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Hikonu 29

 

Indice:

 

                Editorial

 

               Stop

                Sobre Cenicientas

                Regresando a Casa

                La Endogamia del Pueblo Judío

 

                El Mensaje de Shavuot

                

                Ariel Sharon

      

 

 

               

 

 

 

 

Editorial  

B"H

Shalóm Uvrajá

El tema infaltable de casi toda conversación es la situación del país, que afecta a muchas personas en lo económico y en consecuencia muchas veces en lo anímico, nosotros los iehudim no somos la excepción y me gustaría compartir con ustedes algunas reflexiones.

Leí lo que le ocurrió a un colega, que fue a visitar a un allegado de su institución para solicitarle su colaboracíón anual y le contestó lo siguiente,palabra mas palabra menos: "la verdad que la situación este año para mí fue mala,pero mi contador me dió una buena noticia, este año gané un 25% mas de lo que voy a ganar el año que viene……por eso voy a colaborar como siempre" es decir este hombre vio el "medio vaso lleno" y de acuerdo a eso actuó. Hay como una tendencia en la persona, claro está dañina, que lo lleva en muchas oportunidades resaltar lo negativo el "medio vaso vacío" y en verdad la persona debería siempre ver el vaso lleno, por un montón de cosas buenas que Di-s le dió en la vida. Claro nos damos cuenta tarde, cuando nos pasa alguna tragedia Di-s libre o un accidente, ahí, nos damos cuenta que los problemas anteriores carecían de valor. Reflexione cuando vea un ciego, que usted tiene la dicha de ver, cuando alguien por una dolencia grave no puede hablar o caminar y usted sí lo puede hacer, usted tiene para comer 2 ó 3 veces al día, tiene una casa donde puede protegerse y aun si no, hay alguien que está peor. No mire a los que están mejor, alégrese por lo que ellos tienen, creame que todo viene de Di-s (así nos enseñan nuestros sabios) y él puede hacer que ellos tengan y usted tenga.

No existen las casualidades, y tampoco es casual que aquellas personas que no solo son creyentes en Di-s y en la providencia divina, sino que son más observantes y estudiosos de Torá son mas conformistas a lo que a materialismo se refiere y se los ve más contentos, menos peleas de dinero entre los conyuges o hermanos, los objetivos de vida están en otra cosa, que eso no quiere decir que no tengan problemas de subsistir pero el énfasis pasa por otros valores.

Haga la prueba en elevarse espiritualmente un día por semana -podría ser el Shabat-pequeños momentos por día -podría ser con algunas plegarias leídas de un sidur, puede ser también en castellano -ayude sin interesar a quién con algun favor o una buena palabra- no espere que se le presente, vaya y busque a quien ayudar- y notará que los grandes problemas se convierten en chicos.

A proposito de lo anterior saldremos con una campaña de Mezuzot, suvencionadas, a mitad de precio para que esté más al alcance de muchos poder observar este maravilloso precepto de colocar una mezuzá en la entrada de cada habitación de la vivienda, que hace que el creador del mundo proteja a los habitantes de esa casa. Esta propuesta fue motivada al cumplirse 50 años de Liderazgo del Rebe de Lubavitch y al ingresar al centenario de su nacimiento. Su mérito nos proteja.

Rabino Shlomó Tawil

 

Stop

La vida es algo que "sucede" a medida que vamos "haciendo planes".

Vida, eso es hoy. Vivir hoy en acción. Todo sucede justo ahora, nos sobrepasa. Por eso vivimos haciendo planes.

Pero pensemos: Toda una vida estamos planeando

"¿Qué hay de nuevo"?

"¿Qué será lo próximo"?

"¿Qué más ahora"?

Siempre estamos mirando el mañana, empujando el hoy. Incluso muchas veces no esperamos a mañana para planificar el pasado mañana.

¿Qué es todo esto?! STOP!! DETÉNGASE UN MINUTO!!! ¿Cuál es todo el apuro?

Mire detrás suyo. ¿Vio que rápido han pasado los últimos diez años? ¿Por qué no podemos detenernos? Aunque sea por un momento, cada día, HOY y disfrutarlo completamente. ¡Tiene tanto para darle! Deténgase un momento y mire.

• Vea a sus hijos. Siéntelos sobre su regazo, o a su lado y charle con ellos frente a frente, mirándose a los ojos. Observe la reacción de ellos, esa sonrisa y satisfacción, no habrá dinero que pueda pagarlas.

• Llame por teléfono a una persona solitaria YA ¡Sólo dígale Hola!

• Diga a alguien un cumplido, algo así como: "Este color te sienta muy bien" o "Qué bien te queda eso!"

• Diga unos cuantos "Buen día" extra, todo ¡hágalo HOY!

• Aproveche a dar a sus hijos un "apretón" más y cuénteles simplemente lo mucho que los quiere.

• Prepare algo especial para su pareja y confiésele que sólo lo ha hecho porque sabe que a él o a ella le gusta así.

• Bese a cada hijo esta noche y diga a cada miembro de su familia algo hermoso, y sienta ese placer.

• Llame por teléfono a sus padres o a algún familiar anciano HOY y "hágales el día".

• Hable con la maestra de su hijo y felicítela por alguna actividad realizada.

• No caigamos en el error de tomar el tren expreso -sin fin- que va a toda velocidad y no se detiene en ninguna estación.

Paremos, miremos a nuestro alrededor, no hagamos planes por un instante, olamos el perfume de la rosa de HOY y vivámoslo a pleno.

P:D: Su hijo está esperando. Apúrese!!!

(Basado en un escrito de Tobby Lieder, Sydney, Australia)

PARA TENER EN CUENTA…

• Si tiene alimento dentro del refrigerador, ropa puesta y techo sobre su cabeza, además de un lugar para dormir… es más rico que el 75% de los habitantes de este mundo.

• Si tiene plata en el banco, en su billetera, y algo de cambio… Ud está dentro del 8% de afortunados del mundo.

• Si esta mañana se levantó mas sano que enfermo… tiene más suerte que el millón que no logrará sobrevivir esta semana.

• Si Ud. nunca experimentó el peligro de la guerra, la soledad de la prisión, la agonía de la tortura o los dolores de la inanición… está mejor que los 500 millones de personas del mundo que saben de esto.

• Si Ud. puede leer este mensaje, ha recibido una doble bendición, ya que alguien ha pensado en Ud. y además tiene más suerte que los 2 billones de personas en el mundo que no pueden leer en absoluto.

• Si Ud. puede ir a la Sinagoga, estudiar Torá y practicar el judaísmo abiertamente, sin miedo a ser arrestado, torturado o aniquilado… tiene mucha más bendición que millones de sus ancestros judíos.

 

Sobre Cenicientas

(Visiones sobre el matrimonio)

de "AIEKA"

Lisa Aiken del Libro "Beyond Bashert"

 

Muchos chatean a ver qué pasa, librándose a los instintos o a la química del momento. Otros envían mensajes como estos: "Bella, morocha, moderna, descendientes de italianos, no religiosa, de 30 años, desea relacionarse con un sereno e inteligente profesional judío de no más de 30. Por favor enviar foto", "Hombre joven, 33 años, astuto, sagaz, atlético, cálido, profesional, no religioso busca mujer judía o no religiosa entre 28 y 35 años, inteligente, cálida, atractiva. Por favor enviar foto.", "Exitoso médico judío de 41 años, musculoso, amante de la buena vida, finalmente listo para el matrimonio y los hijos, quisiera encontrar a una mujer seductora, considerada, con personalidad alegre y desacartonada, preferiblemente entre 26-35 años. Enviar foto y carta." ¿Buscan a su príncipe o cenicienta, que los redima de su aburrimiento? Un motivo por el cual muchas personas se divorcian es porque piensan que un buen matrimonio solamente consiste en lograr la mayor diversión, pasión y romance posible.

Más el verdadero amor está enraizado en la realidad, no en la fantasía.

Comienza cuando nos reconocemos en el otro, congeniando y complementándose, analizando si existen bases sólidas para el matrimonio.

Mientras que algunas variables son irrelevantes para un buen matrimonio, muchos que son sustanciales, son simplemente obviados, como el ser capaz de enfrentar las responsabilidades de la casa; sobrellevar las diferencias y las frustraciones; disfrutar y apreciar lo logrado diariamente; compartir objetivos trascendentes a largo plazo, valores y perspectivas; comunicarse respetuosamente; concebir y criar hijos.

El concepto sumamente estimulado por el judaísmo auténtico de compartir, entregarse y subyugarse hacia el proyecto en común de la pareja, puede ser ilustrado con la siguiente historia:

Dos niños crecieron juntos. Cuando adultos uno se trasladó a Roma y el otro se mudó a Siria. Cuando el judío romano visitó a su amigo sirio, el romano fue arrestado, sospechado de espionaje. El rey lo sentenció a muerte, y el hombre pidió ir a su casa para ordenar sus asuntos, prometiendo volver luego. El rey rió: ¿Piensas que soy tan tonto como para dejarte ir? Una vez que te hayas ido, no volverás jamás. El amigo sirio se ofreció entonces para garantizar la reaparición del romano: Encarcélame hasta que él vuelva y ejecútame si no retorna en el tiempo acordado. El rey estaba tan asombrado de que alguien se ofreciera a morir por un amigo que consintió el trato. El judío romano visitó y se despidió de su familia, y luego abordó un barco a Siria. Pero una feroz tormenta marina lo demoró más allá del tiempo fijado para la ejecución. El verdugo alegremente sacó al judío sirio de la prisión y lo llevó a la horca. La muchedumbre y el rey se burlaban del hambre por ser tan ingenuo, por creer que su amigo retornaría. Le colocaron cuerdas alrededor de su cuello y estaban a punto de ahorcarlo cuando el judío romano corrió frente al gentío. Los dos amigos se abrazaron fuerte, alegrándose de verse nuevamente. Entonces el judío romano dijo: "Saquen a mi amigo de la horca, es el momento de mi ejecución". El judío sirio replicó: "No, no lo es. Tenemos un trato, si tú no retornabas a tiempo, yo debía morir en tu lugar". "Fui atrapado por una tormenta", protestó el romano. "No pude volver a tiempo. Ahora retírate, así puedo recibir mi sentencia". El rey quedó tan estupefacto por las reacciones de ellos, por su amor y entrega incondicionales, que decidió dejarlos vivos con una condición: De aquí en más debían aceptar al rey como su amigo y compañero.

Así es como Di-s ve a los miembros de la pareja cuando son devotos uno del otro. Él se transforma en su Compañero si están dedicados a sacrificarse por el otro con la intención de hacer que su matrimonio funcione, por ello éste es denominado "Kidushín", que significa santificación. Una pareja trae la presencia de Di-s al mundo al santificar su vínculo y hacer de su hogar un "Mini-Santuario". Crean santidad al expresar su pureza interior a través de sus amorosas, cuidadosas y respetuosas interacciones. refractan la manifestación Divina de Di-s elevando sus impulsos animales cuando comen, beben, hablan, se visten y aun cuando mantienen relaciones sexuales en la forma en que Di-s las aprobó. Colman de santidad al mundo, haciéndolo partícipe cuando ellos observan Sus mandamientos rituales, sociales y éticos, tanto en público como en privado.

Dany es un abogado que siente que Di-s lo acompaña a lo largo del día. No quiere mentir ni abultar las cuentas de sus clientes, aun cuando nadie se daría cuenta. Su auto-restricción debido a su amor por Di-s trae santidad al mundo. Su esposa Ruty es una médica que ha estudiado ética médica judía y vive por ella. Ella también lo hace cuando ayuda a sus pacientes. Se ve a sí misma como fiel representante de Di-s para sanar, en lugar de pensar y actuar como si restaurara la salud de la gente por su propio poder. Cuando Dany y Ruty invitan huéspedes a su hogar, éstos se sorprenden por cuan armoniosa es su familia. Sus hijos se respetan mutuamente y a sus padres.

Hay una atmósfera de paz interior cuando los padres bendicen a los hijos los viernes a la noche.

 

Regresando a Casa

por el Rabí Adín even Israel (anteriormente Adín Steinsaitz) de "Proyecciones"

 

La mayor parte del pueblo judío está tan esparcida y apartada uno del otro que apenas si hallan una lengua común, o siquiera alguna lengua que tenga sentido para ellos como judíos. Esto es lo que se llama asimilación, que básicamente es la pérdida de su patrimonio común. Por lo tanto, tenemos que tratar de llegar a algunos niveles más profundos del alma, para ayudarnos a volver a hablar juntos, para tener algún tipo de lenguaje común.

A duras penas los judíos pueden ser categorizados como una nación (si bien hay ahora una emergente nación israelí); no podemos ser considerados una religión en el sentido ordinario de una religión con un mensaje que pensamos debe llegar a ser general, que queremos vender a otros. Somos globalmente un tipo muy diferente de entidad.

Para aclarar qué somos, podemos comenzar diciendo que somos una familia. Simplemente una familia, grande, no absolutamente biológica, pero básicamente una familia. Ahora bien, un vínculo familiar, sociológicamente hablando, es una forma mucho más básica de vínculo que el de una nación o una religión. Ciertamente, el vínculo familiar es una manera muy primitiva de unir a la gente, pero probablemente es la más estable y la más resistente al cambio e influencia exteriores.

El concepto de los judíos como una familia nos define, no solamente sociológicamente, sino también, para decirlo de alguna manera, teológicamente. De hecho, no solamente nos comportamos como una familia -sintiendo como una familia y, dicho sea de paso, peleando y odiando unos a otros dentro de la familia-; hasta es peligroso que un forastero intervenga. Porque cualquier presión exterior sólo refuerza la unidad y el sentimiento de la familia. Podemos ser separados y enajenados uno del otro, pero en un cierto nivel, volvemos a juntarnos nuevamente como una familia.

Aunque a veces podamos pensar que no tenemos nada en común, como sucede en cada familia normal, todavía tenemos toda clase de vínculos y nexos que nos resultan enormemente difíciles de explicar. Lo que es más, nos encontramos de algún modo cómodos uno con el otro, cómodos dentro de nuestra propia familia.

También, sentimos una cierta medida de seguridad al estar juntos y hallamos más fácil entablar conexiones dentro de la familia. Pero por supuesto, hermanos y hermanas tienden a crecer enajenados. Se mudan a países diferentes, adoptan acentos, modos de vida, maneras de comportamiento, diferentes. No obstante, existe un elemento, muy primitivo, muy difícil de definir, pero indisputablemente muy existente.

Uno puede ir tan lejos como para decir que el judaísmo, como religión, es de muchas maneras simplemente el modo de nuestra familia particular. Es la manera en que hacemos ciertas cosas. Caminamos y hablamos con Di-s y el hombre, como todos los demás. Pero tenemos nuestra propia manera de hacerlo. Y, como en cualquier otra familia, tratamos a veces, cuando somos jóvenes, de escapar, para combatir a nuestros padres. Más tarde, nos encontramos pareciéndonos a ellos más y más. Esta manera particular, que se llama judaísmo, es, en muchos aspectos, la manera en que nosotros nos movemos juntos como familia, rezamos, vestimos, comemos, hacemos una variedad de cosas.

Tenemos nuestro propio enfoque en cuanto a todo tipo de cuestiones. Por ejemplo, en nuestra familia no comemos ciertas cosas. Esto no significa que tengamos algún tipo de reclamo especial, diciendo "somos la mejor familia que hay". Pero como en cualquier grupo de personas, podemos tener este sentimiento, y nadie nos puede culpar Decirme a mí mismo que "mi padre es diferente, mi hermano es diferente", sigue siendo una preferencia muy humana.

En un nivel más profundo la noción de que nuestro pueblo es realmente nuestra familia; hermanos, hermanas, conectados por parentesco así como también por estilo de vida, se denomina en la Biblia "La Casa de Iaacov", o "La Casa de Israel". Tiene el sabor de una familia o tribu, muy ampliada, pero todavía una tribu, con metas comunes y, de algún modo unida incluso cuando la unidad es oscurecida por una gran variedad de expresiones individuales.

Las conexiones son tan profundas que comúnmente somos inconscientes de ellas, pero están allí, y a veces es como si sintiéramos que el clan llama y entonces, para nuestra sorpresa, nos unimos.

Este sentimiento de familia es posiblemente una de las principales razones de por qué el judaísmo como religión nunca fue muy activo en hacer proselitismo, así como una familia nunca saldría a las calles para captar gente que se una a ella. No significa que los judíos se sientan superiores o inferiores. Es simplemente que desde el comienzo mismo, tuvo su propio modelo y manera de vivir. Aun cuando miembros de una familia semejante están fuera de la casa familiar, cuando vagan muy lejos, siguen el estilo de vida, teológica, sociológica y conductivamente.

Por supuesto, los miembros de la familia pueden ser severamente castigados y pueden darse fisuras entre individuos y grupos, pero no hay realmente manera de abandonar la familia. Hasta puedes odiarla, pero no puedes separarte de ella. Después de algún tiempo, la gente, joven o mayor, llega a la conclusión de que, de hecho, no pueden librarse de ello. Y por lo tanto, es mucho mejor que traten de encontrar las maneras en que están conectados. Porque la conexión está más allá de la elección. Es cuestión de haber nacido con ella. Y es mucho mejor saber de dónde vino uno y quién es.

Por cierto, una familia es comúnmente una unidad biológica; la familia judía es una unidad biológica y no lo es. Hablamos de nosotros mismos como los hijos de Avraham, o los hijos de Iaacov. Pero de hecho, nuestro verdadero legado no es en nada biológico. Nuestra tribu es un tipo muy diferente de tribu. Para citar una fuente muy antigua, cuando hablamos del padre de nuestra familia, la madre de nuestra familia, decimos que el padre de nuestra familia es Di-s, que la madre de nuestra familia es aquello que se denomina el espíritu comunal de Israel. Esta no es una mera declaración teológica mística. Es la manera en que nuestra familia está construida; determina cómo siente y se comporta la familia.

Cuando hablamos de Di-s nuestro padre, no es simplemente una imagen, es un sentimiento de pertenencia integral a la fuente de la familia. Esto produce una familia más sólida, por supuesto, pero no obstante continuamos comportándonos como una familia ordinaria. Como todos los niños, pasamos períodos de admiración al padre y períodos de batalla con el padre, incluso de odio al padre. Nunca podemos llegar al punto en que negamos la existencia de un padre, de nuestro padre. Por supuesto, algunos niños pueden expresar esta negativa como una marca de revuelta y diversos miembros de la familia pueden reaccionar de maneras diferentes. A veces, los miembros de la familia se enojan mucho ante tamaña blasfemia. A veces, simplemente esperan que la sangre joven baje su hervor un poco. Pero siempre, ya sea si se odia o se ama, si se es un creyente ardiente o un hereje convencido, uno sigue siendo hijo de su padre.

Esta conexión básica es lo que se llama religión judía; ser miembro de esa familia. Tenemos nuestra propia historia, pero esa no es la parte más importante. Más central es nuestra relación con el padre y la madre de la entidad tribal a la que todos pertenecemos de una u otra manera. Esto es lo que tiene sentido para quien se ha quedado.

Hay muchos de nuestro pueblo que conscientemente están reingresando al redil de la familia. Y no necesariamente es una búsqueda de "Di-s" Es frecuentemente un resultado de mucho deambular y de exploraciones de largo alcance, y el sentimiento que no siempre podemos describir, de regresar a casa.

El verdadero punto de una persona judía, entonces, es el reconocimiento de "yo pertenezco", lo quiera o no. Es la parte más profunda e importante de mi ser, una que no puedo encubrir con opiniones sobre la lengua, la cultura, la nación o la religión. En última instancia, pertenezco a la familia. Cuanto más profundo penetro dentro de mí, tanto más importante se vuelve el pasado.

Puedo rechazar este pasado y hasta puedo amputarlo de mí por entero, jugando papeles y tratando de imitar a otros, pero eso no cambia lo que soy. Y, entonces, si alguna vez quiero averiguar más sobre ello, sigo el largo camino a casa. No es un camino fácil, pero tiene sus compensaciones.

Rabí Adín Even Israel dirige el Instituto Israelí de Publicaciones Talmúdicas y una nueva Ieshivá en Moscú.

Este artículo es reimpreso de Néfesh - The Jewish Soul Magazine, Vol. 3; Nº 1, 1993.

La Endogamia del Pueblo Judío

Dr. Daniel Cohen

Universidad Johns Hopkins

Baltimore, MD - USA

UNA PERSPECTIVA GENETICA SEGUN LA CIENCIA.

UNA PERSPECTIVA ETICA SEGUN LA LEY JUDIA

 

Es muy probable que aquellos que acuñaron el término "genética" hace algo más de 100 años, no se percataron que la advertencia de futuras confrontaciones estaba inscripta como presagio en el término mismo: genética o ética del gen. Esta ciencia que se ocupa de los fenómenos de la herencia, lleva inherente un conflicto ético y moral, que no todas las culturas han sabido confrontar o al menos transitar, sin descalificarla o desvalorizarla absolutamente.

Enunciados sus principios por Gregor Mendel a fines del siglo pasado, los avances de los últimos decenios han sido tan vertiginosos, que prácticamente no ha quedado rincón del conocimiento humano que haya permanecido ajeno a éstos cambios.

Podríamos afirmar que la Genética tiene, evolutivamente dos períodos. El primero abarca desde sus comienzos hasta nuestros días. Durante éstos 100 años de desarrollo, fue la "ciencia del diagnóstico". En otras palabras, disponíamos de técnicas adecuadas que permiten conocer la existencia de un defecto genético. No podíamos hablar de "tratamiento genético", porque se suponía que los genes eran inalterables.

El segundo período comienza en nuestros días. Hoy ya hablamos de "terapia génica", es decir; no solo la posibilidad de "diagnosticar" una enfermedad genética, sino también, de corregirla, vale decir, de modificar los genes.

Ambos períodos padecen de conflictos éticos y filosóficos muy profundos.

Cuando solo disponíamos de métodos diagnósticos, nos preguntábamos que utilidad práctica tiene solo conocer si no es posible implementar un tratamiento?; más aún, que utilidad podría tener, si el diagnóstico se realizara durante la gestación, es decir durante la etapa prenatal del desarrollo embrionario?.

Los ribetes éticos del segundo período, es decir de la terapia génica, no son de hecho menos conflictivos. Es ético modificar un gen tanto para revertir un defecto genético, como para "perfeccionar" un organismo normal? Cuáles son los límites?

En el contexto de ésta nota, solo me referiré a los aspectos éticos del diagnóstico genético según nuestra concepción judía.

Las enfermedades genéticas, es decir aquellas que afectan nuestros genes, tienen una distribución universal, y por lo tanto, no existen grupos étnicos o regiones geográficas exentas de ellas. Por el contrario, los defectos genéticos representan mecanismos de "selección natural" altamente eficaces, que han acompañado la evolución del hombre y de las especies inferiores desde los orígenes mismos de la vida.

Los genes se "trasladan" con las personas, y se "mezclan" según el azar; de allí la enorme variabilidad genética de los individuos. Varios factores pueden atentar contra éste "azar", y aumentar la frecuencia de las enfermedades genéticas; por ejemplo los matrimonios consanguíneos celebrados entre primos o parientes, o bien grupos étnicos donde la endogamia es relevante; es decir que la consumación de matrimonios entre los mismos miembros de la comunidad es frecuente.

Este hecho es perfectamente conocido por algunos grupos humanos, como la población de origen italiano que habita la costa mediterránea europea, donde un defecto genético denominado talasemia es ostensiblemente más frecuente que en otros grupos étnicos.

El pueblo Judío configura otro fenómeno en el cual, por virtud de su endogamia, algunas enfermedades genéticas presentan mayor incidencia, especialmente las denominadas "enfermedades genéticas recesivas"; las cuales aparecen en los hijos a partir de padres sanos y sin antecedentes previos.

Ello se debe a que cada padre posee "la mitad del gen", es decir son portadores sanos del mismo, y por lo tanto, no manifiestan la enfermedad. Cuando ambos miembros de la pareja son portadores sanos para un mismo gen defectuoso o mutado, la probabilidad de gestar un niño afectado es muy alta (el niño recibiría ambas mitades, es decir el gen "completo").

Dado que la mayoría de los defectos genéticos son de grave pronóstico y sin tratamiento efectivo, el único medio efectivo para disminuir la inicidencia de defectos genéticos es la PREVENCION, basada en conocer nuestros propios riesgos para trasmitir defectos genéticos a la descendencia.

En el mundo se han desarrollado Programas de Prevención Genética que se sustentan en los siguientes fundamentos:

- Los genes responsables de las enfermedades genéticas, pasibles de transmisión, están "impresos" en una molécula denominada ADN o ácido desoxiribonucleico, presente en el núcleo de células sanguíneas (linfocitos) y perfectamente identificables mediante análisis desarrollados a tal fin.

- Estos métodos permiten detectar no solo el gen "completo" (vale decir al enfermo), sino también la "mitad" del gen (vale decir al individuo portador, con mayor posibilidad de trasmitir la enfermedad a su descendencia, si su pareja es también portadora).

- Se considera en general, que todas las personas somos portadores de al menos, diez "mitades" de genes productores de graves enfermedades genéticas.

- El riesgo de una pareja de ser portadora de la misma "mitad" del gen aumenta sustancialmente cuando el matrimonio corresponde al mismo grupo étnico, y más aún cuando existen lazos familiares consanguíneos cercanos (Ley de Hardy-Weinberg).

Los Programas de Prevención Genética propugnados por la Organización Mundial de la Salud (O.M.S.), han despertado numerosas controversias dado que el conocimiento de la constitución genética de un individuo podría suponer la identificación de las personas en base a un "carnet genético", con la consecuente discriminación (seguros de salud, perspectiva laboral, ventajas genéticas sobre otras personas, etc, etc)

Cuál es la posición de la Ley Judía frente a ésta problemática?

De acuerdo a nuestra sagrada Toráh, el médico tiene licencia Divina para curar; y según Maimónides y otros codificadores, pesa sobre él, la obligación (Mitzvá) de emplear todo su conocimiento a tal fin.

En realidad, en éste término "curación", bien puede incluirse "prevención". El pueblo Judío ha sido en éste sentido, probablemente el primero en aplicar la prevención para evitar la recurrencia de las enfermedades genéticas. La primera cita bíblica de prevención en Genética, se menciona al proscribirse la circunsición en hermanos, cuando al menos, dos de ellos han fallecido de hemorragia incoercible. Sin lugar a dudas se está refiriendo claramente a la hemofilia; defecto genético que afecta a los varones y altera los factores que intervienen en la coagulación sanguínea.

En el pueblo Judío existen tres enfermedades genéticas, cuyas frecuencias exceden con creces la incidencia comparativa en otras poblaciones gentiles. Estas enfermedades son conocidas como Enfermedad de Tay-Sachs, Enfermedad fibroquística y Enfermedad de Canavan, todas ellas de grave pronóstico y mortalidad precoz.

Se considera que en la población judía, la frecuencia de portadores sanos (portadores de la "mitad" del gen) para la enfermedad fibroquística es de un individuo cada 20 personas, 1 cada 30 para la enfermedad de Tay-Sachs, y 1 cada 40 para la enfermedad de Canavan.

El 13 de octubre de 1996, asistí, en el Mount Sinai Medical Center, NY, al simposio científico sobre "Advances in Jewish Genetic Diseases" (Avances en enfermedades genéticas en el Pueblo Judío), bajo la dirección del Prof. Robert Desnick. En éste importante evento disertó el Rabino Dr. Iosef Ekpstein, Director de uno de los Programas de Prevención de Enfermedades Genéticas, más relevantes del mundo.

Este Programa conocido como Dor Yeshorim, lleva analizados miles de miembros de la comunidad judía en el mundo, y básicamente procura identificar a hombres y mujeres portadoras de "mitades" de genes responsables de enfermedades genéticas (portadores sanos). Este programa de prevención tiene especial connotación en las comunidades religiosas, en las cuales, los padres convienen el futuro conocimiento de las parejas probables de sus hijos, a los efectos de conformar el matrimonio. La mayoría de los jóvenes fueron ya estudiados y caracterizados "genéticamente" al momento de su nacimiento o bien en la infancia, y sus resultados incorporados a un banco de datos de manera absolutamente anónima; solo identificados por un código de letras y números que solo el portador reconoce.

Si de la consulta a éste banco de datos resulta que ambos potenciales futuros miembros de la pareja son portadores de la "misma mitad del gen", se desaconseja el acercamiento entre ambos, ya que de celebrarse el matrimonio, la probabilidad de tener niños gravemente enfermos es muy elevada (1 en 4, o 25% para cada embarazo). De hecho, las connotaciones psicológicas en los jóvenes analizados son irrelevantes, dado que los mismos desconocen la intencionalidad de sus padres, y generalmente solo el Rabino de la comunidad participa de ésta búsqueda y conoce el resultado de éstos estudios.

Finalmente, dejamos abierta la discusión, y una última reflexión personal.

Recién en nuestros días, el Congreso de los Estados Unidos está debatiendo acerca de la conveniencia o no, de acceder al status genético de las personas y de la creación de un marco legal de contención y regulación.

El pueblo judío hace ya decenios que ha concretado el Programa Dor Yeshorim.

Genialidad judía o discriminación?

Si el pueblo Judío hubiese abandonado "su endogamia" a los fines de prevenir la mayor incidencia de enfermedades genéticas en el seno del mismo; no hubiese existido como tal.

Una determinación tan absurda como optar por "no nacer" para "no morir".

¿Quién puede dejar de reconocer los aportes del pueblo Judío al conocimiento Universal, a través de los tiempos?

Qué otra explicación fuera de la transmisión de nuestra sagrada Torah y de nuestra herencia, de generación en generación, resultaría válida para comprender que a pesar de milenios de persecución y exilio, este minúsculo grupo, que representa menos del 1% de la población mundial este posicionado a la cabeza de las naciones?

Solo una conducta endogámica, permitió al Pueblo Judío casarse con su sagrada Torah; y para ello debió, gracias a D’s, divorciarse de las estadísticas.

 

El Mensaje de Shavuot

 

Extracción de artículos escritos

por el Rab. Tzví Grunblatt de "Jabad Magazine"

BARUJ… ASHER NATAN LANU TORAT EMET…

Bendito… Quien nos ha dado una torá que es verdad…

 

Un niño de 13 años que hizo el "Bar" (incluso antes de llegar al "Mitzvá") y dijo la bendición al "subir" (Aliá) a la Torá (aunque sea leída de una hoja en fonética) pronunció las sagradas palabras con las que encabezamos la nota.

La verdad inmutable de la Torá es tan básica –que todos los judíos de toda afiliación recitamos desde la época de Kneset Haguedolá, los 120 Sabios y Profetas que instauraron el texto de nuestras plegarias y bendiciones alrededor del año 350 a.e.c., hace más de 2.300 años, que Di-s nos ha dado una Torat Emet-Torá de Verdad.

Conocemos el ‘cliché’ "no hay dueños de la verdad", o "se creen dueños de la verdad". ¡Y estamos de acuerdo! El hombre por sí mismo, con su propia inteligencia y subjetividad no necesariamente llegará a la verdad. Pero el propio texto de la bendición nos explica "Ma nishtaná?" –cual es la diferencia y por qué podemos afirmar con certeza total que esta es la verdad: Asher natán Lanu –Di-s Quien nos ha dado una Torá que es verdad. la Torá es una verdad inmutable porque la dio Di-s.

Y que Di-s es una verdad absoluta lo sabe cualquiera.

 

En los Fundamentos de la Torá del Código Mishné Torá de Maimónides dice (en el Capítulo Primero, Ley 4): "Es lo que el profeta (Jeremías, 10, 10) dice: ‘Hashem Di-s es Verdadero-, sólo El es la Verdad y no hay otro que tenga verdad como Su Verdad". Pero vayamos a una fuente menos sofisticada, nos referimos al… Sidur - ese "pequeño librito" que acompaña a todo judío, el libro de oraciones, y no en un lugar perdido "del fondo", sino en el final del Shemá, en las últimas tres palabras que el oficiante debe recitar en voz alta y a la que toda la congregación debe estar atenta: encontramos "A-do-nai E-lo-hejem EMET", DI-S vuestro DI-S es verdad (y luego lo sigue enfatizando con 14 expresiones más, pero esto ya es para los más avanzados…)

La ecuación es simple -como la mayoría de las GRANDES VERDADES: El Di-s que es Verdad nos entregó una Torá que es verdad. Y esa es la base y esencia del Judaísmo. Esta torá abarca la torá Escrita (La Biblia), tal como la Torá Oral (luego transcripta al Talmud, etc) - ambas entregadas por Di-s al pueblo judío sobre el Monte Sinaí.

Y de casualidad (mejor dicho causalidad, pues la casualidad no existe, todo hasta el más mínimo detalle está manejado por el Altísimo), esto festejamos en Shavuot. En ese "pequeño librito", el Sidur, instituyó la misma Kneset Haguedolá recitar en la Amidá, y el Kidush de Shavuot, como definición de la festividad: Zman Matán Torateinu, "Fecha de la Entrega de Nuestra torá". Shavuot marca que hay una torá -una verdad- que se entrega al pueblo judío. No es una verdad a la que el hombre accede por su búsqueda, y por lo tanto es parcial y subjetiva. No es una verdad a la que el hombre accede por su búsqueda, y por lo tanto es parcial y subjetiva, es una verdad que entregó Aquel que sí es dueño de la Verdad.

Por eso llama la atención la declaración "de que el Judaísmo nunca fue una religión de verdades absolutas y por eso se mantuvo cuatro mil años". ¡La absoluta Verdad es todo lo opuesto! Desde su misma esencia la palabra de la Torá y su ley es una verdad, ¡y ese principio es lo que nos mantuvo casi cuatro mil años! Todos aquellos grupos que en el pasado de desviaron de ese principio, desaparecieron sus hijos del seno del pueblo judío, desde Koraj y su congregación el desierto, pasando por los saduceos, los esencios, los caraítas, los maskilim, los bundistas de antes, etc. La suerte de quienes hoy siguen propugnando estas "viejas propuestas" que fallaron durante casi cuatro mil años también está marcada ya por los hechos.

Esto es justamente lo que nos motiva más aún a extender nuestra mano a todo judío, sea quien sea y como sea. El amor incondicional hacia todo judío y nuestra preocupación por la unidad del pueblo judío nos obliga a hacer públicas y compartir con todos los judíos la verdadera herencia milenaria judía, pues uno de los aspectos fundamentales del judaísmo es que su mensaje y sistema de vida no es para una elite de vocación espiritual sino para todos los judíos sin excepción, hombres y mujeres, ancianos y niños, sabios y legos.

Es ésta justamente una de las características de la entrega de la Torá en el Monte Sinaí, que festejamos en Shavuot. También antes de la revelación de Di-s sobre el Monte Sinaí en el año 2448 desde la creación del mundo, se estudiaba Torá. Así lo hizo Noaj, Abraham, Itzjak, Iaacov, etc. Sin embargo se trataba de "personalidades", profetas, gente única y especial. Gente que logró elevarse por encima de la trivialidad del materialismo y la cultura idólatra de la época. gente que pasó a la historia. Pero al fin y al cabo excepciones. Se elevaron y captaron proféticamente (parte de) la Sabiduría del Altísimo.

Shavuot evoca otra cosa: la Torá fue entregada. Di-s "descendió" sobre el Monte Sinaí (Exodo, 19) y entregó la torá a todo el pueblo. Incluso a todas las almas de todas las generaciones venideras. Incluso a las almas de los futuros verdaderos conversos (guerei tzedek)

Desde entonces -y para siempre jamás- la torá es patrimonio de todo judío. Independientemente de qué tipo de educación haya recibido, de qué opine, de su capacidad intelectual, etc. Y desde entonces también es una responsabilidad de cada judío cuidarla y observarla. En otras palabras; vivir de acuerdo a las indicaciones prácticas de la Torá en la vida cotidiana.

Eso nos hizo como pueblo, eso nos mantuvo, eso es lo único que legitimiza nuestro dereho sobre Israel, sólo por ello preservamos el hebreo como nuestro idioma y sólo con ello habrá judíos mañana.

Es una equivocación de raíz pensar que la torá es para "los religiosos". La torá es patrimonio de todos los judíos. Es equivocado pensar que sólo para aquellos que tienen "vocación" espiritual es la torá. La torá es para todos los judíos. (Y en realidad todos los judíos tienen vocación religiosa. ¿No está escrito acaso (Job): "el espíritu del hombre se eleva hacia arriba…?

Tenemos todos una vocación espiritual.

Shavuot nos recuerda que la Torá y vivir de acuerdo a ella en el verdadero sentido de Torat Jaim -Torá de la vida (y no Torá del museo o de la universidad) es para todos los judíos y sin excepción.

Y parafraseando a Rabí Saadia Hagaon: Nuestro pueblo no es pueblo salvo con la Torá.

No es un tema filosófico, es una realidad. Así nacimos, así nos definió Di-s, así nos encomendó una misión y sistema de vida eternos. Y así lo demuestra la realidad. Alegre y agradable para quienes tienen la suerte de experimentarla. Y triste y preocupante para quienes -no, con la galopante asimilación y enajenamiento que vivimos.

Yendo a lo concreto. Para este Shavuot , y algo que usted puede hacer: Todo padre y madre deben traer a sus hijos el día Lunes 28 de mayo a las sinagogas a escuchar la lectura de la entrega de la Torá y los Diez Mandamientos, tal como el pueblo judío íntegro se alistó frente al Monte Sinaí hace 3.313 años atrás, así también alistémonos a recibir con vigor renovado la Torá este año, junto a toda nuestra familia. La gran familia del pueblo judío.

Con deseos de Kabalat hatorá besimjá ubepnimiut.

Un recibimiento de la Torá con alegría e inspiración interior.

 

Sharon

 

Autocríticas del Premier Israelí

ARIEL SHARON

de "AIEKA"

"Reafirmar al vínculo inherente entre Israel y el judaísmo es prerrequisito para nuestra supervivencia" (Ariel Sharon)

 

Frecuentemente me pregunto sobre cuáles son las funciones y objetivos del Estado de Israel. La respuesta, creo, proviene de nuestra existencia como pueblo judío. Israel debería ser un país donde la gente esté orgullosa de ser diferente, de tener un valor agregado a otras democracias occidentales.

Ciertamente, la vida en Israel nunca será más fácil o más placentera que, por ejemplo, en California. Pero puede ser diferente, imbuida de un orgullo especial.

Debería, quizás, ser innecesario hablar de orgullo judío. Después de todo, los judíos han contribuido inmensamente al mundo. La esencia del monoteísmo y valores morales occidentales -la Biblia- es una creación judía. Más allá de eso, este pueblo ha aportado y destacado en campos como la ciencia, la medicina, la literatura y la música.

Más ¿dirían ustedes que el ciudadano israelí promedio está orgulloso de ser judío? Creo que no. Uno puede estar orgulloso sólo de lo que conoce, no de aquello que no registra. Y nosotros, desafortunadamente, lo ignoramos. Yo nací en Israel. Toda mi educación la adquirí en esta tierra, desde el jardín de infantes hasta la universidad. Pero algunas veces hablo con gente en el extranjero que piensa que los judíos vinieron aquí después del Holocausto.

Pero aún aquí se cree que los judíos vinieron a Israel hace noventa o cien años. ¿Cuántos saben que los judíos eran la más grande comunidad en Jerusalén, remontándose al primer censo en 1840? ¿Cuántos saben que en los años siguientes la comunidad judía en Jerusalen se tornó más grande que todas las otras comunidades combinadas? ¿Cuánta gente sabe el número de judíos que nunca se exiliaron, sino vivieron aquí continuamente, generación tras generación? Ni conocen ellos las más grandes creaciones de la sabiduría judía: la Mishná y el Talmud. Ni los principales pensadores judíos: Moisés, Maimónides, Iehuda Halevi -entre los más grandes que el mundo ha producido. ustedes sólo pueden estar verdaderamente orgullosos de algo si lo conocen minuciosamente. Y tales cosas no fueron insertas en los corazones de mis compatriotas.

Hace algunos años fui invitado a disertar en un kibutz observante, y decidí contarles sobre cómo se ha cerrado un círculo virtuoso durante los últimos cien años: el desarrollo de este país alrededor del judaísmo. Comenzando con los pioneros de Petaj Tikva, el primer asentamiento sionista. Ellos fueron los judíos más ortodoxos de Jerusalen vistiendo los oscuros sombreros de piel de la Edad Media. Después de Petaj Tikva llegó "Jibat Sión" en 1880, también establecido por judíos observantes durante la Primera Aliá. Los inmigrantes de la Segunda Aliá que arribaron antes de la Primera Guerra Mundial fueron inspirados por los movimientos sociales fermentando en Europa y especialmente por la Revolución Rusa de 1905. Pero íntimamente también eran "bojers" de ieshivá -estudiantes quienes habían recibido su educación en las escuelas religiosas judías de Europa Oriental. Después de la Primera Guerra Mundial llegó la Tercera Aliá -nuestros padres. Y ésa fue una generación de verdaderos rebeldes. Excepto por todo su fuego revolucionario, ellos sentían en la piel el significado de ser judío. Conocían su cultura; hablaban hebreo. Si yo hubiera dominado la riqueza de este lenguaje como mi padre lo hizo, me sentiría peculiarmente orgulloso. Así, ésa fue una generación de rebeldes, pero con profundas raíces en el judaísmo. El problema empezó con nuestra generación. Porque nosotros somos la continuidad de aquellos rebeldes, no recibimos los valores judíos en nuestra crianza y perdimos nuestras raíces. ¿Qué sabíamos nosotros acerca de la sabiduría judía?

 

¿Qué supimos acerca de contribuciones judías al mundo o acerca de la presencia judía aquí en Israel? Muy poco. ¿Fuimos enseñados a defender nuestra condición, descendientes de aquellos judíos quienes habían luchado hasta la muerte por sus convicciones? No. No fuimos educados así. En cambio, con nuestra generación hubo un intento de crear, no a judíos, sino "Nuevos hombres y Mujeres Israelíes" En el proceso fuimos desconectados de aquellas generaciones más tempranas cuyo judaísmo estaba incrustado en sus corazones.

Creo franca y sinceramente que nuestro eterno vínculo e identidad con la Tierra de Israel, es consecuencia directa de nuestro judaísmo. Esto no significa que soy un hombre religioso. No lo soy. Pero tengo en claro que por sobre todo soy judío y sólo después israelí. El problema empezó, dije, en nuestra generación con su pérdida de raíces. Y luego vino otra -la de nuestros hijos, y la de los hijos de nuestros hijos. Y de repente las dudas que empezaron con nosotros se duplicaron y reduplicaron.

 

¿Nos corresponde esta tierra? ¿Estamos completamente seguros de que no le estamos quitando algo a alguien? ¿Estamos reclamando algo a lo que no tenemos derecho? Y como las dudas se han engrosado, la resolución y propósito se han erosionado. Pero a pesar de todo hay algo que nos hace ser judíos. Aún un hombre no religioso puede decir eso. De otro modo ¿cómo podría este pueblo haber sido preservado por miles de años como ellos lo han sido, a través de exilio y Diáspora, perseguido y asesinado, vagando errante? Hay algo que mantiene a esta nación.

Un fenómeno muy peculiar está sucediendo en Israel, algo que nosotros llamamos "Jozrim Bitshuvá" ("retorno a las fuentes"). Por cualquier razón, la gente más secular -algunos de ellos miembros del kibutz, doctores, artistas, militares y gente de la cultura- decidirán retornar a las fuentes de judaísmo tradicional. Algo los atrae a su judaísmo, hacia sus raíces, y encuentran una vez más que ellos son en primer lugar, judíos. En cien años, Sionismo y Judaísmo, juntos al comienzo, se están acercando, juntos otra vez, cerrando un círculo.

 

Reafirmar la identidad entre Israel y el judaísmo me parece un prerrequisito para la supervivencia. No es que todos los israelíes deban volverse observantes, sino que en primer lugar este país debe ser un estado judío y los judíos deben estar orgullosos de su condición.

El deterioro no tuvo lugar en un año, esta pérdida de nuestro sentido de quiénes somos. Sucedió gradualmente. En consecuencia no puede ser corregida por una ley o decreto. Precisamos planificar a largo plazo. A fin de tener un estado independiente bajo las actuales circunstancias, éste necesita tornarse judío. Esto es imprescindible aquí. Mas allá de su complejidad, tengo en claro que nuestro primer paso es la educación. La meta inmediata debería ser que una vez que los jóvenes israelíes se hayan graduado de la escuela secundaria ellos deberían adquirir el conocimiento necesario para sentirse orgullosos de sí mismos como judíos y orgullosos en el Estado Judío de Israel. Eso debería ser fundamental.