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Hikonu 25
Indice:
Mujeres
Judías a Través de los Siglos
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En este número de Hikonu encontrarán un artículo sobre Di-s. Me
pareci— oportuno publicarlo porque me he dado cuenta que hay personas que
dicen ser creyentes y hablan de Di-s o deificación o por el estilo y no tienen
la más pálida idea sobre Di-s y por ende de Judaismo. Uno de los posibles
motivos, es porque se lee o se estudia sobre judaismo y no judaismo propiamente
dicho.
Quiero destacar la gran labor realizada por las mujeres de la Rama
femenina de Jabad y las que colaboraron para que sea un Éxito la tarde especial
que organizaron el pasado 16 de Julio lleno de contenido judaico para placer de
todas las asistentes. Sigan así!!
Preparando esta editorial leí en una publicación una parábola que
resumiría la labor de Jabad o cualquier otra institución similar y
que servirá de ejemplo para estos tiempos que corren y en estas
latitudes.
"El gran barco navegaba
por el calmo océano. De repente, en la oscuridad de la noche, el capitán del
barco divisa luces que se acercan directo a el. Una colisión era inminente.
Alarmado, le envió rápidamente la orden por radio: Cambie el curso, 30 grados
al sur !
Pero la respuesta fue inmediata: Señor capitán, usted debe cambiar 30
grados al norte !
El capitán se encolerizó por la insolencia: Tiene idea con quién esta
usted hablando? Yo soy el capitán Mc Arthur, el maestro de los mares. Usted
debe virar 30 grados al sur inmediatamente !
La respuesta no se hizo esperar: No me interesa quien sea usted. Mejor
doble 30 grados al norte !
El capitán le devolvió furioso: Qué atrevido es! Yo soy el capitán Mc
Arthur y este es un destructor de doscientas toneladas. Quítese de mi camino
por su propia seguridad, inmediatamente !
Y nuevamente llegó la respuesta: No me importa quien sea usted y que es
lo que está manejando. ESTO ES UN FARO !
La vida está llena de variables, pero ciertas cosas permanecen
constantes y estacionarias. A menudo nos encontramos en la oscuridad y no
podemos distinguir entre una cosa y otra. Estamos tan seguros de nosotros
mismos, y de lo fugaz y temporario, que vamos a todo vapor hacia adelante y
esperamos que todo lo que se nos antepone en nuestro camino, se haga a un lado.
Posiblemente no nos demos cuenta, pero vamos rumbo a colisionar con la
Torá, valores, moral y tradición: esperamos que ellos cambien, antes que el
cambio lo hagamos nosotros mismos.
La Torá y las tradiciones Judías son un faro de luz para darnos
seguridad y guiarnos. Algunos aspectos de la vida, como la moda cambian
permanentemente pero la Torá y las Mitzvot son constantes, dándonos
estabilidad y permanencia por nuestro bien y nuestra seguridad.
JABAD ES UN FARO!!!!!!
Rabino Shlomó Tawil
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DI-S
La
realidad absoluta
El
fundamento de todos los fundamentos, y el pilar
de
toda sabiduría, es saber que hay una Existencia
Primera,
que llama a ser a todas las existencias.
-Maimónides,
comienzo del Código de Leyes
Di-s
creó el universo de modo tal que percibimos
nuestra
propia existencia como la realidad intrínseca,
y
la Divinidad como algo nuevo y adquirido.
Nuestra
función es alcanzar un nivel enteramente
nuevo
de percepción, donde lo Divino sea la realidad
absoluta
y nosotros seamos las creaciones nuevas,
canales
para la expresión divina.
-El
Rebe
El
día que asumió formalmente la conducción del movimiento Lubavitch, el Rebe
inició su discurso con un versículo que dice. ¡He venido a Mi jardín!
1-
Explicó que Di-s, al comienzo de la creación, llamaba al universo Su jardín,
el lugar donde Su esencia se reveló en un comienzo.
2-
El Rebe declaró que después de todos los milenios en que la presencia de Di-s
había estado oculta, y después de todo el trabajo que había sido hecho para
reintroducir a Di-s en las vidas de la gente, había Ilegado el momento de
completar el proceso de modo que Di-s pudiera proclamar una vez más. ¡He
venido a Mi jardín!, y esta vez para siempre.
A
lo largo de sus años de conducción, éste seguiría siendo el tema esencial
del Rebe: el papel de la generación actual en hacer de Di-s una realidad en
nuestras vidas, en hacer de este mundo un sitio bienvenido para que El morase.
¿COMO
DEFINIMOS A Di-s?
Di-s.
La palabra misma evoca el espectro más amplio posible de opiniones y emociones.
Algunas personas creen con entusiasmo, otros descreen con energía, mientras
otros se dicen agnósticos. Quién no tiene una opinión contundente sobre Di-s?
La
gente puede discutir entre sí sobre Di-s durante todas sus vidas y no llegan
nunca a una conclusión, porque todos pueden definir a Di-s de un modo
diferente. Muchos que dicen rechazar a Di-s en realidad están rechazando una
faIsa definición de Di-s; si se les presentara una descripción adecuada, podría
no haber discusión.
Un
rabino una vez estaba tratando de persuadir a un autoproclamado ateo a realizar
una buena acción. Al explicar por qué consideraba que esas acciones eran inútiles,
el ateo dijo: “Sabe, rabino, yo no creo en Di-s”. El rabino respondió “En
ese Di-s en el que no crees, yo tampoco creo”.
Cuando
aparece la palabra “Di-s”, todos tenemos alguna imagen preconcebida. Algunos
pueden retener la imagen de su primera infancia, de un hombre con larga barba
blanca sentado en un trono en el cielo, lanzando rayos sobre los que se portan
mal. Para un niño, Di-s puede ser simplemente alguien que es más grande y más
poderoso que su padre. Quizá sea una imagen aceptable para un niño pequeño,
pero que un adulto piense en Di-s en términos tan corpóreos y simplistas es
claramente insuficiente.
Nuestra
propia definición de Di-s puede basarse en opiniones y posiciones de gente que
consideramos religiosa. Podemos tener una impresión negativa de Di-s basada en
la hipocresía que, vimos en casa o en la escuela, o podemos tener sentimientos
cálidos basados en el amor de nuestra familia, amigos o maestros. Nuestros
sentimientos sobre Di-s han sido afectados también por los libros que hemos leído,
las clases que hemos seguido, la música que hemos oído, y miles de otras
influencias.
Antes
de intentar decir nada sobre Di-s, en consecuencia, es vital arrancar las capas
superpuestas de terminología e impresiones. Pero la primera pregunta es: ¿Por
qué es necesario definir a Di-s? ¿Por qué no puede tener cualquiera su propia
definición? Porque nuestra actitud hacia Di-s no es una cuestión privada.
Afecta el modo en que nos comportamos en casa y en público, el modo en que
tratamos a nuestra familia y a nuestros colegas, y el modo en que vemos nuestro
papel en la vida.
Una
persona que desea Ilevar una vida plena de sentido debe preguntarse: ¿Qué es
Di-s? ¿Y por qué necesito a Di-s en mi vida? El modo en que respondamos a
estas preguntas definirá, más que cualquier otra cosa, quiénes somos y cómo
vivimos nuestra vida, pues la pregunta por Di-s está en la raíz de todo
comportamiento humano.
Cualquier
definición humana de Di-s, en consecuencia, estará limitada por la
subjetividad de la comprensión humana y los límites del conocimiento humano.
Después de todo, no tenemos otro modelo más que nosotros mismos, con el cual
medir. Así que, usándonos a nosotros mismos como diapasón, tratamos de
extrapolar a Di-s. ¿Pero estamos realmente en posición de poder definir a
Di-s? Después de todo, estamos buscando definir a un Di-s creado a imagen del
hombre, o a un hombre creado a imagen de Di-s?
Dado
que Di-s es el Creador, somos creados a Su imagen. Dado que Di-s es una
realidad, El debe ser definido en Sus términos, no en los nuestros, pues El
también creó las leyes de la lógica y la razón. Obviamente, no es sensato
suponer que nosotros, las criaturas, podamos definir a nuestro creador. No
importa lo avanzada que sea una maquina, no puede hablarnos del ingeniero que la
creó o sobre la visión y las fuerzas ocultas que lo inspiraron para crear.
Y
aun así, si Di-s está totalmente más allá de nuestra comprensión de la
realidad, ¿cómo podemos relacionarnos con El? Antes de responder a esta
pregunta, debemos examinar como tratamos de comprender a la realidad misma.
¿QUE
ES LA REALIDAD?
Examinemos
los diferentes enfoques posibles para definir la realidad. Debemos empezar por
reconocer que la realidad, como cualquier otra cosa, se define en parte segœn
los instrumentos que usemos. ¿La realidad consiste únicamente de lo que
experimentamos a nivel sensorial, de lo que vemos u oímos o gustamos o tocamos
u olemos? Esta definición no puede ser precisa, porque ignora nuestro intelecto
y nuestras emociones. Entonces la realidad se define por nuestras capacidades
para pensar y sentir además de nuestras capacidades sensoriales? Esto también
es insuficiente porque deja de lado, el inconsciente, al que no se puede acceder
cognitiva, ni emocionalmente.
Nunca
podemos definir la realidad total, porque abarca de lo que nuestros limitados
instrumentos humanos pueden observar o experimentar. Los seres humanos son sólo
una pequeña parte de la realidad, una parte de un todo mucho mayor. La parte no
define el todo; el todo define la parte.
¿Por
qué tenemos un vocabulario, tan amplio cuando se trata de hablar de negocios o
diversiones o el clima, y cuando queremos hablar sobre nuestra persona íntima
tenemos que esforzarnos por expresar nuestros sentimientos? ¿No debería ser más
fácil hablar de nuestras emociones profundas que de cuestiones externas
superficiales? Y aun así, cuanto más íntimas sea el sentimiento, menos
palabras parecemos encontrar.
El
motivo para esta paradoja es que la lengua es un instrumento limitado que no
puede Contener la intensidad de la expresion profunda e íntima. Para comunicar
esa intimidad, usamos otros idiomas: el de la poesía y la mœsica y el arte, y
hasta el lenguaje del silencio. Podemos detenernos frente a un hermoso cuadro y
sentir su efecto, pero, nuestro idioma verbal puede ser inadecuado para
describir ese efecto.
De
modo similar, nos faltan instrumentos para definir la realidad. ¿Cómo sabemos
que existe, entonces? Del mismo modo en que sabernos que nuestra parte íntima
existe, aun cuando no podamos tocarla o definirla. Podemos ser incapaces de
definir el amor, por ejemplo, pero cuando sentimos un abrazo amoroso, ¿hay
alguna duda de que la emoción es tan real como el abrazo mismo?
Para
ver la realidad, para atisbar en la realidad, debemos aprender a mirar nuestra
existencia de un modo nuevo. Por los límites mismos de la naturaleza, tenemos
una forma de observación “de afuera hacia adentro”. Lo que nuestros
instrumentos humanos pueden observar y experimentar (sensorial, intelectual y
emocionalmente) es sólo un indicador de lo que yace debajo de la superficie.
Empezamos observando los fenómenos físicos que nos rodean, y después usamos
nuestras mentes y sentimientos para quitar las capas superficiales, tratando de
aprehender las fuerzas internas que hacen que la naturaleza se comporte como lo
hace. Si fuéramos capaces de quitar todas esas capas, empezaríamos a tener un
atisbo de la realidad. Tal como es, percibimos en el mejor de los casos unas
pocas capas externas de realidad, dejando intactas las capas interiores.
Si
no podemos percibir la realidad, ¿cómo podemos tener una real percepción de
Di-s? Porque Di-s quiere que los humanos Ileguen a El, Lo busquen, y se unan a
El. Por eso, usando como medio la Biblia, Di-s escogió definirse, para
permitirnos comprenderlo y conocerlo, y asi actualizar Su realidad en nuestras
vidas.
Cuando
Di-s envió a Moisés a liberar al pueblo judío del cautiverio egipcio, Moisés
le pidió que Se describiera de modo que Moisés pudiera probar la existencia de
Di-s al pueblo. Di-s respondió: “Soy el que soy".
3-
Al decirlo, Di-s estaba describiendo la esencia de Su realidad: esto es, El
existe porque el existe.
Los
seres humanos comprenden la existencia solo como un proceso de causa y efecto;
no podemos aprehender o siquiera imaginar una existencia que sea indefinida, que
no tenga causa, que sea totalmente diferente de la nuestra. Nuestro concepto de
la existencia está basado en la percepción empírica algo existe sólo después
de que probamos que existe.
Por
el otro lado, Di-s no tiene otra causa que El mismo; nada Lo precede; Su ser
deriva de Su propia persona.
4-
La existencia de Di-s debe existir, porque es la verdadera realidad.
Entonces,
Di-s es una existencia distinta de cualquier otra existencia: “una existencia
no existencial”.
5-
Es real porque es real; una realidad que existe porque existe: “Soy el que
soy”.
En
consecuencia, no podemos definir a Di-s. Si una persona fuera a usar la mente
humana para probar, más alli de toda sombra de duda, que Di-s existe, no sería
a Di-s a quien descubriría; sería sólo un producto de la mente humana. Para
conocer verdaderamente la “naturaleza” de Di-s, tendría que ser como Di-s.
A
un niño que Ilegaría a a ser un gran rabino le preguntaron una vez: “¿Dónde
está Di-s?”. Y el niño respondió con inocencia: “Donde Lo dejes
entrar”.
Para
empezar a comprender a Di-s, entonces, debemos aprender a ir más allá de
nuestra propia mente, nuestro propio yo, nuestros propios instrumentos de
percepción. Sólo entonces aparecerá Di-s. Buscar a Di-s con nuestros ojos,
con nuestro intelecto, con nuestra lógica, sería como tratar de capturar la
luz del sol en nuestras manos. Di-s no es definible.
El
hecho es, entonces, que no podemos encontrar a Di-s. Debemos permitir que Di-s
nos encuentre a nosotros quitando todo obstáculo en nuestras vidas que Le
impida entrar: el egocentrismo, la deshonestidad, la ignorancia, o nuestro mismo
temor de reconocer algo separado y más grande que nosotros.
Un
filósofo discutía con un venerado rabino sobre la existencia de Di-s. El filósofo
sentía que aunque había algunos argumentos persuasivos para probar la
existencia de Di-s, había muchos igualmente persuasivos para negar Su
existencia. Al cabo de un tiempo, el filósofo perdió la paciencia: “Usted es
un hombre sabio”, le dijo al rabino. “¿Por qué no lo conmueven los
argumentos que niegan la existencia de Di-s?”
El
rabino sonrió: “Lo envidio”, le dijo al filósofo. “Porque usted está
tan absorto en sopesar la existencia de Di-s, siempre está hablando de El,
mientras que yo me paso la mayor parte de mi tiempo pensando en mi mismo” con
lo cual se separaron.
El
filósofo se sintió halagado por las palabras del rabino, aunque preocupado
porque su pregunta no hubiera sido respondida. Con el paso del tiempo, y su
avance en edad, terminaron haciéndosele claras las implicaciones de las
palabras del rabino. “El rabino en realidad me insultó”, se dijo. “El
motivo por el que yo paso todo mi tiempo sopesando la existencia de Di-s es que
estoy seguro de que yo existo, así que la única pregunta que me queda es saber
si Di-s también existe. Para el rabino, la existencia: de Di-s es un hecho
dado, asi que la pregunta eterna es si él existe, y si la respuesta es
afirmativa, entonces ¿por qué?”
Entendiendo
a Di-s como la esencia de la realidad absoluta, llegamos a una conclusión
asombrosa: “No hay nada más aparte de El”.
6-
O, más simple aun: “No hay nada más”.
7-
Desde la perspectiva de una realidad absoluta, no hay realmente nada más. Esta
es la ley cardinal de la existencia: si ponemos un objeto de cien metros cúbicos
dentro de un espacio de cien metros cúbicos, ningún otro objeto puede
compartir ese espacio. Del mismo modo, si tenemos un objeto de tamaño infinito,
ningún otro objeto puede ocupar ningún espacio, en ningún momento.
Esto es lo que pasa con Di-s. La realidad absoluta de Di-s, si bien se extiende más allá de las fronteras conceptuales de la “existencia”, también llena la extensión completa de existencia tal como la conocemos. Lo que no deja espacio posible para ninguna otra existencia o realidad que podamos identificar: los objetos de nuestro universo físico, las verdades metafisicas que contemplamos, nuestras personas mismas. ¿Deberíamos concluir entonces que ninguna de estas cosas existe? No, pues Di-s nos ha dicho que existen. Pero no existen en su propia realidad; existen sólo como una extensión de la energía divina, una parte creada de una realidad absoluta y Divina, una realidad muy diferente a aquella que sólo nuestra mente puede percibir y todos nuestros instrumentos pueden experimentar. Para comprender y entrar en esta realidad absoluta debemos aprender a suspender nuestras rígidas percepciones humanas y permitirnos desarrollar nuevos modos de ver, pensar y creer. Y para hacerlo, antes debemos detenernos reverentes ante Di-s.
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El
Sol puede brillar en un Día De Lluvia
Jabad Magazine
por Chana Sharfstein
El
pasado 3 de Tamúz se conmemoró el 6º aniversario de la desaparición física
del Rebe.
Las
gotas de Iluvia, golpeando rítmicamente contra mi ventana, producían un canto
monótono. ¡Quédate en la cama, no te levantes! una y otra vez.
Con
renuencia saqué mi brazo de debajo de mi frazada protectora, para echar una
mirada al reloj despertador. Los verdes y luminosos números se veían extraños
y misteriosos en la oscuridad de una temprana mañana de invierno. Treinta y
cinco preciosos minutos antes de que la estridente alarma rompa la quietud de la
noche, declarando el comienzo de un nuevo día. Me doy vuelta, acomodo mi
cuerpo, y dejo volar mis pensamientos.
Hoy
es un día para limpiar placares, y ordenar estantes y armarios, tareas que se
dejan especialmente “para un día de Iluvia”. Hay cartas para escribir,
libros para leer, botones que deben ser cosidos, y muchas cosas más que son
especiales para una jornada en que nos quedamos en casa.
Amo
estos días en que puedo permanecer en mi hogar, aunque a veces la necesidad me
obliga a salir.
Puedo
visualizar la monotonía de los cielos grises, la humedad de las calles, el frío
y la incomodidad de un día de Iluvia. Sé perfectamente qué calles serán difíciles
de cruzar, debido a los enormes charcos de agua que se forman. Puedo sentir la
humedad que penetra en mis zapatos, y confecciono una nota mentalmente que me
recuerde de calzar botas. Veo el agua salpicar mi ropa cuando los autos pasan
velozmente por la acera. Y de pronto, en medio de todo esto, irrumpe el recuerdo
de un día de lluvia de hace muchos años, que provoca en mi una amplia sonrisa.
Sucedió
hace treinta años, yo era recién casada, y tenía mis hijos muy pequeños.
En
esos tiempos el barrio de Crown Heights era distinto. Nosotros vivíamos en
President St. y Rogers Av. en una cuadra habitada por muchas familias de
Lubavitch. Muchos de nuestros vecinos pertenecían a importantes familias jasídicas
y me consideraba afortunada de la locación de nuestro apartamento.
En
ese entonces el Rebe vivia en un edificio ubicado en President St. y New York
Av. Todos sentiamos sana envidia por nuestros amigos que vivían allí. Mis jóvenes
amigas contaban historias sobre cómo habían encontrado al Rebe en la entrada,
o cuando el mismo les sostenía la puerta.
Acostumbrábamos
a pasear a nuestros bebitos en sus coches por esa cuadra, para tener la
oportunidad de encontrarlo y mostrarle a nuestros niños.
En
esa época mi esposo trabajaba de Shojet (matarife ritual). No tenía una agenda
sencilla, especialmente para una joven pareja. Además nuestra familia residía
en Boston, y no contaba con su ayuda.
Los
pollos se carneaban cada día, y los carniceros podían retirarlos
inmediatamente. Mi esposo trabajaba a partir de las diez de la noche y regresaba
a las 7 de la mañana. Cuando los niños se levantaban hambrientos y húmedos,
él Ilegaba a casa a dormir. Sin embargo había una ventaja en todo esto, en los
días en que me veía obligada a salir podía contar con la colaboración de mi
esposo como “baby sitter durmiente”. Y de esta forma en los días de frío o
lluvia esto era fantástico.
Recuerdo
claramente ese día. Llovía muchísimo. Jamás hubiera salido, sino hubiera
sido porque era el día de vencimiento de algunas boletas que debía abonar en
el banco. Me vestí para la ocasión con mi piloto, calcé mis altas botas, y
llevé mi paraguas. También me puse un sombrero de lluvia y un abrigado
echarpe. lba caminando por Eastern Parkway, las calles que normalmente estaban
colmadas de transeúntes, estaban desiertas. También el tráfico se veía
reducido. La abundante lluvia impedía que la gente saliera a la calle.
Estaba
totalmente absorta en mis pensamientos. Tratando de recordar todos los sitios
donde debía detenerme, para luego volver a mi casa. Ya me sentía congelada y
empapada. El paraguas no podía ofrecerme mucho resguardo debido al fuerte
viento que soplaba, finalmente lo cerré, con frustración.
Y
de pronto, en medio de la desierta vereda, noté la presencia de un par de pies
dentro de un par de zapatos de hombre. La vida era segura y tranquila en esos días,
asi que no sentí temor alguno. Noté que los pies venían a mi encuentro, y que
pronto nos cruzaríamos. Oí entonces un simpático y entusiasta saludo: “A
Gutn Togó (Buen día). Eché una rápida mirada, y seguramente mi rostro mostró
una rápida serie de emociones. Estaba totalmente sorprendida, atónita,
excitada y muda por un instante. No podia creerlo!, delante de mi estaba el
Rebe!. Las variadas expresiones en mi rostro, parecían divertirlo. Me sonrió
ampliamente, movió su cabeza, rozó su sombrero y velozmente siguió su camino
hacia 770 (Central de Jabad Lubavitch).
Yo
quede parada en medio de la tormenta, con mi paraguas desarmado, y una sonrisa
brillando en mi rostro. Ya no sentí el viento, ni la humedad de ese horrible día.
El encuentro había durado sólo un instante, pero el impacto dejó su calidez
en todo mi ser. El gris del día no había desaparecido, pero a mí ya no me
afectaba. Se acababa de convertir en un día extraordinario. Podía sentir el
calor del sol que se escondía detrás de las pesadas nubes. Y en la realidad el
sol siempre está detrás de las nubes.
El
chillido de la alarma interrumpió mi viaje a través de los recuerdos. Me
siento feliz y plena de energía. La lluvia es sólo temporaria, una necesidad
entre los días de sol, con pequeñas dificultades.
La
fuerza de una sonrisa carece de descripción. Contiene un mensaje sin palabras,
dando fuerza, calor, interés por el prójimo, y buenos deseos.
Además
despierta sentimientos similares de bondad. Como está escrito en Mishlei
(Proverbios, 27,19), “Asi como en el agua se refleja el rostro, de la misma
manera responde un corazón a otro”
Una
sonrisa puede otorgar fortaleza y aliento, y no sólo momentáneos, sino de
largo alcance.
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FAMILIA
Un ideal de la Torá
de
Jabad Magazine
“Un
judío hoyó, escribió alguien, es quien tiene nietos judíos”. Las palabras
pican, quizás más que cualesquiera otras en nuestros dolorosos debates sobre
la identidad judía.
Por
supuesto, la definición es sólo metafórica. Innumerables judíos son
incapaces de tener niños; otros han elegido no tenerlos. Muchos se han casado
fuera de la grey mosaica; otros no están casados por elección, o por destino.
Y muchos prefieren ahora, abiertamente, relaciones con miembros de su propio
sexo. Raro es, de hecho, el judío que hoy puede albergar la certeza de tener
nietos judíos.
No
es novedad alguna que los “estilos alternos de vida”, la asimilación, los
desafíos a la autoridad judía tradicional y los cambios demográficos han
desolado en su conjunto a la familia judía. Ahora uno oye el argumento de que
el énfasis judío tradicional en la familia es obsoleto porque excluye de la
vida judía a un número significativo de judíos. Algunas feministas afirman
que el núcleo familiar tradicional es una institución patriarcal y represiva
cuya ideología ha ayudado a excluir a las mujeres de la participación plena en
la vida institucional judía.
Los
homosexuales reclaman la validación de su estilo de vida. Los solteros
frecuentemente se sienten heridos y condescendidos por una comunidad que los ve
como insatisfechos y adultos no plenos mientras sigan sin casarse.
El
otro lado argumenta que la familia es el fundamento de la vida judía y el
garante de la supervivencia judía; que el primer precepto es “sed fructíferos
y multiplicáos”; y que los ataques a la familia judía no emanan de una
profundidad de auténtico compromiso y comprensión judíos sino de una ética
demasiado occidental de autogratificación y narcicismo. Ser judío no es algo a
definirse por cualquier cosa que haga sentir a uno bien y justificado. Los
estilos de vida de los judíos no deberían determinar el estilo judío de vida.
Mi
objetivo aquí no es enfrascarme directamente en la óptica judía acerca de la
homosexualidad (a la que la Torá se opone), en los desafíos del feminismo, o
en los problemas de los solteros en la comunidad judía. Pero estas preguntas
han despertado en mí una pregunta subyacente más profunda: Más allá de todo
el palabrerío usual, ¿por qué es tan importante la familia en el judaísmo?.
Definir
a un judío como alguien que tiene nietos judíos -con toda su ironía- me Ilega
como algo conceptualmente profundo. Define al judío en términos de familia,
pero no de familia inmediata. Valida no solamente la autorreproducción biológica,
sino una continuidad espiritual más allá de lo inmediato y a través del
tiempo. El judío no se define por cuán judío él o ella pueden
“sentirse”, por cuántas mitzvot (preceptos) pueden cumplir, o por cuánto
dinero aportan a las causas de la comunidad, sino por su capacidad de encarnar
(literalmente, en hijos) y transmitir judaismo con tanta vitalidad que esos
hijos escogen seguir siendo judíos y pueden, a su vez, pasar esa chispa a sus
propios hijos.
“Tres
es una jazaká (certeza)”, dice la tradición judía. En otras palabras, sólo
cuando algo se ha repetido tres veces, tiene el elemento de certeza, de
durabilidad; uno puede confiar en su estabilidad. Los nietos son la tercera
generación; confirman el judaismo de la primera. La transmisión requiere una
próxima generación biológica, pero eso no basta; la biología es modelada por
la espiritualidad, el ser es impelido hacia el otro, la ceguera del presente
hacia una visión del futuro.
Esto
no pretende argumentar que la simple supervivencia es todo lo que implica ser
judío. Que sólo de eso se trata. No obstante, Más allá de todas las razones
obvias para nuestro énfasis contemporáneo en la “supervivencia” (la
aniquilación de la población judía durante el Holocausto, las continuas
amenazas a Israel, la declinante tasa de natalidad y el matrimonio mixto), el
judaísmo parece peculiarmente obsesionado con este tema y con la idea de
familia desde el principio. ¿por qué?
Interés
de Nuestro Di-s con la Historia
EI
Libro de Génesis, por ejemplo, es un libro por entero sobre familias, esposas
estériles, rivalidades de hermanos, destrucciones por diluvio y fuego, amenazas
constantes al proceso de transmisión y continuidad. Estos temas se narran en
parte para demistificar a la naturaleza como una fuerza controladora autónoma y
acentuar la idea, entonces revolucionaria, de que un Di-s único ejerce el
control de ambos, naturaleza e historia.
Y
la historia es significativa en el pensamiento judío precisamente porque Di-s
se involucra pasionalmente en ella, y no de un modo estático, sin emociones y
ahistórico como el dios de los griegos. Asi como Di-s, el modelo máximo, Se
involucra intensamente con las reyertas de familias desde Cain y Abel hasta los
conflictos entre la familia de naciones, asi también se involucran hondamente,
de hecho, se definen las heroínas y héroes bíblicos por los problemas de sus
propias familias. Las familias son el gran escenario de la pugna espiritual;
tanto entonces como ahora, son los paradigmas de la conexión íntima y la
ambivalencia intensa. A diferencia de los héroes griegos, los héroes bíblicos
no logran identidad y gloria en el combate solitario lejos de sus familias; sus
problemas son hondamente domésticos.
No
es accidente alguno que la prueba crítica de Avraham fuera precisamente la
ordenanza de sacrificar a su hijo... y no ser tentado en el desierto o tener que
sacrificarse a si mismo. Pues el hijo no era suyo solamente, y la crisis no era
sólo personal; era colectiva. El llamado a Avraham era para que se volviera una
gran nación; no se trataba un pacto privado con una única persona. El
judaismo, a diferencia de otras religiones, no aboga ni promete “salvación"
a los individuos. El pacto no se hizo con Avraham solamente, sino con todos sus
descendientes, la familia que habría de desarrollarse en la nación que Moshé
condujo a Sinai. Y la revelación Divina en Sinai, nuevamente, fue colectiva, a
todo un pueblo, no a individuos.
¿Es
esta obsesión con la familia un resabio de tribalismos primitivos? ¿Es el foco
en la supervivencia un resultado de la mentalidad de desierto y las
tribulaciones del exilio? ¿Y qué tiene todo esto que ver con nuestra necesidad
moderna de individualismo y autodefinición?
La
familia es central en el judaismo, creo, porque es central a las ideas judías
de Di-s, la Creación, el pacto, y la historia. La familia biológica nos
recuerda que nosotros, como el mundo, somos creados; no somos inevitables,
necesariamente autónomos. Somos un efecto del deseo de un otro y, en el mejor
de los casos, el deseo de alguien de dar a otro. Tenemos una historia. La creación
del mundo, también, es un algo a partir de la nada, un acto de fe y esperanza.
Rehusarse
a dar a luz a la generación siguiente es rehusarse a continuar la creación de
Di-s, y por lo tanto también es rehusarse a vivir en la historia, y asi también
es negar el pacto. Porque el pacto es colectivo e histórico. La Torá es una guía
y herencia para un pueblo que habría de viajar no apenas en el espacio a la
Tierra Prometida, sino en el tiempo, a través de las turbulencias de la
historia. La historia, el alboroto físico de este mundo, sus pasiones, sus
tentaciones. “La Torá”, como dice el libro de Deuteronomio en un pasaje
famoso, “no está en el Cielo”.
“Cada
descenso”, dicen los místicos judíos, “es con el objeto de un ascenso”.
El descenso del alma al incoherente mundo físico, las andanzas de la gente a
través del curso de la historia, permiten un gran florecimiento espiritual, y
asi es que el Talmud comparó al pueblo judío con la aceituna: sólo cuando es
prensada, rinde su aceite.
Este
mundo, relaciones humanas diarias, son la escena de la acción Divina, tanto por
Di-s como por Israel. El mundo no es una alegoría; la espiritualidad no está
en alguna otra parte. El judío está abocado a santificar este mundo físico y
tiempo histórico mundano. Es por eso que la memoria es tan importante para los
judíos: es el santificado y vinculado de pasado, presente y futuro. En el
tiempo judío, el pasado recuerda el futuro. La memoria, dijo el Baal Shem Tov,
es el secreto de la redención.
Generación:
Responsabilidad
judía
Y
para decirlo con simplicidad, no hay futuro físico, ninguna historia, sin
reproducción física. La familia es la unidad que crea vida y es el agente más
poderoso para transmitir la memoria colectiva y personal. Es por eso que hay
tanto énfasis puesto en “generación” en la Biblia, por qué enseñar y
aprender son tan altamente valorados: porque son actos de transmisión hacia la
generación siguiente y de recepción y renovación por parte de aquella... del
patrimonio, del don. La amenaza al pacto es que no haya nadie, o está la
persona equivocada, para llevarlo adelante a la historia. Quizás éste sea uno
de los significados del famoso Midrash que cuando Di-s estaba a punto de
entregar la Torá, pidió garantes que la guardarían; no era suficiente que los
judíos mismos prometieran cuidarla. Sólo cuando dijeron “Nuestros hijos serán
nuestros garantes”, Di-s aceptó revelarla.
Tal
como los hijos fueron prendados antes de que tuvieran cualquier elección en la
cuestión, el ser no es una creación aislada, autónoma, totalmente libre, a
pesar de los dogmas de la psicología pop americana. La familia es un pacto.
Pues en la familia, continuamente se nos recuerda, obliga, involucra, apena,
complace y alegra, de y por otros. Estamos en diálogo constante, aun si es
enojado. Cierto, uno puede divorciar un esposo o esposa. Pero por más severa
que la enajenación pueda ser, el nexo biológico de un niño con el padre es
indisoluble. Como Robert Frost dijera una vez: “Hogar es aquel lugar donde,
cuando tienes que ir allí, tienen que dejarte entrar”. De esta manera, las
relaciones familiares son un microcosmos, terreno de entrenamiento,
recordatorio, y promulgación de la tempestuosa e íntima relación del pueblo
judío con Di-s.
Por
qué, después de todo, somos llamados “hijos” de Israel, “hijos de
Di-s”ó? Los profetas, por supuesto, explotan las plenas implicaciones de
estas metáforas: En el libro de Jeremías, Di-s puede airadamente
“divorciar” al pueblo judío como su infiel “esposa” que ha hecho de
ramera, pero luego clama arrebatadamente por su redención: “Regresad, hijos
traviesos”.
La
Integridad de los Valores Tradicionales en el Sexo
Al
sí, especularé con que una de las razones de que la tradición judía se
oponga a la homosexualidad es que no puede haber una próxima generación de ese
tipo de unión; ningún niño biológico; por lo tanto, ninguna historia, ningún
futuro, ningún pacto. Ahora bien, por supuesto, la tradición judía sostiene
que quien enseña Torá al hijo de otro es como si lo hubiera hecho nacer. Y es
un gran valor; pero el judaismo, a diferencia del cristianismo, no rechaza con
la alegoría el mandamiento físico de la Torá y busca salvación en otro
mundo. El santo judío ideal no es un asceta, o uno que, como en otras
religiones, logra pureza con la distancia de la comunidad, o de las demandas de
una familia o el mundo físico. Porque estas pugnas son las pugnas espirituales
Más profundas. Los secretos de la Cabalá debían ser enseñados sólo a
hombres casados. Y la Cabalá misma describe los diversos aspectos del ser místico
interior de Di-s (las configuraciones de las sefirot) en términos de metáforas
de familia: “padre, madre, hijo, hija”.
Así,
la defensa judía tradicional en favor del casamiento, tener hijos y la
heterosexualidad, pienso, no debería verse erróneamente como un patriarcado
represivo, una intolerancia a los estilos de vida, un tribalismo primitivo, o
una ideología anticuada. La tradición judía enseña claramente que un judío
es un judío no importa lo que pase, que todo judío es santo, y parte de la
comunidad judía. De ninguna manera abogo por la exclusión de la sinagoga o la
comunidad judía de aquellos con ópticas alternas. Ni quiero minimizar de
cualquier forma el dolor personal que esta posición pudiera ocasionar a los
homosexuales. Pero el dolor no es un argumento persuasivo para cambiar.
Nuestro
Deber Judío Era y Es Claro
La
familia puede ser, de hecho, una institución represiva, como puede serlo
cualquier relación que se deforma, pero, yo he tratado de argumentar aquí que
el concepto judío de familia es diferente y parte absolutamente integral del
judaismo; no es reducible al arreglo social burgués o “estilo de vida”. Es
hondamente teológico.
Uno
es libre para hacer otras elecciones. Pero cuáles serán los terrenos y valores
sobre los que se hacen estas elecciones? Pues la libertad para hacer elecciones
no debe confundirse con la libertad para redefinir la tradición judía a fin de
ajustarla a la propia imagen de uno... teniendo sólo a uno mismo en mente. El
definitivo terreno de valor en el judaísmo no es el ser autónomo, sino la
personalidad conferida por el hecho de ser y continuar la creación de Di-s y Su
pacto.
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Mujeres
Judías a través de los Siglos
“una
tarde de homenaje a la mujer judía”.
Un
resonante éxito.
Una
Tarde Diferente
Recuerdo
la noche de Rosh Jodesh en que Sarita nos propuso organizar un evento para
mujeres. Nos pareció un gran desafío, pero confiamos en que todo iba a salir
bien, ya que los objetivos eran por demás de positivos:
-
Poder terminar la cocina en Beit Jabad.
-
Hacernos sentir orgullosas de nuestro rol femenino dentro del judaísmo.
-
Resaltar la importancia del cumplimiento de la Mitzvá del encendido de velas de
Shabat y Iom Tov.
Y
dentro de otras tantas cosas pasar una tarde diferente con el sonido de
canciones y bailes.
Creo
que gracias a la colaboración de muchos y al gran esfuerzo de Sara fue MISION
CUMPLIDA, solo nos resta, como mujeres, continuar fieles a Di-s, a nuestra
herencia judía y a nuestro amor por el prójimo.
Susana
GŸnsberg de Fogel
El
16 de julio pasado 200 mujeres de todas las edades se reunieron en un evento muy
especial, a mi parecer. El objetivo principal fue transmitir el sentimiento de
todas aquellas damas de la historia que, antes de la puesta del sol, encendían
sus luces de esperanza. Luces que siempre logran la comunicación directa del
alma con D-os. Luces que representan la imperiosa necesidad de que D-os entre en
nuestros hogares y nos traiga alegría, protección y paz. Un momento propicio
para recordar que no estamos solos y que alguien por encima de nosostros que
escucha, que observa, que espera que esas luces se prendan y se entable la
milagrosa conexión. Luces que dan la bienvenida al día de descanso que el
pueblo judío recibió como herencia siendo esta importantísima misión de las
mujeres, las reinas del hogar.
“Guarda
el sábado para santificarloó dice el 4º mandamiento” pero “más de los
que el pueblo de Israel cuida el shabat, el shabat cuida al pueblo de Israel”.
Ese
fue el mensaje que este acontecimiento me transmitió, tratando de llegar a lo más
profundo del corazón de cada mujer participante. Y si bien lo presenciaron 200
damas, podrían haber sido muchas más. Lo que, a crítica constructiva,
significa que Jabad va a tener que ampliar sus líneas de publicidad para que
este tipo de mensajes de alto contenido espiritual y con profesionalismo en su
organización llegue a todos los hogares judíos de Rosario.
Judith Ode de Leibovich
Por medio de estas líneas puedo contarles de la hermosa tarde que muchas
mujeres judías de nuestra ciudad, compartimos de la mano de la Rabanit Sara
Tawil y sus colaboradoras. Ellas organizaron con mucho esfuerzo y trabajo un té
lleno de cosas ricas elaboradas en la nueva cocina de Beit Jabad. Espectáculos
y relatos conmovedores enriquecieron nuestra neshamá (alma). Recordamos
perfiles de mujeres que fueron ejemplo en nuestra historia.
Gracias
por esta vivencia y espero que con la ayuda de hashém, se repita, dejando así
un hermoso recuerdo. Sin duda estas actividades nos hacen sentir muy bien y nos
ayuda a ayudar, ya que un fantástico proyecto de comedor comunitario está en
camino. Muchas gracias!
Andrea Kotlerevsky
El domingo 16 de Julio a la tarde, más de 200 mujeres llenaron las
instalaciones de la “Asociación Empresaria de Rosario” para el “Primer
Homenaje a la mujer judía” ofrecido por la Rama Femenina de Jabad Rosario. La
presentación de la tarde, “Mujeres Judías a Través de los Siglos”, un
desfile de heroínas de nuestra historia, trajo risas y lágrimas tanto a
mujeres adultas como a adolescentes de diferentes ambientes que vinieron a
celebrar la feminidad judía del pasado, el presente y el futuro.
Un elegante té y música ambiental
dieron la bienvenida a las invitadas, que acudieron al salón para disfrutar del
evento principal del programa.
La Sra. Ester Kaplán, dio inicio al
programa. La Rabanit Ayelet Kaprov conferencista de Concordia habló sobre el
papel de las mujeres judías de hoy.
El evento principal de la tarde, una
producción en vivo titulada “Mujeres Judías a través de los Siglos”, fue
protagonizado por miembros de nuestra comunidad local que representaban las
famosas mujeres judías, cada una cuidadosamente vestida con ropa de la época
que correspondía a su personaje. Desde la bíblica Sara hasta las heroínas de
nuestros días, las grandes mujeres de la historia cobraron vida, acompañadas
por música y efectos luminosos especiales.
Al final del evento dirigió un mensaje
la Rabanit Débora Nacach, y un saludo de despedida la Rabanit Sara Tawil,
organizadora del mismo.
Todas las mujeres que estuvieron
presentes en el “Homenaje a la mujer judía” regresaron a sus hogares
inspiradas con renovadas fuerzas por sus sentimientos acerca del papel de la
mujer judía como pilar y base del hogar, la familia y, en última instancia,
del pueblo judío.