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Hikonu 38
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Shalom
uvrajá
Estamos en la mitad del viaje. Hace unas semanas salimos de la esclavitud
egipcia, cruzamos ya el Mar Rojo en tierra seca, se partió el mar. Destino al
monte Sinai, allí nos encontraremos con una revelación única, extraordinaria,
el Todopoderoso, el mismo , se presentará ante nosotros, como el novio ante la
novia en la Jupá, nos entregará la Torá, la felicidad, la vida eterna!!!
Estimados señor y señora, jovenes y
todos los que ansian una vida trascendental, los que desean continuidad judía,
un lleno espiritual, una tranquilidad anímica, debemos partir con destino al
Monte Sinaí, es decir absorver la sabiduría judía y divina de la Torá, de
las fuentes judías, que nuestros pensamientos, conversaciones y acciones sean
judías.
Para eso debemos salir de Egipto, de
nuestro Egipto que hay dentro de cada uno de nosotros, es decir de nuestros
prejuicios, de la estrechez mental, de la intrascendencia de la vida cotidiana,
del chusmerío y los rumores, de los enojos y rencores, de la sobervia e
indiferencia. Luego debemos partir nuestros propios mares que ocultan la esencia
de nuestra alma, tomar las decisiones correctas aunque no sepamos como lo
lograremos, los judíos ingresaron al mar Rojo por orden de Di-s antes que se
parta y por eso mismo se partió, no esperemos ingerir alimentos Casher, ir a
una clase de Torá, poner los tefilín todos los días, o encender las velas de
Shabat etc. hasta que se den todas las circunstancias, economicas, sociales,
politicas y mil razones más. Dejemos brillar nuestra alma, que se exprese, no
la tapemos más haciendo la vista gorda.
Tomando y llevando a la práctica las
buenas decisiones, lograremos las cosas más fácil de lo que esperabamos y
tendremos a Di-s mismo con nosotros.
En Beit Jabad tomamos algunas
decisiones, aunque todavía no sabemos cómo lo lograremos pero seguro con la
ayuda de Di-s se harán realidad. Decidimos pintar y mejorar nuestras
instalaciones, comenzamos un programa de radio para difundir vida judía,
queremos que en cada hogar judío haya un Sidur (libro de Plegarias judías)
decidimos ayudar a la comunidad judía de S. Fe en las necesidades concretas, más
clases más actividades. Desde ya nuestro agradecimiento a todos lo que ya
aportaron y aportarán para estas dignas causas. Es nuestro deseo que estas
decisiones sean para satisfacción de la judeidad rosarina, y el último paso
para la llegada del Mashiaj, preparémonos.
Rabino
Shlomo Tawil
***
Hace
muchos años atrás, luego de graduarme en la Facultad de Medicina, trabajé por
unos meses en una clínica en “El Valle”, un pequeño pueblo en la zona
central de las montañas de la República Dominicana. El grupo de trabajo estaba
formado por un médico recién egresado de la universidad, una enfermera y por mí,
todos bajo la supervisión de un doctor que recién acababa su residencia.
Juntos, los cuatro, vivíamos y trabajábamos en un pequeño edificio, con dos
consultorios, un área de servicio, una sala de espera y un reducido sector de
dormitorios.
Debido
a que el hospital más cercano estaba a más de una hora y media de viaje en
auto, nosotros éramos la única opción de cuidado médico para toda la región.
A pesar de nuestras magras reservas de medicamentos y equipos, atendíamos cerca
de setenta pacientes diarios y tratábamos prácticamente cada afección
concebible. La gente caminaba literalmente descalza durante todo un día para
venir a la clínica, y mayormente estaban enfermos sin posibilidad de curación.
Me sentía como si hubiera sido transportada en el tiempo, al pasado, a una
realidad diferente, muy lejana a la mía.
A
pesar de que hablaba un español aceptable, la comunicación era dificultosa
pues muchos pacientes hablaban francés, ya que emigraban de Haití y su español
era frágil. Cierta vez, una joven Haitiana fue traída en estado de shock,
luego de que su brazo fuera mutilado por una máquina trilladora. La llevamos de
urgencia a nuestra precaria sala de operaciones y le colocamos suero, mientras
luchábamos para controlar la hemorragia. Su hematocrito era tan bajo que apenas
lo registrábamos en nuestros aparatos. Necesitaba una transfusión urgente, y
era claro que la perderíamos sin ella.
El
único método que teníamos para darle sangre era una transfusión directa, de
una persona a otra. Con nuestro equipo rudimentario de clasificación de sangre,
el único donante potencial era su joven hermano. Su español era muy pobre,
pero pareció entender cuando le explicamos que debíamos sacarle un poco de
sangre para salvar a su hermana. Su rostro empalideció, se sentó en silencio
por un instante y preguntó si no existía otra solución. “No”, le respondí.
Entonces el sintió con su cabeza en señal de aplicación.
Le
colocamos la aguja y comenzamos la transfusión a su hermana. Casi
inmediatamente, ella volvió a tener color. Su hermano se tornó a mí y en su
suave, y pobrísimo español, me dijo: “¿Cuándo voy a morir?”.
Me
quedé petrificada, y luego comprendí que seguramente el muchacho no entendió
mi explicación y pensó que necesitábamos toda su sangre para salvar a su
hermana.
La situación parecía graciosa, hasta que una realidad impactante me arrolló. Este niño, este precioso muchacho, luego de un cortísimo instante de duda, estaba dispuesto a sacrificar su vida para salvar a su amada hermana. En ese momento, me sentí empequeñecida frente al niño. Cuando lo miré nuevamente, su rostro brillaba con una luz especial, y a pesar del miedo, parecía estar en paz.
Dra.
Blair P. Grubb
Extraído de la revista Farbrengen
Ella
es una sobreviviente del holocausto que vive en Washington. Desde que tiene uso
de razón sabía que sólo ella y su madre se habían salvado. Cuando creció
quiso saber más sobre sus orígenes y raíces, pero su madre, ya anciana, que
había quedado muy dolida por los sucesos del holocausto se negaba a hablar del
tema. La mujer se sentia perdida, no sabía nada de sus orígenes y ascendencia
familiar.
Una
amiga le sugirió que se contactara con el Rabino Shmuel Gur, un judío que vive
en Jerusalén que se especializa en elaborar árboles genealógicos, relaciones
familiares y raíces de familias. Ella entonces le escribió una emotiva carta,
relatándole su problema y pidiéndole ayuda.
Los
pocos datos que podía brindarle era su nombre, el de su madre y el del pueblo
en el que vivían antes de la Segunda Guerra Mundial, llamada Sassov. No pasaron
muchos días cuando la señora recibió una llamada de Shmuel Gur quien le decía
emocionado: “Usted cree que es la única persona que ha sobrevivido en su
familia, pero tiene que saber que aquí en Israel viven decenas de familiares
suyos, incluso primos directos que se conmovieron al saber de Ud…”
Un
Rastreador de historias
La
especialidad de Shmuel Gur es la “Genealogía” o como se diría en hebreo
“Mishpajología”. Es muy parecida a la historia, dice, “sólo que el
historiador investiga la descendencia de los pueblos y el geneálogo investiga
el desarrollo de las familias - lo que si es diferente es el sistema de búsqueda”.
Su
casa en Kiriat Hayovel en Jerusalén, está repleta de guías telefónicas de
todo el mundo, listados de comunidades, reportes del Ministerio de Relaciones
Interiores, listas del tiempo del mandato Británico y cientos de carpetas de
material. Además cuenta con una impresionante colección de retratos y biografías
de rabinos, que tal vez sea la mayor del mundo en su índole.
Muchos
se interesan en sus servicios, principalmente sobrevivientes del holocausto,
retornantes que desean conocer su pasado, miembros de familias importantes y
otros. A cambio de un pago módico, él encuentra la raíz de la familia, el
desarrollo de las generaciones, hasta el abuelo del abuelo, y quizás hasta Adam
Harishon.
Su
propia historia
Nació
en Australia, pertenece a una familia jasídica, cursó estudios en la Yeshivá
de Estados Unidos y en la Universidad de Melbourne. Siempre se sintió fascinado
por la letra hebrea y aprendió el arte de los escribas.
De
un amigo heredó una imprenta inglesa del siglo XVIII. Con ella imprimió cinco
de sus libros de poesía, que expuso en la Feria del Libro de Jerusalén y que
constituyó una gran atracción. A la genealogía llegó de un modo imprevisto.
“Cuando el primo de mi papá falleció, su hija me preguntó quiénes eran las
personas que estaban en el entierro. Le conté sobre la relación familiar de
cada uno. Ella me pidió que le escribiera en un papel el desarrollo de la
familia. Entonces descubrí un mundo fascinante que me ocupa hasta el día de
hoy”.
Cuando
decidió dedicarse a ello como especialidad, le escribió al Rebe de Lubavitch
cuya respuesta no tardó en llegar: “Con bendición aprovechando las aptitudes
de la mejor forma”.
Una
historia interesante
Una
de las anécdotas se refiere al apellido “Nipomaniashik” que le pareció
extraño y se puso a averiguar su origen. Se trataba de un padre de familia que
era un judío simple, que nunca había tenido contacto con las autoridades.
Cuando se promulgó la ley que obligaba a las personas a elegir un apellido y
debía presentarse ante el oficial local, el hombre estaba tan asustado que al
llegar su turno no podía recordar el apellido escogido.
El
oficial, luego de aguardar algunos minutos, le dijo: “No puede recordarlo,
entonces su apellido será “Nipomaniashik” que en ruso significa “no
recuerdo”. Pero la historia no termina allí, el Rabino Gur se interesó en
averiguar en qué forma “hebraizaron” sus descendientes, ese apellido y
descubrió que casi todos lo cambiaron por Zijroni- recuerdo.
Los
judios son de sinaí, no de marte ni de venus
En
el día de LAG BAOMER,
recordamos
a dos grandes de
Israel,
Rabi Akiva y Rabi Shimón Bar Iojai.
Este
último, es el autor del Sefer HaZohar, considerado la Torá escrita de la Cabalá.
A
continuación un interesante artículo sobre hombres, mujeres y algo de Cabalá.
Adaptado
del Artículo del Dr. Yisrael Susskind,
médico psiquiatra de Pittsburg, para Ascent of Safed
• de Jabad Magazine
¿Qué
nos enseña la Torá sobre las diferencias esenciales entre hombres y mujeres?
¿Una respuesta a este interrogante puede hallarse en nuestros preparativos para
la festividad de Shavuot. Antes de Pesaj nos dedicamos largamente a deshacernos
del más mínimo vestigio de materiales fermentados o “jametz”. Jametz
simboliza las características negativas en general, y más específicamente, al
defecto primordial de la personalidad, llamado arrogancia.
Paralelamente,
se espera de nosotros que, durante las siete semanas que hay desde Pesaj a
Shavuot, hagamos una limpieza interna de nuestros corazones y mentes. Por 49 días
contamos el Omer, que son la cantidad de días que hay entre el 2do día de
Pesaj (en el que se traía la ofrenda de cebada al Templo de Jerusalem y la
primer cosecha de granos quedaba, permitida para su uso) y Shavuot. En cada uno
de esos días, debemos refinar una particular característica de nuestra
personalidad. Nuestra meta es arribar a Shavuot avanzados y aptos moralmente,
estando preparados para recibir la Torá.
¿Cómo
sabemos entonces, qué característica mejorar cada día? Y si el hombre y la
mujer son diferentes, ¿pueden trabajar sobre la misma característica? Para
contestar a esas preguntas, deberé pedirles que “soporten” los próximos párrafos
en los que explicaré sintéticamente, algunos términos de la mística judía o
Cabalá.
Trataremos
de demostrar que se requiere de nosotros ser multifacéticos en nuestro
repertorio emocional. Particularmente, la filosofía judía nos advierte de la
ventaja de conducirnos de acuerdo a ambos aspectos, femenino y masculino, de
nuestra alma.
La
Torá nos explica la estructura de nuestra personalidad, y en realidad, del
mundo entero, describiendo los 10 bloques básicos de construcción a través de
los cuales Di-s crea al mundo. Estos bloques son “emanaciones” de Di-s o
Sefirot. Así como un físico describe aspectos del mundo manifiesto en términos
de protones y electrones, la Torá describe la estructura en términos de
Sefirot. Existen siete Sefirot que son inminentemente relevantes a los rasgos de
nuestra personalidad. Por ejemplo, una de las Sefirot, jesed, se caracteriza por
la ternura mientras que otra, llamada guevurá, es asociada con severidad y
dominación.
Cada
uno de los “49 días del Omer”, refinamos el rasgo de la personalidad
representado por la interrelación de dos de estas Sefirot. Como existen siete
sefirot emocionales, podemos generar 49 (7x7) pares. Por eso, en el 8vo día del
Omer, refinamos la característica de nuestra personalidad representada por el
par “jesed shevigvura”, que es “la bondad que hay en la severidad” ¿Qué
representa ese par? Bueno, a veces debemos demandar algo de alguien, por
ejemplo, cuando ponemos límites a nuestros hijos adolescentes, a pesar de que
tenemos que relacionarnos con nuestro enojo, simultáneamente debemos estar en
contacto con nuestro amor a nuestros hijos, y al mismo tiempo transmitir ese
amor en nuestras palabras y tono, aunque nuestras actitudes puedan parecer
severas y controladoras.
¿Por
qué la Torá nos hace trabajar sobre estas características en pares? ¿No sería
más eficiente hacerlo separadamente, sobre cada Sefirá aislada, en su estado
puro? La Torá nos responde que cualquier característica que aparece en su
forma extrema, sin ser modificada ni mitigada por otra de las Sefirot, pertenece
al “mundo del caos” y no al “mundo del orden”. Como analogía, los
elementos químicos sodio y cloro, cuando están en su estado puro, son
altamente tóxicos e inestables. No obstante, cuando se combinan como cloruro de
sodio, es decir, sal de mesa, se convierten en un ingrediente estable que es
necesario para la supervivencia humana. En el ámbito de la personalidad, puede
ser dañino cuando una persona es siempre dócil; a veces el amor requiere que
confrontemos honestamente a la persona que amamos. Similarmente, es dañino si
una persona es siempre crítica, bajo la apariencia de querer sacar a relucir lo
mejor de los demás.
Volvamos
entonces a nuestra primera pregunta: ¿Por qué la Torá nos enseña sobre la
diferencia entre hombres y mujeres? La Torá declara que existen claros
contrastes entre las fuerzas masculinas y femeninas del universo. Por ejemplo,
las fuerzas femeninas tienen mayor conexión con Di-s a través de la fe que va
más allá del razonamiento. Por otro lado, las fuerzas masculinas logran mayor
conexión con Di-s a través de la racionalidad; la experiencia de una exultante
profundización en el estudio de la Torá conduce a los hombres a la fe mística.
Resistencia y holgura son características de las fuerzas femeninas, mientras
que intensidad y concentración son masculinas. Mi metáfora preferida para
describir la diferencia es, que la gravedad es una fuerza femenina y la
iluminación es masculina. Habrán notado que en los párrafos anteriores utilicé
los términos “fuerzas femeninas” y “fuerzas masculinas” en lugar de
“mujeres y hombres”. Por un lado es verdad que la mayoría de las mujeres
(pero no todas las mujeres) tienden a poseer más fuerzas femeninas y la mayoría
de los hombres muestran más de las masculinas. Y la contribución de la mujer
al mundo tiende al aspecto de las fuerzas femeninas, como la fe duradera y el
simbolismo, mientras que los hombres aportan lo tendiente a intensidad y
racionalidad.
De
todas formas, todas estas características pueden ser halladas en ambos, hombres
y mujeres. Nuestro objetivo como individuos no es “inflar” las diferencias
entre los sexos, sino de reconocer los claros contrastes y la contribución
complementaria de lo masculino y femenino, y por qué no de integrar ambos tipos
de fuerzas dentro de cada uno. La Torá indica que las fuerzas femeninas y
masculinas deben emparejarse, y esto se refleja en el reino físico en los
Mandamientos que nos ordenan que debemos casarnos y tener hijos. Ambos
Mandamientos son los primeros en aparecer en la Torá.
¿Qué
significado tiene esto en la práctica? Históricamente, los hombres judíos han
sido definidos como más tiernos y espirituales que el resto de la población
masculina; delicadeza y espiritualidad son características más bien femeninas.
Similarmente, las mujeres judías han sido descriptas como más asertivas e
intelectuales que el resto de la población femenina. Autoafirmación e
intelectualidad son características mayormente masculinas. La Torá le asigna a
la mujer un rol de mayor liderazgo en el hogar, no remitido a lo concerniente a
la decisión de una ley, sino en la tarea emocional de imprimir el tono
espiritual al hogar.
La
Torá nos indica que debemos trabajar integrando ambas fuerzas, masculina y
femenina dentro de nosotros. Al mismo tiempo, la Torá nos dice que existen
diferencias sistemáticas entre hombres y mujeres, y como consecuencia de ello,
aceptar que los sexos tienen diferentes círculos en donde sus roles son iguales
en importancia pero diferentes en sustancia.
A
pesar de la igualdad en esta sociedad, aparece un área en donde un sexo es
superior al otro. Sobre esto, el Rebe de Lubavitch ha comentado que finalmente
la cualidad femenina de la fe que está por encima de lo racional debe guiar al
perfil masculino de racionalidad. El Rebe cita la descripción del profeta
lrmeiahu de la era mesiánica, durante la cual “las fuerzas femeninas superarán
a las fuerzas masculinas” (“Unekeiva tesovev gaver”)
LA
COSTUMBRE DE COMER LACTEOS
•
AI recibir la Torá, los judíos fueron informados de los leyes de
cashrut y por lo tanto se dieron cuento que los utensilios que habían utilizado
no servían hasta tanto fueran casherízados. Como no lo podían hacer
inmediatamente porque era Shabat, tuvieron que comer lácteos mientras tanto.
•
La palabra ‘jalav’ leche en hebreo, tiene el valor numérico de 40, y
simboliza los 40 días que Moshé pasó en el Monte Sinai estudiando la Torá
que sería entregado o los judíos en Shavuot.
•
Moshé fue rescatado de los aguas del Nilo por la princesa egipcia el día
6 de Siván, Shavuot. Se recuerda el mérito de Moisés por haberse negado a ser
amamantado hasta que no fuera una nodriza judía (su propia madre Yojevet) la
que lo hiciera.
•
La leche es símbolo de pureza y además es alimento para Infantes. Su
ingestión indica que no importa lo mucho que se haya estudiado Torá, siempre
se es como un niño frente a lo que falta por aprender.
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Para
los chicos y… no tanto
La
Festividad de Shavuot tiene dos días de duración fuera de Israel (allí sólo
se festeja un día).
Este año Shavuot comienza la
noche del Jueves 5 de Junio y finaliza el Sábado 7 de Junio con la salida de
las estrellas.
En la víspera de Shavuot
debemos cortarnos el pelo (si es que lo tenemos muy largo).
También ayudamos a mamá a
limpiar la casa acomodando nuestros juguetes o habitaciones.
El viernes 6 de Junio por la
mañana vamos al Templo para rezar y oír la lectura de la Torá de la que se
leerá el párrafo donde se mencionan Los Diez Mandamientos.
Es muy importante estar
presente en ese momento en el Templo.
En muchas sinagogas se decoran
las paredes con flores y plantas para recordarnos el Monte Sinaí.
Antes de la Festividad
preparamos ropa festiva y limpia, lustramos nuestros zapatos y nos damos un buen
baño para así estar bien... bien limpitos.
Luego (al atardecer) nos
vestimos las ropas festivas y es el momento en que las niñas y sus madres
encienden las velas de lom Tov.
Muchos acostumbran a
mantenerse despiertos durante la primera noche de Shavuot estudiando distintos párrafos
de la Torá de un libro llamado “Tikún Leil Shavuot”.
Es costumbre comer
festivamente, hacemos Kidush con vino Casher, comemos carnes y pescados y en la
mañana del primer día de Shavuot se acostumbra comer productos lácteos,
panqueques de queso o dulce de leche, torta de ricota, etcétera. Uno de los
motivos de esta costumbre es el hecho de que al haber recibido el Pueblo Judío
la Torá, donde se les ordenó sobre los Preceptos de Kasher, descubrieron que
no tenían carne Kasher, puesto que de acuerdo a los rituales de Kasher, ésta
debe faenarse de un modo específico y con cuchillos especiales, no tuvieron
otra alternativa que consumir sólo comidas lácteas de fácil y rápida
preparación.
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Las
mujeres primero
Rut
con su suegra Naomí; una de las mujeres ejemplares de nuestra historia,
simiente de Mashiaj.
Las
mujeres siempre han tenido un papel central en la historia del pueblo judío.
Fue por el mérito de las mujeres, que educaron debidamente a sus hijos, que los
judíos salieron de Egipto. En el Monte Sinai, cuando D-os instruyó a Moisés
que hablara al pueblo judío sobre la Torá primero tenía que hablar a Beit
Yaacov que alude a las mujeres y sólo después decirlo a Benei Israel que alude
a los hombres.
La
misión central de las mujeres es transmitir la vivencia de la Revelación,
mientras que la de los hombres es la de transmitir el contenido. Primero se le
dijo a las mujeres, porque es más importante lo que le corresponde hacer a
ellas. Pues como dijeron los Sabios “Si se olvida la experiencia, se termina
denegando el contenido”.
Quien
no siente la tremenda responsabilidad y la importancia de la tarea de transmitir
el fuego de Sinai, puede pensar que el papel de la mujer es secundario. Pero la
transmisión de este sentimiento a futuras generaciones es de una importancia y
una responsabilidad absolutamente vital. Es la mujer con su naturaleza
receptiva, con su versatilidad e intuición la que está llamada a perpetuar el
judaísmo porque es a través de ella que se crea y asegura un hogar judío. Su
reto en la actualidad es aún mayor, pues de ella depende la educación y la
sobrevivencia judía, que en ningún momento implica atentar contra su
desarrollo como un ser humano pleno, ejerciendo su propia particularidad como
mujer y madre de Israel.
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Del
Lugar tambien se aprende
Lugar
identificado tradicionalmente como el Monte Sinaí donde fue entregada la Torá
al pueblo judío.
Está
ubicado a 55 millas norte de la parte septentrional de la Península de Sinaí.
La
entrega de la torá en el Monte Sinai nos proporciona una lección bien
singular. En Pirkei Avot, Tratado de la Mishná que se lee de Pesaj a Shavuot se
establece que “Moisés recibió la torá en Sinai…” lo que implica que hay
en ello una lección particular. Nuestros Sabios explican que D-os escogió la
montaña más bajita - Sinai, para dar en ella la Torá para enfatizar la
cualidad de la humildad que es necesario para recibir la Torá, estudiarla y
observar sus Preceptos. El hombre con su intelecto finito, no puede aprender la
Sabiduría infinita de D-os con una actitud de arrogancia, de “saberlo todo”
y de concepciones preconcebidas.
Si
el énfasis está en la humildad se podría pensar entonces que la Torá debía
ser entregado en un valle o superficie plana; pero se entrega en una montaña
para señalar el elemento de orgullo que debe tener todo judío por serlo y por
haber recibido la Torá. La humildad mal entendida puede llevar a imitar a los
demás, a no darse el lugar que corresponde, por eso es necesario que se
conjuguen las dos cualidades de Sinai “el más bajo de los picos” por un
lado, pero a la vez en una montaña, que representa nuestra fuerza y orgullo. Un
orgullo que no se contradice con la humildad que se nos exige, porque no deriva
de nuestra arrogancia y egocentrismo. Es el orgullo del soldado que lleva a cabo
las órdenes del Rey; el del judío que con orgullo, cumple los mandamientos de
D-os.
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Todo
instantáneo
Solía
ser que el puré instantáneo, la sopa instantánea y el cereal instantáneo era
el epítome del estilo de vida moderno. Pero en realidad no eran tan instantáneos.
Ya que debíamos esperar que hierva el agua primero, y eso tomaba algunos
minutos. Pero antes de la era del fax y más aun del e-mail, unos pocos minutos
eran lo suficientemente instantáneos.
Instantáneo
hoy es mucho más rápido que hace 20 años atrás. Pero no lo es bastantemente,
como lo prueban los anuncios de computadoras que preguntan “¿qué haces
durante el minuto que “esperas” que tu impresora láser automática imprima
30 páginas del último informe?”.
Vivimos
en la “era del instante”, por eso no nos sorprendemos si alguien nos cuenta
que algo sucederá inminentemente. Lo esperamos ya y no dentro de un minuto.
Pero existen cosas por las que vale la pena aguardar, incluso por más de un
rato.
***
Cierta
vez, un hombre guardó un bono que valía varios miles de dólares en una caja
inmensa, que contenía papeles usados. Cuando necesitó el título revolvió y
revisó todos los papeles durante horas, tratando de encontrar el valioso
documento. Otro individuo pasó a su lado y expresó su sorpresa por la energía
y la excitación que ponía este hombre, en una búsqueda que parecía inútil.
“Todo lo contrario!!!” -exclamó nuestro protagonista mientras escrutaba
cada trozo de papel. “Ahora que me aproximo al fondo de la caja siento más
entusiasmo, pues sé que encontraré el documento muy pronto”.
El
hombre sabía que su busqueda valía la pena. No se sentía desanimado. Pero
supongamos: si al comenzar encontraba un billete de cien dólares, se hubiera
dicho: “¿Para qué molestarme invirtiendo tiempo y esfuerzo y buscar un bono
perdido?” Claro que no!!! Existe una enorme diferencia entre dinero efectivo y
un bono. Efectivo es, como todos sabemos, dinero inmediato. Un bono se cobra a
su vencimiento.
Nos
encanta obtener las cosas ya. Cuando deseamos algo, al instante queremos
tenerlas. Vivimos en la era de la gratificación inmediata, por lo tanto hay
quienes se desalientan o desilusionan si no alcanzan resultados en breve.
¡Pero
la larga espera por el Mashíaj no debe desalentarnos! Nuestras almas pueden
apreciar el valor de este “bono”. No se
descorazonan por la espera. ¡Al igual que nuestro amigo, cuando estaba
llegando al fondo de la caja, nuestras neshamot sienten con anticipación
entusiasmo y excitación, la inmediata llegada del Mashíaj!
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Delicias
de Shavuot
Blintzes
de queso
Los
blintzes de quesos son tradicionales de Shavuot. Se preparan con ingredientes
Casher y se sirven con crema o compota de manzana.
INGREDIENTES
de la MASA:
4
huevos,
1
taza de leche,
1
taza de harina,
1
cucharada de crema agria
1/4
de taza de azúcar
Esencia
de vainilla al gusto y…
una
pizca de sal.
PREPARACION:
Masa:
se mezcla en la licuadora o a mano los huevos, la leche y la crema agria y se le
agrega la harina hasta que quede bien disuelta. Se aceita y enmantequilla una
sartén pequeña y se echa una pequeña cantidad de líquido que cubra el fondo,
se fríe hasta que se dore de ambos lados; se saca y se echa más líquido para
seguir haciendo las panquecas; si es necesario se añade más aceite a la sartén.
INGREDIENTES
del RELLENO:
1/2
kilo de queso blanco, tipo “cottage cheese”, 2 yemas, 2 cucharadas de
mantequilla derretida, 2 cucharadas de azúcar, Esencia de vainilla al gusto,
1/3 taza de aceite para freír, 1/4 taza de pasas (opcional).
En
un recipiente se mezclan todos los ingredientes y luego se echan tres cucharadas
de relleno en cada panqueca, se dobla de los lados hacia el centro hasta que
quede cerrada. Se pone de nuevo en la sartén y se fríe por dos minutos, dándole
vueltas una vez.