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Shalom
Uvrajá
Este
próximo 11 de Nisán (viernes 2 de abril), el Rebe de Lubavitch cumple 102 años,
y comienza su año 103. Como es la costumbre leer el salmo (Tehilím)
correspondiente al año que uno vive, transcribimos el salmo 103 (Editorial
Sigal) para que usted lo pueda leer diariamente y de esa manera mantener un
contacto espiritual con el Rebe.
Rab.
Shlomó Tawil
1 De David, bendice, alma mía al Eterno; y todo mi ser (bendiga) su santo nombre. 2 Bendice, alma mía al Eterno, y no te olvides de todas sus bondades. 3 (Es Él) quien perdona todas tus iniquidades, quien sana todas sus enfermedades. 4 Quien rescata tu vida del sepulcro, quien te rodea de misericordia y compasiones. 5 Quien harta tu boca de bien, renueva, cual (plumaje de) águila, tu juventud. 6 El Eterno ejecuta actos de rectitud y justicia para todos los oprimidos. 7 Hizo conocer sus caminos (trece atributos de misericordia) a Moshé, sus hazañas a los hijos de Israel. 8 Misericordioso y graciable es el Eterno, lento para la ira y de abundante bondad. 9 No peleará para siempre, no para siempre guardará el rencor. 10 No nos trató conforme a nuestros pecados ni nos recompensó conforme a nuestras iniquidades. 11 Pues tan alto como el cielo está sobre la tierra, tan fuerte es su bondad a los que le temen. 12 Tanto como dista el oriente del occidente, así ha alejado de nosotros nuestras rebeliones. 13 Tanto como un padre se complace de sus hijos, así el Eterno se compadece de los que le temen. 14. Pues conoce nuestra naturaleza (por la cual tendemos a pecar) tiene presente que somos polvo. 15 Los días del hombre son como la hierba (que pronto se marchita) como la flor del campo, así florece. 16 Y cuando un soplo pasa por él (ya) no existe y no lo reconocen más en su lugar. 17 Pero la bondad del Eterno es desde siempre y hasta la eternidad sobre los que le temen, y su rectitud (alcanza) a los hijos de los hijos. 18 Para los que guardan su pacto y se acuerdan de sus mandamientos para cumplirlos. 19 El Eterno ha establecido su trono en los cielos y su reino domina sobre todo. 20 Bendigan al Eterno, ángeles de Él, poderosos en fuerza, que ejecutan sus mandatos para obedecer la voz de su palabra. 21 Bendigan al Eterno, todos sus ejercitos, ministros suyos que hacen su voluntad. 22 Bendigan al Eterno, todas sus obras en todos los sitios de su dominio, bendice al Eterno, mi alma.
Cuarenta
y nueve pasos para el refinamiento personal
Los
cuarenta y nueve días de la Sefirá
•
del libro “SEFIRAT HAOMER”
Editorial
Kehot
INTRODUCCION
Hoy,
más que nunca, gente de toda clase y modo de vida está en la búsqueda de
sentido y propósito. Algunos buscan respuestas en la meditación. Otros, en
libros de autoayuda, terapia, religión, yoga, y filosofías New Age.
Mucha
gente, sin embargo, no se da cuenta de que la respuesta más antigua -y más
comprobada en el tiempo- nos fue entregada hace más de 3300 años en el Monte
Sinaí. Se llama:
n
TORA n
Torá
significa “instrucción”. Ella y sus historias son, en esencia, la historia
de nuestras vidas, un plano maestro espiritual que ilumina las intrincadas capas
y dimensiones de nuestra psiquis y alma. Cada evento en la Torá refleja otro
aspecto de nuestra personalidad interior. A través de sus mitzvot
-mandamientos-, nos enseña cómo concretar nuestro potencial conforme las
intenciones con que Di-s nos creó. Descifrando el código de la Torá,
descubrimos su mensaje personal, para nosotros.
EN
CADA PALABRA DE LA TORA
HAY
UN SIGNIFICADO PROFUNDO,
PERSONAL
Y ESPIRITUAL.
El
proceso de recibir la Torá en el Monte comenzó en verdad 49 días antes de su
entrega, con el Exodo de Egipto. Estos 49 días son tradicionalmente llamados
”Sefirat HaOmer”, que signitica “la Cuenta del Omer”
En
levítico (el tercer libro de la Torá), el versículo (23:15) declara:
“Contaréis… desde el día en que habéis traído el Omer como ofrenda
cernida...”. El omer era una medida de cebada (de aproximadamente 2 litros)
que los judíos traían como -Ofrenda- el segundo día de Pesaj. A esto le seguía
la Cuenta del Omer, donde los judíos contaban cada día durante siete semanas
cuarenta y nueve días en total, conducentes a la festividad de Shavuot en el
quincuagésimo día, el que también celebra el recibimiento de la Torá en Sinaí.
Aun
después de la destrucción del Primer y Segundo Templo al que se traían estas
ofrendas, la tradición de contar el omer continuó. A partir de la segunda
noche de Pesaj, cada uno de estos cuarenta y nueve que enlazan a Pesaj con
Shavuot es contado en progresión ordenada.
Al
final del rezo nocturno de cada uno de estos cuarenta y nueve días, el judío
recita una bendición y luego verbaliza el número correspondiente a ese día.
Además
de conmemorar la cuenta del omer, los cuarenta y nueve días de la Sefirá también
expresan el ansioso anhelo del judío por recibir la Torá en Shavuot, cincuenta
días después de experimentar la liberación de Pesaj.
¿Cuál
es el significado de contar 49 días y cómo se relaciona con la ansiedad y la
preparación para el recibimiento de la Torá? ¿Qué relevancia tiene esta
cuenta para nosotros en la actualidad y cómo se aplica esto a la exploración
de las dimensiones internas de nuestras almas?
La
respuesta a estas preguntas se encuentra en la comprensión más profunda del éxodo
de la nación judía de Egipto. La palabra mitzráim (Egipto, en hebreo)
significa “limitaciones, fronteras”, y representa todas las formas de
conformidad y definición que restringen, cohiben e inhiben nuestro libre
movimiento y expresión. Así, dejar Egipto significa lograr la libertad de las
restricciones. Después de abandonar Egipto, los judíos pasaron los siguientes
cuarenta y nueve días en el desierto preparándose espiritualmente para la
experiencia más monumental de todos los tiempos: la entrega de la Torá a Moisés
y a los judíos en el Monte Sinaí.
Este
período de cuarenta y nueve días fue de intenso refinamiento de carácter. Por
cuarenta y nueve días, los judíos subieron de a un peldaño por vez
ascendiendo por la escalera emocional hacia una pureza más elevada. Este período
de refinamiento de carácter tiene tanta relevancia en nuestras vidas hoy cómo
lo tuvo hace 3000 años. Tal como fuimos esclavos en Egipto, podemos también
ser esclavos de nuestras personalidades, impulsados por fuerzas sobre las cuales
muy a menudo parecemos no tener control.
Los
cuarenta y nueve días de sefirá nos enseñan cómo recuperar el control de
nuestras emociones, mostrándonos cómo refinar nuestro carácter, paso a paso,
de una manera basada en las verdades eternas de la Torá.
Después
del período de cuarenta y nueve días llegamos al quincuagésimo día, Matán
Torá (la ‘Entrega de la Torá’), habiendo alcanzado plenamente la renovación
interior en mérito a haber evaluado y desarrollado cada uno de nuestros
cuarenta y nueve atributos emocionales. ¿Cuál es el significado del quincuagésimo
día de matán Torá? En ese día celebramos la Festividad de Shavuot. Luego de
haber logrado todo lo que podíamos por propia iniciativa, somos entonces dignos
de recibir un regalo (matán) del Altísimo que no hubiéramos podido conseguir
con nuestras propias facultades limitadas. Recibimos la habilidad de alcanzar y
tocar lo Divino, no sólo para ser seres humanos cultivados que hemos refina-
do
todas nuestras características personales, sino seres humanos divinos capaces
de expresarnos por encima y más allá de las limitaciones de nuestro ser.
La
cuenta de la sefirá que siguió al éxodo de Egipto es un proceso que debemos
re-crear continuamente en nuestras vidas a fin de lograr nuestra libertad
personal.
LOS
ATRIBUTOS EMOCIONALES
DE
LA SEFIRA
La
palabra hebrea sefirá tiene varios significados. El célebre cabalista, el
RaMaK (Rabí Moshé Kordovero, f.1570), en su monumental obra, Pardés, escribe
que sefirá signífica tanto mispar -”número”- como sipur -”cuento”.
Una tercera raíz de la palabra sefirá es sapir -”zafiro”-, un translúcido
cristal muy brillante.
Contar
la sefirá ilumina los diferentes aspectos de nuestra vida emocional. Los días
de sefirá nos cuentan una historia - la historia de nuestras almas.
El
espectro de la experiencia humana se divide en siete emociones o cualidades,
conocidas en plural como sefirot. Cada una de estas siete cualidades, a su vez,
se subdivide en siete, haciendo un total de cuarenta y nueve.
CADA
DIA TIENE VIDA PROPIA
EL
DíA ES UN FLUJO UNlCO DE
ENERGIA
AGUARDANDO SER
CANALIZADA
DENTRO
DE
LA FIBRA DEL SER DEL HOMBRE
Cada
uno de los cuarenta y nueve días de sefirá ilumina una de las cuarenta y nueve
emociones, la energía de cada día consiste en examinar y refinar su
correspondiente emoción. Después de perfeccionar y purificar todas las
cuarenta y nueve dimensiones, estamos plenamente preparados para Matán Torá,
pues ahora estamos sincronizados con los cuarenta y nueve atributos Divinos de
los cuales emergen los atributos humanos.
La siguiente es una descripción de los siete atributos emocionales, los
cuales, en varias combinaciones constituyen las cuarenta y nueve cualidades a
ser examinadas y desarrolladas durante este período. lo que sigue ofrece sólo
una de las tantas aplicaciones.
LOS
SIETE ATRIBUTOS EMOCIONALES
Jésed:
Amor; benevolencia
Guevurá:
Justicia; disciplina; restricción; temor
Tiferet:
Belleza y armonía; compasión.
Nétzaj:
Persistencia; fortaleza; ambición
Hod:
Humildad; esplendor
lesod:
Cohesión; fundamento
Maljut:
Nobleza; soberanía; liderazgo
El
período de cuarenta y nueve días de la sefirá es contado en días y semanas.
Los siete días de cada una de las siete semanas constituyen los cuarenta y
nueve días. Cada semana está representada por un atributo específico, y cada
día dentro de esa semana está representado por un aspecto de dicho atributo.
Dado que el funcionamiento completo de cada Moción es multidimensional, incluye
dentro de sí una combinación de todos los siete atributos.
Por
ejemplo: la primera semana de la Sefirá está dedicada a Jésed - el atributo
de amor. En el primer Día de la Primera Semana nos concentramos en Jésed de Jésed
- el aspecto de amor dentro del amor. En el segundo Día de la Primera Semana
centramos la mira en guevurá de Jésed - el aspecto de restricción en el amor.
En el Tercer Día de la Primera Semana, el foco es puesto en Tiferet de Jésed -
la armonía en el amor, y así sucesivamente para los siete días de las semana.
A
TRAVES DE SU TURBULENTA HISTORIA, LA JUDERIA EUROPEA SUFRIO TERRIBLEMENTE DE UNA
AMPLIA GAMA DE FALSAS ACUSACIONES QUE SIRVIERON DE LICENCIA A LA MASA CRISTIANA
PARA MASACRAR Y SAQUEAR SUS COMUNIDADES. LOS POGROMS RESULTANTES, USUALMENTE
INSTIGADOS POR MONJES FANATICOS, ESTAN REGISTRADOS EN DETALLE EN LOS ANALES DE
LA HISTORIA JUDIA, INCLUSO EN EL SIGLO XX.
PERO
DE ENTRE TODAS LAS ACUSACIONES REGISTRADAS EN CONTRA DE LOS JUDIOS, NINGUNA FUE
TAN PERSISTENTE COMO LA “CALUMNIA DE SANGRE”. DURANTE SIGLOS FUERON
FALSAMENTE ACUSADOS DE ASESINAR A CRISTIANOS PARA USAR SU SANGRE PARA El RITUAL
DE PESAJ. ANTES DE ESTA FESTIVIDAD, AQUELLOS QUE DESEABAN ACUSAR A LOS JUDIOS,
ARROJABAN EL CADAVER DE UNA PERSONA CRISTIANA EN LA PROPIEDAD DE UN JUDíO Y
DIFUNDIAN EL TRADICIONAL RUMOR. LAS MASAS CRISTIANAS SE ENTERABAN NORMALMENTE DE
“EL BARBARICO CRIMEN JUDIO” DESDE EL PULPITO DE LA IGLESIA. LA MUCHEDUMBRE
SEDIENTA DE SANGRE SE DIRIGIA ENTONCES AL BARRIO JUDíO DE LA CIUDAD.
A
PESAR DE QUE LOS RABINOS Y ERUDITOS JUDIOS EXPLICABAN LA ABSOLUTA PROHlBlClÓN
DE “NO MATARAS” Y QUE LA INGESTA DE SANGRE SIQUIERA DE UN ANIMAL ES UNA
ABOMINACION PARA LOS JUDÍOS, LAS FALSAS ACUSACIONES PERSISTIERON.
•
Extraído y adaptada de
“The Golem of Prague”
de Guershon Winkler
De “JABAD MAGAZINE” Nº 94
EL
MAHARAL DE PRAGA REACCIONA
En
1572, cuando el famoso Rabino Rabi Iehuda Loew ben Betzalel, conocido como el
Maharal de Praga, asumió el rabinato de la ciudad de Praga, su meta inmediata
fue encontrar solución a las frecuentes “falsas calumnias de sangre” y a
tal fin, mantuvo un debate público con el Cardenal John Silvester, donde refutó
cada una de las imputaciones ínexistentes. Tan favorablemente impresionado quedó
el Cardenal Silvester de las respuestas, que solicitó al Emperador Rudolf II de
Habsburgo que recibiera al Maharal. Luego del encuentro, el monarca decretó que
debe otorgarse un juicio justo a cada judío de Bohemia acusado de crimen ritual
y durante el mismo debe estar presente un rabino de la localidad. De todas
formas, el amable monarca y el considerado cardenal no fueron capaces de
erradicar completamente de Bohemia los crímenes perpetrados contra los judíos.
Incluso, a pesar de lo antedicho, en Praga, el sacerdote Thaddeus, comenzó una
fuerte conspiración contra la judería local.
Para
contrarrestarlo y luego de realizar una “sheelat jalom” -consulta en un sueño-
le fue otorgada al Maharal de Praga la aprobación Divina para utilizar sus
habilidades cabalísticas. En la primavera de 1580, el Maharal, asistido por su
yerno Rabi ltzjak ben Shimshon Hacohen Katz y Rabi laakov Jaim Haleví Sassón,
sus más cercanos discípulos, crearon un muñeco del barro del río Vlatava,
cercano a Praga. Conocido como el Golem, esta criatura con forma de hombre, fue
‘programada’ para patrullar las calles del sector judío de Praga y proteger
a los judíos de las falsas acusaciones.
El
Golem se vela como un ser humano normal que era incapaz de hablar. Su comprensión
e inteligencia se limitaban a ser apto de comprender y obedecer instrucciones
que debían ser muy simples y elementales.
La
primer fuente de referencia que tenemos del Golem es el testimonio directo del
yerno y discípulo del Maharal, Rabi ltzjak ben Shimshon Hacohen Katz. Los
documentos que escribió describen los detalles pertinentes a cómo el Maharal
hizo el Golem, y algunos de los más significativos episodios que están
relacionados con esta criatura.
FRANKENSTEIN
Y EL GOLEM
Relatos
judíos y seculares acerca de Golems, especialmente el Golem de Praga, abundaban
en la Europa del siglo XVII. No es nada descabellado pensar que la historia del
Golem tuvo mucho que ver con el desarrollo de la famosa historia escrita por
Mary Shelley, Frankenstein, en 1816. A pesar de que la autora vivía en
Inglaterra, y virtualmente la historia del Golem fue escrita en Alemania, ella
aseguró tener acceso a la literatura alemana e incluso admitió haberse
inspirado para Frankensteín en los ‘relatos de fantasmas’ alemanes. En la
historia escrita por Shelley, Frankenstein es un hombre-monstruo que finalmente
se vuelve contra su creador.
El
MAHARAL Y LAS CALUMNIAS DE SANGRE
La
relación entre el Maharal y las calumnias de sangre comenzó desde el momento
mismo de su nacimiento. Para confirmarlo, aquí va una interesante historia:
“El
año 1513 no parecía ser distinto a los demás con respecto a las terribles
tragedias de la historia judía. Habían pasado sólo dos décadas desde la
expulsión de los judíos de España. La Inquisición continuaba vigorosamente a
través de ltalia, Portugal y España. Sólo en Lisboa fueron asesinados 3000
hombres, mujeres y niños judíos en dos días de disturbios. En el norte de
Europa, como por ejemplo Alemania, la suerte de los judíos no era mejor. En la
ciudad de Worms los judíos no tenían descanso. Cada año, antes de la
festividad de Pesaj, tenían lugar los pogroms.
El
Pesaj de 1513 en Worms no fue diferente. Esta vez, el blanco de la falsa
calumnia era Rab Betzalel, un renombrado miembro de la comunidad judía. Su
esposa estaba en el séptimo mes de embarazo, llevando en su vientre al futuro líder
de la judería de Bohemia.
Era
la primer noche de Pesaj y la familia se aprestaba a sentarse a la mesa para
realizar la ceremonia de Seder. Esa noche, cada judío es un rey. Aunque afuera
se lo trataba como a un esclavo, se lo penalizaba cual a un criminal y se lo
obligaba a vestir una estrella de David cosida en sus ropas, nunca olvidó su
status real. Pero en el exterior acechaba la tragedia. El enemigo caminaba
apresuradamente por las calles del barrio judío, respirando con dificultad
debido al pesado saco que cargaba en sus hombros. Gotas de transpiración
resbalaban de su cara, tratando de eludir a los guardias que notarían que
llevaba el cuerpo sin vida de un niño. Su corazón latía fuertemente al llegar
a la puerta de la casa de Rab Betzalel.
Dentro
de la iluminada vivienda podía verse a la familia reunida y se oían las
alegres canciones que evitaban que sus pasos sean escuchados. lentamente, abrió
la puerta de madera. Se acercó a la entrada del sótano donde dejaría el cadáver.
De pronto, una mujer gritó. El enemigo se detuvo, paralizado. La canción se
interrumpió abruptamente, y la gente comenzó a bajar las escaleras. Asumiendo
que había sido descubierto, corrió por las calles, con la bolsa en sus
hombros. Corrió hacia el sector cristiano, pensando sólo en escapar. Detrás
de él corrian judíos gritando algo en idish. Él no entendía ldish. No
comprendía que gritaban: “¡Una partera! ¡Consigan una partera! ¡La esposa
de Rab Betzalel ya está en pleno trabajo de parto!”
El
hombre continuó apresurado incluso cuando entró sano y salvo al sector
cristiano de la ciudad. Allí, los guardias nocturnos lo vieron corriendo con
una pesada bolsa en los hombros. Habiendo escuchado el tumulto en el barrio judío,
estaban convencidos de que se trataba de un ladrón que estaba siendo perseguido
por sus víctimas. No les costó mucho atraparlo. lo empujaron contra una pared.
“¡Pon
la bolsa en el piso!” dijo uno de los policías. El hombre estaba demasiado
cansado para luchar, lentamente, colocó el saco en el suelo. De la bolsa emergió
el cadáver de un niño. Un pequeño grupo de vecinos que se había alertado con
los ruidos, los rodeaban. El hombre estaba atado con sogas gruesas. No tenía
forma de defenderse. Las evidencias estaban allí. El enemigo confesó todo el
complot y fue puesto en prisión. Esa noche los judíos celebraron alegremente
no sólo el éxodo de Egipto. También habían sido bendecidos con el nacimiento
de un pequeño niño, cuya llegada prematura los rescató de una “calumnia de
sangre”.
La
vajilla de Pesaj • de “JABAD MAGAZINE” Nº 94
Las
velas se iban apagando lentamente, mientras nos preparábamos a levantar los
platos de la mesa. “¡Que bella vajilla de Pesaj tienes!”- me dijo mi amiga
tomando un plato, y lo levantó diciendo “se puede mirar a través de la
porcelana”
“Sí,
es una auténtica porcelana china; azul y blanca” comenté, “cuando fui a
comprar mis platos de Pesaj, sabía que tenían que ser de ese color. Es una
larga historia que tiene que ver con mi mamá, mi juventud y mi herencia”. La
curiosidad de mi amiga hizo que me sentara a contársela:
Era
muy joven, sólo tenía 20 años y vivía en mi primer apartamento.
Mi
madre había fallecido hacía un año y aún me sentía dolorida y confusa. No
había nada judío en mi vida, no quería que lo hubiera. Olvidé, rechacé o
quizás nunca aprendí lo que significaba ser judío. Mi novio no era judío, ni
mis amigas, comía comida taref (no casher) y vivía una vida taref.
Un
día mi padre me llamó y me dijo que tenía algo que mi mamá dejó y que él
no necesitaba: la vajilla de Pesaj, que si yo la quería.
En
mi infancia no hubo mucho judaísmo, pero de alguna manera Pesaj sí se
celebraba, cada año cambiábamos todos los platos, ollas, copas y utensilios;
aunque no hacíamos Seder; supongo que era porque mi mamá hacía su parte, pero
mi papá, no.
A
mí me tocaba desempacar la vajilla guardada en el sótano, una finísima
vajilla azul, que además hacía juego con las copas de cristal con borde de
cobalto, que venían en tres tamaños y recipientes y piezas de servir que
combinaban.
Por
supuesto solo los veíamos una vez al año, en Pesaj.
Le
dije a mi papá que no sabría que hacer con eso, porque no celebraba Pesaj,
pero lo mismo le pasaba a él; así fue que los mandó a mi apartamento en
varias cajas grandes y pesadas. No sé por qué las dejé en el pasillo fuera
del apartamento, pero eso fue lo que hice.
Un
par de días después llegué a la casa y las cajas no estaban. Corrí a buscar
al conserje: ¿”Moshe, sabes algo de las cajas que tenía fuera de mi
apartamento?” “Ah sí, hice que un tipo se las llevara” dijo. “¿Por qué
hiciste eso? Esa era la vajilla de Pesaj de mi mamá”. “Pensé que eran
cajas de basura, estaba limpiando y.... lo siento”, me respondió.
“¿Lo
sientes? ¿Quién era el tipo? ¡Dime rápido, a lo mejor lo encuentro!”.
“No
lo sé, alguno de la calle”, fue su respuesta.
“¡Oh
no!” murmuré.
Salí
del edificio y empecé a correr, mirando por todos lados, preguntándole a la
gente de los negocios y en la calle, buscando en los montones de basura; pero
nada.
Regresé
caminando despacio, cabizbaja y llorando por dentro.
Bueno,
desaparecieron, se fueron para siempre, como muchas personas y cosas en la vida.
Encerré mis sentimientos y seguí adelante.
La
luz de las velas, casi se desvaneció, y los platos de la vajilla azul y blanco
seguían en la mesa, mientras quedamos en silencio, cada una absorta en sus
pensamientos. “Estos platos no significaron mucho para mí hasta que asumí mi
judaísmo y no sólo porque empecé a observar kashrut y necesitaba platos de
Pesaj, sino más que eso - me detuve y miré a mi alrededor; los platos, el
candelabro, las Hagadot, la matzá; el plato del Seder, mi esposo y mis niños
dormidos - estos platos simbolizan mi herencia, tanto la espiritual como la física.
Se fueron con la basura porque yo no los supe valorar. Fue poco el cuidado que
puse en algo que me fue confiado. Nunca más podré recuperar aquella vajilla
que perdí, pero sí reclamé la herencia que ella representa. Con estos platos,
esta mesa de Pesaj, mi vida; me he redimido”.
El
Cantar de los Cantares
Muchas
comunidades acostumbran leer el Cantar de los Cantares -Shir HaShirím- en las
dos primeras noches de Pesaj, al final del Seder.
•
De “Nosotros en
el
Tiempo”
Vol.
2
En
la mayoría de las comunidades ashkenazíes, el Cantar de los Cantares es leído
en público en el Shabat Jol Hamoéd, antes de la lectura de la Torá. En
algunas comunidades se lee de un rollo de pergamino, escrito a mano, y quien lo
lee recita dos bendiciones antes de su lectura: “… Que nos ha ordenado lo
concerniente a la lectura de la Meguilá” y Shehejeianu. En otras, se lee de
un libro impreso, sin recitar ninguna bendición previa, y en forma personal.
En
este libro no sólo se hace mención del Faraón, sino que sus contenidos
simbolizan los cuatro diferentes exilios y la redención de Israel de cada uno
de ellos (Majzor Vitri).
EI
Zohar señala que el Cantar de los Cantares encierra toda la Torá, la historia
del exilio en Egipto y la redención de Israel de Egipto y de los demás
opresores, de forma tal que mediante su lectura embellecemos la mitzvá de
narrar el Exodo.
Otra
de las razones por las cuales leemos el Cantar de los Cantares en Pesaj es que
esta festividad representa el nexo de unión entre Di-s y el Pueblo de Israel,
quien se convirtió en Su prometida a través del Exodo de Egipto (ver Ezequiel,
Cap. 16). Asimismo, el tema principal de este cántico es la relación amorosa
entre un novio y su novia que, como se dijo, aluden a Di-s y Su pueblo.
LA
PARABOLA DE LOS AMANTES
El
Cantar de los Cantares es la única, de todas las obras de las Sagradas
Escrituras, en la que el Nombre de Di-s no aparece siquiera en forma alusiva.
[Aunque tampoco aparece escrito explícitamente en Meguilát Ester, no obstante
se hace clara alusión a él, como señalan nuestros Sabios respecto del versículo
(Ester 4:4): Alivio y salvación surgirá para los judíos de algún otro lugar
-”Makóm”-, donde la palabra Makóm [lugar] alude a Di-s, el Omnipresente,
pues El Se encuentra en todo lugar.] El Cantar de los Cantares es una parábola
del excelso amor entre Di-s y el pueblo de Israel. Nuestros Sabios (Talmud,
Shevuot 35b) explican que la palabra “Shlomó” en este canto hace referencia
a Di-s, pues “Shlomó” [“Shalóm-sheló”] tam-
bién
significa: “Aquel que es dueño de paz .
En
el Midrash (Shir HaShirim Rabá 1), los Sabios escriben:
El mundo entero carecería de sentido, de no ser por el día en que el
Cantar de los Cantares fue entregado al pueblo de Israel, pues todas las
Escrituras son sagradas mas el Cantar de los Cantares es santo de santos.
La
santidad se alcanza cuando el hombre logra elevarse de su condición inferior,
separarse de las cuestiones mundanas y santificar su ser absteniéndose incluso
de aquello que le está permitido hasta que se apega a la Santidad Suprema. Sin
embargo, el más alto nivel de santidad -santo de santos- se obtiene cuando la
persona logra transformar en actos de santidad todos los asuntos físicos y
materiales que lo ocupan. Come y bebe, pasea y disfruta, se ocupa de su sustento
y se deleita. No se aparta de lo permitido sino que lo eleva a un más alto
nivel, haciendo que la Shejiná se manifieste en todas sus acciones. Se asemeja
al arón (Arca) de madera y sus varas que sirvieron de morada para el Amo del
Universo, Quien “abandonó” todos Sus otros mundos y fijó Su Shejiná aquí,
en nuestro mundo. Este constituye el nivel más elevado de santidad.
Cuando
el hombre alcanza este nivel, “no necesita” mencionar el Nombre de Di-s en
forma explícita. Como Shlomó mismo, cada una de sus acciones invoca la
Presencia Divina en el mundo.
La
preocupación del hombre por los asuntos mundanos tiende a alejarlo de Di-s. Si
éste logra conferir espiritualidad a sus acciones cotidianas, de modo que todas
ellas fortalezcan su vínculo con Di-s, esas mismas acciones se tornan más
sagradas que las demás. En la misma medida en que las acciones le proporcionan
al hombre placeres físicos, así también pueden ser transformadas en un
recipiente idóneo que reciba las bendiciones eternas de Di-s, para todo el bien
del Mundo Venidero, una grandeza que no tiene parangón.
Es
por ello que nuestros Sabios se refirieron al Cantar de los Cantares como el epítome
de la santidad, la más sagrada de todas las escrituras, pues expresa el amor
entre un amante y su amada, un amor tan intenso que todos los deseos Y placeres
mundanos no tienen cabida, y que representa al mismo tiempo el amor infinito
entre el Santo, bendito sea, y Su pueblo, Israel.
LECTURA
DEL CANTAR DE
LOS
CANTARES EN PESAJ
El
Cantar de los Cantares nos enseña que todos los asuntos de este mundo material
no son más que una metáfora que nos permite comprender el amor que debemos
sentir hacia Di-s. A ello se alude incluso en el nombre de la obra: Cantar de
los Cantares; es decir, la canción que es la suma de todas las canciones. Es la
melodía de un júbilo abrumador que encuentra su máxima expresión cuando el
hombre habla de su amor al Creador.
Sin
embargo, no todos logran comprender el mensaje alegórico de esta canción, ni
tampoco todos los momentos son apropiados para su expresión. Cuando el hombre
se sumerge únicamente en la parábola -es decir, en el mundo material-, no es
capaz de comprender el profundo mensaje que ésta encierra.
Pero
en Pesaj -época de nuestra libertad- el individuo puede reconocer la voluntad
del Todopoderoso a través de la naturaleza y de todo el mundo material que la
rodea, pues la esencia espiritual de todo lo existente resulta manifiesta. El
Faraón y su ejército, el caballo y el jinete, el mar y su tempestad, la tierra
y toda la creación - todo ello se encontraba subordinado a la voluntad de Di-s.
Mediante esta revelación, Israel obtuvo su redención.
La
metáfora del Cantar de los Cantares es especialmente pertinente en Pesaj,
cuando nos sentimos libres de la esclavitud de Egipto y de nuestra Inclinación
al Mal. En este momento estamos en condiciones de comprender la canción de amor
entre Di-s y Su pueblo: ¡El (Cantar de los Cantares! (Sfat Emet).
EL
ZOHAR SOBRE
EL
CANTAR DE LOS CANTARES
Rabí
Iosí explicó: El Cantar de los Cantares escrito por Shlomó (ibíd. 1:1). El
Rey Shlomó compuso esta canción cuando construyó el Beit Hamikdash, y ambos
mundos -el terrenal y el celestial- se convirtieron en uno. Nunca hubo un
momento de mayor alegría para el Santo, bendito sea, desde la Creación, como
aquel en que fue construido el Beit Hamikdash en el mundo terrenal.
Cuando
fue construido el primer Beit Hamikídash, otro idéntico se construyó simultáneamente
en el mundo celestial, que se encuentra en todos los mundos y los ilumina. No
hubo día más alegre para todos los mundos como aquél, y fue en ese momento
que todos -los seres celestiales y materiales- entonaron este cántico:
“Cantar de los Cantares…”.
Este
libro es el compendio de todas las partes de la Torá. Reúne y abarca la
historia de la Creación, los secretos de los méritos de nuestros santos
Patriarcas, todo lo que aconteció en el exilio en Egipto, la forma en que
salimos de allí, la Canción del Mar, los Diez Mandamientos entregados en el
Monte Sinaí, el pacto que hizo Di-s con Israel en jorev, y nuestra travesía
por el desierto hasta entrar en la Tierra de Israel y construir la “Casa
Elegida”. También hace alusión a todos los exilios de Israel, a la
resurrección de los difuntos, o lo que ocurrió y ocurrirá hasta el Final de
los Días, cuando será un”Shabat completo para Dí-s”.
Nuestros
Sabios dicen: Quien toma un versículo del Cantar de los Cantares y lo deshonra
como si fuera una canción de amor secular, recitándolo en “una taberna”
causa que la Torá se vista de cilicio, y proteste: ¡Tus hijos me han
ridiculizado! Es por ello que se debe tener sumo cuidado en guardar la santidad
de cada una de las palabras del Cantar de los Cantares.
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*Un Seder...
UN
SEDER A ESCONDIDAS EN… NUEVA YORK
En
la ciudad de Nueva York existe algo llamado “hora libre” una vez por semana
(los
días miércoles) y en ella cada niño que lo desea, puede ser liberado de la
escuela pública una hora antes y participa de una clase relacionada con su
religión, a cargo
de
un sacerdote, un rabino, etc.
•
Esta historia ha sido relatada por Rab. Azriel Wasserman A“H A Rab. Ierajmiel
Tilles
de “JABAD MAGAZINE” Nº 94
Mi
amigo Azriel era un devoto maestro dotado de talentos y era uno de los
voluntarios que dictaba esas clases, comprometido con las indicaciones del Rebe
de Lubavitch, Rabi Menajem Mendl Schneerson, que ponía mucho énfasis y daba
muchísima importancia a estas clases. Azriel amaba enseñar y sus alumnos de la
clase semanal lo amaban también.
Unos
días antes de Pesaj se reunió con sus discípulos y además de enseñarles
acerca de la festividad, llevó a cabo un “Seder modelo” para instruirlos en
la práctica de la festividad. Se entiende que para la ocasión usó jugo de
fruta y galletitas de agua en lugar de vino y matzot.
La
clase siguiente tuvo lugar en los días intermedios de Pesaj, después de las
dos primeras noches de la festividad. El maestro notó que dos de sus alumnas,
dos pequeñas niñas, se quedaban dormidas en clase.
Reb
Azriel les preguntó varias veces si se sentían bien, y luego de responderle
afirmativamente, le solicitaron conversar en privado después de la clase.
“Por favor, no cuente a nadie lo que le contaremos ahora” pidió la
hermanita mayor cuando todos los niños se habían retirado. “Te contaremos
algo sólo si prometes que guardarás el secreto”
Mientras
la niña hablaba, su hermanita menor la observaba, y ahora ambas lo miraban con
sus inmensos ojos rogantes. Las contempló por un instante y luego asintió:
“Lo prometo”.
Las
hermanitas se miraron y la mayor comenzó a relatar la historia:
“Bueno,
recuerda que la semana pasada, usted nos enseñó cómo realizar el Seder de
Pesaj, ¿verdad? Mi hermanita le preguntó por qué debíamos hacer y comer todo
esto y usted le respondió que así era la voluntad de Di-s. Y además así
recordaríamos cómo Di-s es muy bueno porque nos liberó de la esclavitud de
Egipto... ¿cierto?”
Reb
Azriel asentía con su cabeza.
“Bueno,
ese día fuimos a casa y le explicamos a mamá lo que usted nos enseñó, y que
además deseábamos realizar el Seder la noche de Pesaj, de la misma forma en
que usted nos mostró y nuestra madre estuvo de acuerdo.
Pero
papá no. Nuestro padre no es judío, y cuando fuimos a preguntarle si nos
ayudaría se puso muy mal y nos contestó que no. Cuando mi hermanita le preguntó
por qué, se puso más nervioso y nos dijo que ni siquiera quería que habláramos
del asunto otra vez, pues recibiríamos una tunda.
Después
se dirigió a mamá y comenzó a gritarle, pues creía que ella nos había
enviado a pedirle permiso, y agregó otras palabras muy agresivas que nos
provocaron mucho miedo.
Después
de todo esto, nos reunimos con mi hermana y decidimos que si Di-s ordenó
efectuar el Seder, lo haríamos de todas formas. Y entonces elaboramos un plan.
Tomamos
dinero de nuestra alcancía y cuando regresábamos de la escuela entramos a un
negocio. Allí compramos dos botellas de Jugo de Uva, al otro día compramos una
caja de Matzá y al subsiguiente tomamos lechuga del refrigerador. Pusimos todo
en el sótano. La noche de Pesaj, a la hora de acostarnos simulamos estar
dormidas. Cuando nuestros padres estaban realmente dormidos, ya era más de la
una de la mañana. Nos levantamos de la cama y encendimos la linterna, bajamos
sigilosamente la escalera y fuimos al sótano. Allí sentimos mucho miedo pues
todo estaba muy oscuro, además temíamos que nuestro padre se despierte.
Cuando
llegamos abajo, encendimos las dos velas, y apagamos la linterna. Tomamos una
matzá, el jugo de uva y todo lo demás y… realizamos un Seder de Pesaj
secreto!
Hicimos
todo como usted nos indicó, comimos la matzá, tomamos el jugo y luego nos
deslizamos nuevamente a la cama. Y nadie se enteró. ¿Sabe lo que hicimos la
noche siguiente? ¡¡¡Volvimos a realizar el Seder completo..!!!
Sólo
que la segunda noche no teníamos miedo, incluso nos reímos.
“Por
eso hoy estamos tan cansadas” continuó. “No se lo revelará a nadie, ¿verdad?
Si nuestro papá se entera nos romperá los huesos!” El maestro las miró a
los ojos y nuevamente les prometió guardar el secreto, las despidió y cuando
las niñas cerraron la puerta, se sentó en su silla y comenzó a llorar.
Cuando
me relató la historia dijo: “No sé si yo tengo el coraje de hacer lo que
estas pequeñas fraguaron”.
Esto
es lo que celebramos en Pesaj. No sólo que Hashem nos salvó y ayudó, sino más
que eso: que comenzamos a servirlo…