación absoluta no hace más que perjudicar a la salud física y mental que sufre del stress (tensión) crónico. La única cosa que realmente ayuda es aprender a responder de manera eficaz a las situaciones que puedan inducir tensión, cuando estas se presentan. En Pesaj celebramos nuestra capacidad de lograr la libertad en “cada generación” (como nos desafía la Hagadá), para dejar cualquier ”Egipto” en donde nuestras almas languidecen. Aún cuando pensamos en libertad, normalmente pensamos que se refiere a estar libre de atención, preocupaciones y las cargas de la vida, en otros términos, la libertad iguala a la “relajación”. Pesaj parece contradecir esto con sus leyes, obligando a desterrar cada miga de fermento de cada rincón y grieta de nuestra casa, con el requisito comer cantidades precisas de matzá y beber una cierta medida de vino con cada una de las “cuatro copas”. Religiosamente hablando sin comer y beber las cantidades específicas, no hemos celebrado el Seder.

¿En este enfoque hacia el detalle está la libertad? De hecho, no hay otra verdadera libertad. Somos seres físicos que viven en un mundo de miriadas de detalles y minucias. Si decimos, “sólo puedo extender mis alas y sentir que me elevo cuando logro transcender el cuerpo, la tierra, y todos sus pequeños detalles” básicamente estamos diciendo que Di-s no puede sentirse aquí en nuestro mundo. En este modelo, Di-s es encarcelado en lo sublime, y nosotros nos encarcelamos en lo pequeño. Escapar de lo pequeño no ayudará, tarde o temprano necesitaremos volver de la vacación, y regresaremos al punto de partida. Pesaj nos responde diciéndonos que si realmente queremos que nuestros espíritus puedan volar, debemos encontrar a Di-s en los detalles del mundo en el que vivimos del mismo modo que la tensión (stress) no es eliminada escapando de nuestra vida y de sus marcos, sino permaneciendo dentro de ellos y transformándolos desde dentro. En el Seder de Pesaj, el ordinario acto de comer incluye el testamento del infinito, empaquetado en unos pocos bocados. Di-s no puede ser encarcelado, y nosotros tampoco. Di-s puede estar dondequiera que Él escoja estar, incluso en el acto de comer un pedazo de matzá o el sonido de un pequeño niño que formula las Cuatro Preguntas. Y nosotros, también, somos libres, cuando descubrimos lo transcendente en la materia de la vida cotidiana.

Otras Notas de Esta Edición

 

La Cuenta del Omer, en Español

¿Cómo se Realiza la Cuenta del Omer?

El Omer se cuenta de noche, estando de pie, a partir del Domingo 24 de Abril de 2005, y así sucesivamente cada noche, hasta la noche anterior a Shavuot inclusive.

La Bendición

Barúj atá Adonái, Eloheínu mélej haolám, ashér kideshánu bemítzvotáv, vetzívánu al Sefirát haOmer.

Bendito eres Tú, Adonai nuestro Dios, Rey del universo, que nos ha santificado con Sus mandamientos y nos ha ordenado lo concerniente a la Cuenta del Omer.

Recite aquí la frase correspondiente a la cuenta de ese día (“Hoy es... del Omer”).

Luego se recitan los párrafos siguientes: 

Que el Misericordioso restaure el Bet HaMikdash (Gran Templo de Jerusalén) a su sitio, rápidamente en nuestros días, Amén, séla.

Para el Director del Coro, un canto con música instrumental; un Salmo, Dios tenga gracia con nosotros y nos bendíga, que haga resplandecer Su semblante sobre nosotros, para siempre, para que sea conocido Tu camino en la tierra, Tu salvación entre todas las naciones, Las naciones Te alabarán, Dios, todas las naciones Te alabarán. Las naciones Se alegrarán y cantarán jubilosamente, pues Tú juzgarás a los pueblos con justicia y guiarás a las naciones de la tierra para siempre. Los pueblos Te alabaran, Dios, todos los pueblos Te alabarán, pues la tierra habrá rendido su fruto, y Dios, nuestro Dios, nos bendecirá. Dios nos bendecirá, y todos, desde los más remotos rincones de la tierra, Le temerán.

Te imploramos, con el gran poder de Tu diestra, que liberes al cautivo.

Acepta la plegaría de Tu pueblo; fortalécenos, purificanos, Reverenciado.

Poderoso, Te imploramos, guarda como la niña del ojo a aquéllos que procuran Tu Unicidad, Bendícelos, purifícalos; concédeles por siempre Tu misericordiosa rectitud.

Poderoso, Santo, en Tu abundante bondad, guía a Tu congregación.

Unico y Soberbio, vuélvete hacia Tu pueblo que recuerda Tu santidad.

Acepta nuestra súplica y escucha nuestro clamor, Tú que conoces los pensamientos secretos.

Bendito sea el nombre de la gloria de Su reino por siempre jamás.

Amo del universo, Tú nos has ordenado por medio de Moshé, Tu servidor, contar Sefirat HaOmer a fin de purificarnos de nuestra iniquidad e impureza. Tal como has escrito en Tu Torá: ‘Contaréis para vosotros desde el día siguiente al día de descanso, desde el día en que traeis el Omer como ofrenda mecida, [la cuenta será] siete semanas completas. Hasta el día posterior a la séptima semana contaréis cincuenta días’, a fin de que las almas de Tu pueblo Israel sean purificadas de su impureza. Por consiguiente, sea Tu voluntad, Adonai nuestro Dios y Dios de nuestros padres, que en mérito del Sefírat HaOmer que conté hoy, sea rectificado el daño que he causado en la sefirá (especifíquese aquí la sefirá que corresponde a ese día), y que yo sea purificado y santificado con la santidad suprema, Que de este modo se conceda abundante generosidad sobre todos los mundos. Que rectifique nuestro néfesh, ruaj y neshamá de toda bajeza y defecto, y que nos purifique y santifique con Tu suprema santidad. Amén, séla.

     1     Hoy es 1 día del Omer.

     2     Hoy es 2 días del Omer.

     3     Hoy es 3 días del Omer.

     4     Hoy es 4 días del Omer

     5     Hoy es 5 días del Omer.

     6     Hoy es 6 días del Omer.

     7     Hoy es 7 días, que son una semana del Omer.

     8     Hoy es 8 días, que son una semana y un día del Omer.

     9     Hoy es 9 días, que son una semana y dos días del Omer.

     10     Hoy es 10 días, que son una semana y tres días del Omer.

     11     Hoy es 11 días, que son una semana y cuatro días del Omer.

     12     Hoy es 12 días, que son una semana y cinco días del Omer.

     13     Hoy es 13 días, que son una semana y seis días del Omer.

     14     Hoy es 14 días, que son dos semanas del Omer.

     15     Hoy es 15 días, que son dos semanas y un día del Omer.

     16     Hoy es 16 días, que son dos semanas y dos días del Omer.

     17     Hoy es 17 días, que son dos semanas y tres días del Omer.

     18     Hoy es 18 días, que son dos semanas y cuatro días del Omer.

     19     Hoy es 19 días, que son dos semanas y cinco días del Omer.

     20     Hoy es 20 días, que son dos semanas y seis días del Omer.

     21     Hoy es 21 días, que son tres semanas del Omer.

     22     Hoy es 22 días, que son tres semanas y un día del Omer.

     23     Hoy es 23 días, que son tres semanas y dos días del Omer.

     24     Hoy es 24 días, que son tres semanas y tres días del Omer.

     25     Hoy es 25 días, que son tres semanas y cuatro días del Omer.

     26     Hoy es 26 días, que son tres semanas y cinco días del Omer.

     27     Hoy es 27 días, que son tres semanas y seis días del Omer.

     28     Hoy es 28 días, que son cuatro semanas del Omer.

     29     Hoy es 29 días, que son cuatro semanas y un día del Omer.

     30     Hoy es 30 días, que son cuatro semanas y dos días del Omer.

     31     Hoy es 31 días, que son cuatro semanas y tres días del Omer.

     32     Hoy es 32 días, que son cuatro semanas y cuatro días del Omer.

     33     Hoy es 33 días, que son cuatro semanas y cinco días del Omer.

     34     Hoy es 34 días, que son cuatro semanas y seis días del Omer.

     35     Hoy es 35 días, que son cinco semanas del Omer.

     36     Hoy es 36 días, que son cinco semanas y un día del Omer.

     37     Hoy es 37 días, que son cinco semanas y dos días del Omer.

     38     Hoy es 38 días, que son cinco semanas y tres días del Omer.

     39     Hoy es 39 días, que son cinco semanas y cuatro días del Omer.

     40     Hoy es 40 días, que son cinco semanas y cinco días del Omer.

     41     Hoy es 41 días, que son cinco semanas y seis días del Omer.

     42     Hoy es 42 días, que son seis semanas del Omer.

     43     Hoy es 43 días, que son seis semanas y un día del Omer.

     44     Hoy es 44 días, que son seis semanas y dos días del Omer.

     45     Hoy es 45 días, que son seis semanas y tres días del Omer.

     46     Hoy es 46 días, que son seis semanas y cuatro días del Omer.

     47     Hoy es 47 días, que son seis semanas y cinco días del Omer.

     48     Hoy es 48 días, que son seis semanas y seis días del Omer.

     49     Hoy es 49 días, que son siete semanas del Omer.

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La esencia del tiempo

• Extraído de “Jabad Magazine”.

Ruido de bocinas, modernos jets, hornos microondas, pago rápido via internet, relojes de toda forma y medida, locales que expenden fast food (comidas rápidas), agendas electrónicas. Esas son algunas pocas cosas que nos ilustran lo importante y precioso que es el tiempo para nosotros. Incluso muchas veces preferimos ahorrar tiempo a costa de nuestro dinero.

Por cuarenta y nueve días, las siete semanas que hay desde Pesaj a Shavuot, la Torá nos recuerda lo valioso que es el tiempo.

Comenzando en la segunda noche de Pesaj, hasta llegar al día que precede a Shavuot “contamos el Omer” (Omer es una medida de cebada que se traía al Templo de jerusalem, el segundo día de Pesaj). Cada noche declaramos que ha pasado una cierta cantidad de días desde que se ha traído el Omer. En adición, antecedemos la cuenta, pronunciando una bendición por la Mitzvá.

En caso de que alguien olvide “contar el Omer” -a lo largo del día tiene la posibilidad de contar, no bien recuerda hacerlo, pero sin recitar la bendición.

 “¿Qué tanto escándalo?” Podríamos preguntarnos. “¡¿Por olvidar contar un día de entre cuarenta y nueve, se pierde la posibilidad de pronunciar la bendición por el resto de la cuenta?!”

Es cierto, puede parecer un poco severo. Pero esto nos enseña una poderosa lección: “El tiempo es precioso e ireemplazable”.

Contar el Omer nos infunde la comprensión de que el tiempo no debe derrocharse.

Es conocida la historia de un Rabino famoso que podía literalmente rendir cuenta de cada minuto de su día. Sabía perfectamente lo que había hecho a lo largo de toda la jornada. Nunca perdió el tiempo. Él, como muchos otros, veía a sus horas, a cada uno de sus minutos, como un regalo precioso de Di-s.

Así como nadie utilizaría una fina y cara botella de vino para cocinar, o tampoco daría exquisitos chocolates importados a un niño de tres años, tampoco debería malgastar su tiempo. Éste debe ser aprovechado al máximo y ser utilizado para los aspectos más importantes de la vida. Existe algo más que podemos aprender de la cuenta del Omer: Cada día influye sobre el siguiente.

Si infortunadamente, olvidamos contar un día, los días que te siguen se verán afectados por ese olvido. Si recordamos contar todos los días, podremos bendecir a los subsiguientes y esto tiene un fuerte impacto positivo sobre el futuro.

Entonces, usemos un Rolex o no, tratemos de tener presente lo precioso que es el tiempo. Y debemos ponernos como meta “agendarlo” para cosas realmente importantes, tales como estudiar acerca de nuestra milenario herencia.

El Rebe Anterior, Rabi losef ltzjak Schneerson, díjo acerca del cuidado del tiempo:

“Hay que cuidar el tiempo. Se debe asumir el “yugo de la Torá”. Cada momento, cada día que pasa, no es sólo un día sino un propósito en la vida. Los días pasan, como está dicho (Ierushalmi Brajot 1,1) Un día entra y un día parte… Shabat comienza… un mes… un año, etc. Mi padre (Rabi Shalom Dovber) dijo en nombre del Alter Rebe: un día de verano y una noche de invierno, son un año”. (Haiom Iom 17 de Jeshván).