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Hikonu 55

 

 

 

                Editorial

 

               Empapándonos de bendiciones

                Los Misterios de la Providencia

                Bailando por un sueño

                Otras Notas de esta Edición

 

      

      

 

               

 

 

 

 

Editorial                                                       B"H

Shalom Uvrajá

Ha comenzado un nuevo año -5768- con sus bendiciones, después de un 5767 con muchos logros, pero aún con mucho sin hacer, a nivel comunitario. A nivel personal todo judío debe hacer su balance y sacar sus conclusiones para remangarse y poder superarse en todo lo que hace a su judaísmo. Este año es Shemitá, quiere decir el año sabático que las tierras en Israel deben tomarse y esto tiene implicancia práctica en Israel. Para todo judío significa que debemos servir al Todopoderoso con placer, con satisfacción todo el año como lo hacemos cada Shabat una vez a la semana. Hay una gran diferencia si uno carga 10 kg. de piedra o si uno carga 10 kg. de brillantes, pesa lo mismo pero uno lo hace a desgano y el otro con mucho placer. Debemos vivir el judaísmo como una carga de brillantes. Si hilamos más fino en realidad el judaísmo no es carga, sino lo contrario el judaísmo nos carga a nosotros, nos lleva a nosotros por caminos placenteros. Claro deberíamos saber más sobre vivir como judíos. Así que querido hermano, manos a la obra, para que este 5768 sea bendito y exitoso, y principalmente con la llegada del Mashiaj. Las iniciales del año entrante pueden significar TIHIE que sea SHENAT un año de vida, ya que las letras Samej y Jet suman 68 igual que la palabra JAIM, que significa vida.
En lo personal debo agradecer, ante todo, al Todopoderoso por toda su bondad, principalmente por haber podido llevar junto a mi Sra. Sara, a mi hija Jana a la jupá con su esposo Mendy y a todos aquellos que de una manera u otra participaron en nuestra alegría con sus bendiciones.

!!!Shaná Tová Umetuká!!!

Rab. Shlomó Tawil

 

  Empapándonos
          de bendiciones

•  Adaptado de Jabad Magazine Nº 108. Escrito por Lazer Gurkow.

En las Festividades tenemos la imperdible oportunidad de presenciar la Bendición Sacerdotal. Para poder comprenderla profundamente y absorberla en su totalidad, lea este artículo...

EL RITUAL

Si ha ido alguna vez a la sinagoga durante la Bendición Sacerdotal, sabe que es una experiencia celestial. El Cohén se quita sus zapatos y se acerca al podio, y oculta su rostro bajo su Talit (mantón para la Oración). Extiende sus manos hacia la congregación; los dedos separados y las palmas estiradas hacia arriba, espera, en anticipación del sagrado momento. La congregación gira sus caras o las esconden en sus propios mantones para evitar mirar directamente al Cohén, pues la Presencia Divina descansa sobre el Cohén durante este momento. Estimulado por el jazán, el Cohén entona sobriamente las sagradas palabras de la bendición (Números; 6:24-26): “Que Di-s te bendiga y te cuide. Haga Di-s resplandecer Su semblante sobre ti y te muestre gracia. Que Di-s alce Su semblante hacia ti y te conceda paz”. Cuando la Bendición Sacerdotal concluye, un embelesamiento envuelve a la congregación. De algún modo nos damos cuenta de que hemos sido especialmente benditos por Di-s. Nos sentimos eufóricos, elevados a un plano más alto, casi como si Di-s hubiese descendido de su Trono Celestial, nos hubiese abrazado y alzado. ¿Qué hay en la Bendición Sacerdotal que provoca tal euforia? ¿Por qué tiene ese poder? ¿en qué difiere esta bendición de otras?

DOS FORMAS DE DEMANDA

Mi hijo ama jugar a la pelota en el patio. Me pide a menudo que juegue con él, y yo disfruto cada minuto. ¡Cómo deseo poder conceder su demanda siempre!. Desgraciadamente, mis obligaciones provocan que lo deje de lado debido a los compromisos y el escaso tiempo. Mi hijo sabe cuánto disfruto de su compañía y siente compasión por mi. Hay momentos que realmente sugiere que juguemos por mi bien. En lugar de decir: “¿Puedes jugar conmigo, Papá?,” dice, “¡Cómo te gustaría tomar un descanso, papá, y así podría jugar contigo!”
Cuando lo expresa de esta manera, encuentro casi imposible resistirme.
Aquí está mi pequeño hijo que en lugar de preocuparse por su propia diversión, está ávido de proporcionarme el goce de su compañía. Sólo un pensamiento brota de mi mente en ese momento: Amo a este pequeño niño y nada es más importante para mí que el tiempo que paso con él. Cuando lo expresa de esta manera, todas las otras consideraciones se marchitan y las demás tareas pierden su importancia. En ese momento sólo un pensamiento consume mi mente: mi hijo me ama y yo lo amo.

DOS FORMAS DE PLEGARIA

Tipicamente, nos acercamos a Di-s en la Plegaria para pedir algo. Contemplamos nuestras vidas y necesidades y procedemos a hacer nuestras demandas. Di-s escucha cuidadosamente. Él escucha nuestras palabras pero lee nuestros corazones. “Tienes necesidades que quieres que Yo cumpla,” Di-s medita, “pero tengo deseos que Yo quiero que cumplas. Veamos qué atento estás a Mis deseos. Entonces decidiré cómo atenderé al tuyo”. Un Cohén se acerca a Di-s de forma diferente. Él vierte su corazón en la Tefilá y dice:
Estimado Di-s, sé cuánto amas a Tus hijos y cuánto disfrutas manteniéndolos. Alegremente, puedo ofrecerte una oportunidad. Esto es lo que a Tus hijos les falta y aquí es que puedes comprometerte en Tu pasatiempo favorito de ampararlos. “El Cohén, un descendiente de Aharón, hereda las cualidades espirituales de Aharón. Aharón era famoso por su amoroso carácter. De hecho, el nombre hebreo Aharón es una abreviación de dos palabras hebreas: ahava raba -”gran amor”. Aharón amó a Di-s y amó a sus criaturas. Cuando oraba por los hijos de Israel, se reflejaba en los dos objetos de su amor. Por un lado, pensaba en la gente y sus necesidades. Por otro lado, pensaba en el amor de Di-s por las personas y de cuánto Di-s disfruta dando. Aharón oraba sin picardía, con devoción absoluta y amor. Su entrañable fervor, a su vez, despertaba el amor de Di-s. Di-s escuchaba atentamente y decía: “Tu deseas proveerme y Yo deseo mantenerlos”. El Cohén que hereda esta cualidad de Aharón es dotado de la habilidad de hacer lo mismo.

LAS PALMAS EXTENDIDAS

Esto explica por qué el Cohén extiende sus palmas hacia la congregación en lugar de la postura tradicional para la Oración, mirando hacia Di-s. Con su palma, el Cohén forma un recipiente en el que Di-s coloca una bendición a raudales. Una palma extendida hacia arriba forma un recipiente para que podamos beber. Una palma extendida forma un recipiente a través del que Di-s encauza su bendición. El Cohén en este momento no es un suplicante sino una canalización. El no pide por nuestra causa sino por la causa de Di-s. El no pide para que podamos recoger sino para que Di-s pueda dar. Es pedirle lo que Di-s más ama y produce una respuesta acelerada de Arriba que es imperturbable a cualquier obstáculo.

ENAMORADO

Esto es por qué el Cohén introduce su bendición con las palabras, “para bendecir a Tu Pueblo Israel con amor”. Él habla del amor entre Di-s y los lehudim. También habla del amor entre los judíos, pues cuando los hijos de Di-s están unidos, el recipiente es perfecto y cumple su función apropiadamente. Nuestros Sabios escribieron que el mejor “recipiente” para sostener la bendición es la unidad. Sin unidad, el recipiente se fractura. La palabra hebrea para recipiente es: “kli”, que es la sigla de los tres niveles que comprenden la congregación judía- Cohanim, Levitas e israelitas. Cuando los judíos se aman, los tres componentes del “kli” están unidos y nuestro recipiente es fuerte, permitiéndole al Cohén encauzar la bendición de Di-s con éxito a la comunidad.

 

Los Misterios 
        de la Providencia

•  Extraido de La Enseñanza Semanal

El sonido del Shofar, “tekiot”, 
de Reb Yoel Jaim Weissfinger 
era legendario entre 
los judíos de la 
Ciudad Vieja de Jerusalém.

Todos los años, en Rosh Hashaná, cientos de personas se reunían en su sinagoga para oírlo hacer sonar el shofar. Se sabía que el antiguo cuerno de carnero tenía su historia. 
Cuando Reb Yoel Jaim falleció unos días después de Iom Kipur 5674 (1913) dejó dos hijos, Shimon y Leibel. Pero ¿cuál heredaría el shofar y el honor de hacerlo sonar en el Shul? Finalmente, hallaron una solución: Shimón, el hijo mayor, heredó la pequeña tienda de comestibles de su padre, y Leibel, el hermano más joven que era un estudioso de la Tora, heredó el preciado shofar. 
Varios años después, Shimón vendió la tienda y emigró a América dónde empezó su propio negocio. Este floreció, y Shimón se convirtió en un hombre adinerado. 
Entretanto, se declaró la guerra entre Inglaterra y los Turcos otomanos en la Tierra Santa. Un día Leibel- que era ciudadano inglés- estaba caminando cuando fue capturado por los soldados turcos, encarcelado y deportado a Egipto. La única posesión que llevó fue el Shofar de su padre. 
Poco después, una nave llegó a Tierra Santa con una carga de comida donada por judíos americanos para sus hermanos menos afortunados. Entre los pasajeros se hallaba el Sr. Sam White, uno de los directores del comité de ayuda. Antes de cambiar su nombre, el Sr. White era conocido como Shimón Weissfinger. 
Cuando Sam supo lo que había pasado a su hermano, viajó a Egipto y, con la ayuda de Di-s, pudo localizarlo. Sam le dio una gran suma de dinero que permitió a Leibel volver a casa y mejorar su situación. 
El día que Sam retornaba a América, Leibel, superado por la emoción, le regaló el viejo Shofar de su padre como muestra de su gratitud. Sam estaba muy emocionado, y camino a casa guardó el valioso objeto. De hecho, de la única cosa de la que habló a su llegada, fue acerca del Shofar. Pero cuando fue a mostrarlo a sus amigos y familia, casi se desmayó: ¡no estaba en ninguna parte! El antiguo Shofar había desaparecido. 
Pasaron años, y las circunstancias financieras de los judíos de Jerusalém se deterioraron más. Leibel y su familia emigraron a Polonia. Allí fue contratado como Rabino en un pueblo. 
Pero estalló la Segunda Guerra Mundial. Los alemanes invadieron Polonia. Durante años, Leibel sufrió las torturas del Holocausto, pero milagrosamente sobrevivió. Cuando la Guerra acabó, pasó varios años vagando de un campamento de refugiados a otro, esperando volver a Israel. 
Una víspera de Rosh Hashaná, el grupo de refugiados judíos con quienes estaba- llegó a la casa de un granjero italiano que les permitió quedarse allí en Iom Tov. 
Rosh Hashaná terminó. Leibel y sus amigos estaban a punto de partir cuando el granjero les pidió que se sentaran. “Tengo algo en mi conciencia que ha estado molestándome durante años” les dijo. “Me gustaría quitarlo de mi pecho...” 
“Hace muchos años, yo era marinero en una nave que viajó de Palestina a América. Uno de los pasajeros era un judío adinerado, que siempre sostenía un paquete consigo, como si guardara un gran tesoro. Cuando la nave llegó a América se produjo un tumulto, y aproveché la oportunidad para robarlo. Pero me sentí muy defraudado cuando lo abrí, porque todo lo que contenía era algo muy extraño...” El granjero sacó un Shofar muy antiguo de su caja. 
“Sé que esto es algún objeto judío, y durante años he estado esperando encontrarme a algún judío para poder devolverlo. Por favor tómenlo”.
Nadie notó que Leibel Weissfinger había palidecido. ¡De hecho, era el Shofar de su padre! 
Cuando se pudo recuperar para hablar, Leibel contó la asombrosa historia del Shofar... 
Leibel volvió a Jerusalém dónde se reunió con su hermano. (Después del Holocausto, Sam vendió su negocio en América y volvió a la Tierra Santa; también regresó al nombre de Shimón Weissfinger.) 
La reunión fue muy emotiva, sobre todo cuando Leibel le mostró el Shofar perdido a su hermano y le dijo cómo había llegado a sus manos. Y ambos se maravillaron por los misteriosos caminos de la Providencia Divina…

 

Bailando
        por un sueño

•  Adaptado de Jabad Magazine Nº 108

En Simjat Torá bailamos con la Torá. Nos aferramos a ella y le demostramos nuestro cariño y devoción, pues sabemos que es la Torá la que nos asegura la continuidad del pueblo de Israel. Y así, en realidad, cada judío es un Sefer Torá viviente…
Henryk era muy pequeño en 1945, cuando la Guerra acabó y los sobrevivientes intentaban rastrear frenéticamente a sus parientes. Había pasado la mayoría de su vida con su niñera que lo escondió de los Nazis por pedido de su padre. A pesar del gran riesgo, la mujer lo hizo pues amaba al niño.
Todos los judíos fueron asesinados, y la niñera de Henryk no pensó que el padre, Joseph Foxman, sobreviviría la destrucción en Auschwitz. Por consiguiente decidió adoptar al chico, bautizándolo en la Iglesia y enviándolo a estudiar catecismo con el sacerdote local.
Era Simjat Torá cuando su padre vino a buscarlo. La niñera acongojada empacó su ropa y su libro de catecismo, enfatizando al padre que el muchacho se había vuelto un buen católico. Joseph Foxman tomó a su hijo de la mano y lo llevó directamente a la Gran Sinagoga de Vilna. En el camino, le dijo a su hijo que era judío y que su nombre era Abraham. Cuando pasaron por la Iglesia el muchacho se persignó reverentemente. Su padre, a pesar de la gran angustia, no dijo nada. Tenía que mostrar a su hijo su Judaísmo, el Judaísmo viviente, y de esta manera recuperaría su esencia.
Entraron en la Gran Sinagoga de Vilna, ahora un remanente del pasado, de la era de una vida judía vibrante. Allí encontraron a algunos sobrevivientes judíos de Auschwitz que habían llegado a Vilna y trataban de reconstruir sus vidas y su espíritu judío. En medio de la severa
realidad de su sufrimiento y las pérdidas terribles, estaban cantando y bailando con alegría, celebrando Simjat Torá.
Abraham miraba con sus ojos muy abiertos a su alrededor y tomó un Sidur andrajoso con un toque de afecto. Algo de muy adentro respondió a la atmósfera y él estaba contento de estar allí con su padre. Sin embargo, se negó a unirse a la danza. Un hombre judío que lleva un uniforme del Ejército soviético no podía apartar la vista del muchacho y se acercó a Joseph.
-”¿Este niño es... judío?” Preguntó, con un toque de temor en su voz.
El padre contestó que el muchacho era judío y se lo presentó. El soldado miró fijamente a Henryk-Abraham, y luchó para detener las lágrimas. “Durante estos cuatro años terribles, he viajado miles de millas, y este es el primer niño judío vivo que veo en todo este tiempo “¿Te gustaría bailar conmigo sobre mis hombros?” Le preguntó al muchacho que lo miraba fascinado.
El padre le dio permiso, y el soldado alzó al niño en sus hombros. Con lágrimas rodando por sus mejillas y con su corazón lleno de alegría, el soldado se unió en la danza.
“¡¡¡Este es mi Sefer Torá!!!” lloró con emoción.
Abe Foxman, el director nacional de la “Liga de Anti-difamación” -el Abraham de nuestra historia- recuerda esto como su primer sentimiento consciente de una conexión con el judaísmo y de ser un judío.

Otras Notas de Esta Edición

 

Extraído de la Enseñanza Semanal
Por Aaron Moss

¿EL OPONERSE AL MATRIMONIO MIXTO ES UNA ACTITUD RACISTA?


PREGUNTA: 
Le estaba explicando a un colega de trabajo no judío, que sólo salgo con hombres judíos, pues no me casaría con alguien que no lo es. Él me acusó de racista. Me tomó desprevenida y no supe qué contestar. ¿Cómo respondería usted a esta situación? 

RESPUESTA: 
Si el insistir que usted saldría sólo con hombres judíos la convierte en racista, ¿el insistir que usted sólo saldrá con hombres la hace sexista? Ciertamente, usted está diferenciando. ¿Pero esta discriminación es mala? 
Usted no está hablando acerca de con qué tipo de persona quiere trabajar, o al lado de quién preferiría sentarse en un tren. Usted está hablando acerca de con quién quiere casarse. ¿Se espera que no diferencie con quién se casa, de la misma manera que se espera que no diferencie cuando está leyendo una aplicación de trabajo?

Hay muchísimas mujeres maravillosas en el mundo, pero ellas no pueden engendrar los hijos que usted desea tener, porque son mujeres. Y hay muchísimos hombres no-judíos maravillosos a su alrededor, pero ellos no pueden darle una familia judía. Usted quiere una familia por eso busca a un hombre; usted quiere una familia judía, por eso busca un hombre judío. No hay nada de ofensivo en eso. 

Y no hay ningún problema racial aquí. El judaísmo no es una raza, ni una religión. Es una identidad del alma. El hombre con el que se case puede ser un judío europeo o un judío Oriental, un judío negro o un judío blanco. Puede ser judío por nacimiento o judío por opción. Pero si usted quiere una familia judía, él tiene que ser un él, y tiene que ser hebreo.

 

Reacción
    en Cadena

•  Extraído de la Enseñanza Semanal 

El Jafetz Jaim (Rabí Israel Meir HaCohén, 1838-1933) siempre acudía cuando otro rabino pedía su ayuda por temas comunitarios en otra ciudad de Polonia. La participación del renombrado Jafetz Jaim aseguraba considerablemente el éxito de la misión, debido a la alta estima que le tenían sus correligionarios. 
En el curso de uno de sus viajes por esa causa, los dos rabinos se detuvieron en una posada del camino para compartir una comida. El establecimiento era dirigido por una mujer judía muy respetada por sus altas normas de cashrut. Los rabinos se sentaron a una mesa especial. 
Después que terminaron, la propietaria vino a su mesa para inquirir sí habían disfrutado de la comida. 
El Jafetz Jaim sonrió educadamente y contestó: ¡Estaba todo muy sabroso. Gracias! 
El otro rabino contestó: “La comida fue muy buena, gracias. Sólo que la sopa podría haber tenido un poco más de sal”. 
Cuando la dueña dejó la mesa, angustiado, el Jafetz Jaim dijo: 
“¡Increíble! ¡Toda mi vida he evitado hablar o escuchar lashón hará (calumnia sobre otro iehudí), y aquí estoy, en un viaje para realizar una mitzvá, expuesto a una situación de tener que oír que usted habla lashón hará! Me arrepiento profundamente de participar de esta misión. ¡Si fuera una verdadera mitzvá, esta terrible situación nunca habría sucedido!” 
El otro rabino se perturbó por la reacción del Jafetz Jaim. A él le pareció un comentario absolutamente inocente. “¿Qué tan grave fue mi comentario?” 
El Jafetz Jaim explicó: “¡Usted no entiende el poder que las palabras poseen! Es una reacción en cadena: Estoy seguro que la mujer no cocina sola; ella emplea probablemente a alguna persona pobre para hacerlo, quizás una viuda que depende de este trabajo para vivir. 
Debido a su comentario irreflexivo, la empleada será reprimida por no agregar bastante sal a la comida. Ella intentará defenderse y contestará que puso bastante sal, que será una mentira. Entonces la dueña la acusará de mentir, pues creerá en su palabra más que en la de la cocinera. Este intercambio llevará a una discusión y la dueña, en su enojo, despedirá a la cocinera pobre que no tendrá ningún ingreso para mantener a su familia. 
“Piense cuántos pecados se han causado por el comentario: Usted habló lashón hará y causó que otros lo oyeran; causó que la dueña de la posada repitiera lashón hará; la cocinera fue incitada a mentir; la dueña causó dolor a una persona pobre; su comentario causó una discusión. ¡Todos éstas son violaciones de la Torá!” 
El rabino, que había escuchado la explicación del Jafetz Jaim, contestó respetuosamente: “Reb Israel Meir, no puedo creer que mis palabras puedan crear todo ese daño. No es realista”.
El Jafetz Jaim se puso de pie, agitado, y dijo: “¡Si no me cree, sígame a la cocina y verá lo que ha pasado!” 
Los dos rabinos entraron discretamente a la cocina. La propietaria gritaba a una mujer mayor; la mujer estaba allí llorando. El rabino asustado corrió a la cocinera y le pidió perdón por todo el dolor sufrido. Se volvió a la dueña de la posada y le pidió que olvidase el comentario.
La propietaria que era una persona amable por naturaleza nunca había pensado despedir a su empleada. Explicó que había querido mostrar a la cocinera su responsabilidad y tener más cuidado en el futuro. 
El rabino se volvió al Jafetz Jaim con mirada comprensiva. Había adquirido un profundo respeto por el imponente poder de palabras.

 

 

 

La antigüedad del mundo

de “Hablarás de Torá. Edit. Bnei Sholem.

 

El mundo secular continuamente discute nuestra creencia de que el mundo sólo tiene menos de seis mil años de antigüedad. Sus argumentos están apoyados por los muchos fósiles que han sido encontrados, fechados de acuerdo a sus cálculo científicos, millones de años atrás.
¿Cómo puede reconciliarse nuestra creencia de que el mundo tiene menos de 6000 años de antigüedad y sus hallazgos?
Seguramente, la Torá dada por Di-s, no desarrollada por la mente humana, es más exacta. Los seres humanos pueden errar, usando medios de medición y comprensión que sólo son humanos. Aun si aceptamos la opinión del mundo secular, hay muchas explicaciones que podemos ofrecer para eliminar la aparente contradicción de la Torá.
De acuerdo con la Guemará (Julín 60 a), Hashem creó el mundo en un estado ya desarrollado. Los árboles estaban completamente crecidos y ya cargados de frutos. Del mismo modo, Adam no fue creado como un bebé recién nacido, sino como un hombre completamente crecido. Así, de acuerdo a nuestras mediciones, si halláramos los restos de Adam, sería “correcto” proclamar que son más antiguos que la edad real del mundo.
Del mismo modo, es posible que durante la creación, Hashem haya creado piedras que tengan las características de las de millones de años, y por lo tanto, los cálculos científicos son “correctos”. Esto no quiere decir, sin embargo, que el mundo fue creado millones de años atrás, sino que las piedras tienen huellas de los años desde la creación, más su “edad” en la creación.

 

 

 

El Significado de Comer Manzana en Rosh Hashaná

de “Hablarás de Torá. Edit. Bnei Sholem.

 

Cuando cualquier manzana es cortada a la mitad horizontalmente uno ve cinco surcos con carozos rodeados por diez puntos. Usando el alef - bet como números, la hei es cinco y la iud diez.
Por lo tanto los cinco surcos y los diez puntos son una alusión a “iud-hei” -la primera mitad del Santo Nombre de cuatro letras -que está asociado con Su trono real (ver Exodo 17:16).
También los zemirot de Shabat (Atkinu Seudata y Azamer Bishvajin) mencionan a “Jakal Tapujin Kadishin” -”el campo de Manzanas Sagradas” -que se refiere al Reinado de Hashem.
Así, comer una manzana es particularmente apropiado en Rosh Hashaná, el día de la coronación de Hashem como Rey del mundo.

 

 

 

 

Adaptado del libro "la luz de las letras hebreas” de Editorial Bnei Sholem, en este número vemos...

La letra TET 

Diseño
Tet es la novena letra del alef-bet.
El diseño de la letra se asemeja a un pote o recipiente con el borde invertido que representa el bien escondido o hacia dentro. Según otra interpretación representa un hombre inclinando su cabeza a Di-s en actitud de rezo y gratitud. ¿Cómo se relacionan las dos interpretaciones?
En nuestra publicación anterior (Hikonu 54) explicamos a la letra jet como representación de la idea de matrimonio. Luego de la unión entre el hombre y la mujer, se produce, Di-s mediante, la concepción. La Tet representa ese bien oculto de dentro del útero (el recipiente) de la madre. Este bien oculto se hace realidad a través de los ruegos a Di-s, para que conceda una criatura sana.

Guematria
El valor numérico de la tet es nueve. Esto se corresponde con los nueve meses de embarazo. Además el número nueve es un número “verdadero”. La verdad (emet) se escribe alef primera letra del alef-bet; mem, letra del medio y la tav, última letra. La enseñanza es que algo que es verdadero, lo debe ser al principio, en el medio y al final.
Lo que hace al nueve un número “verdadero” es el hecho de que al multiplicar cualquier número entero por él, la suma de sus dígitos también es nueve: por ejemplo, 9x2= 18 y 1+8=9; 9x3= 27 y 2+7= 9; 9x9= 81 y 81= 9.
Finalmente la guematria de emet es 441: alef= 1, mem= 40, tav= 400 4+4+1= 9. Nueve representa entonces el número de la verdad.
Significado
El significado de la tet es tov, que significa “bueno” o “mejor”. Se cuenta una historia en el Talmud acerca de un gran sabio de Torá, Najum Ish Gamzu, quien decía siempre. “Gam zu letová” (“Esto también es para bien”). Un día, este sabio viajó a Roma para ver al emperador y entregarle, en nombre de la comunidad, un cofre lleno de joyas y piedras preciosas. La noche del viaje durmió en una posada y escondió el cofre en un lugar secreto. Pero mientras dormía, el posadero lo descubrió y cambió el cofre por otro.
A la mañana siguiente, cuando se disponía a partir, Najum Ish Gamzu abrió el cofre y consternado advirtió que los diamantes y rubíes habían desaparecido. En su lugar, había arena. Entonces se dijo asimismo: “Gam zu letová” (“Esto también es para bien”), y siguió el viaje. Al llegar al palacio le dijo al emperador: 
-Emperador, por el gran respeto que le tenemos, hemos traído este regalo. El emperador tomó el cofre y lo abrió. Al ver la arena, pensó que había algo más debajo de ella y la separó con su mano. Extrañado, hurgó sucesivamente a uno y otro lado del cofre, pero lo único que encontró fue arena. Entonces le dijo: -Por haberte burlado de mí, te haré asesinar- La reacción de Najum Ish Gamzu fue, por supuesto, “Gam zu letová”. Inmediatamente entró uno de los consejeros del soberano (el Talmud dice que fue el profeta Eliahu disfrazado de senador romano). -¡¿Qué está diciendo?!- le dijo al emperador. -¿Cree que los judíos son tan tontos como para darle un simple puñado de arena? Esta arena debe ser la misma arena que Abraham (el Patriarca) usó cuando debió pelear contra los cuatro reyes. Sin ninguna ayuda, Abraham conquisto a los más poderosos reyes de su época. ¿Y sabe cómo lo hizo? Poseía arena mágica, la desparramó por el aire y cayó en forma de cuchillos, lanzas y flechas.
-Es verdad?- preguntó el emperador. -Probemos- En ese entonces, los ejércitos del emperador estaban peleando por conquistar un territorio vecino. Entonces el emperador ordenó a sus soldados llevar el cofre al frente y comenzar a arrojar la arena sobre las líneas enemigas. Y, ¡hete aquí, que lo que llovió sobre ellos fueron armas! En un lapso de dos días el ejército romano logró conquistar la provincia entera. Entonces el emperador, lleno de agradecimiento le dijo: -Najum Ish Gamzu: ya que has hecho esto por mí, te recompensaré con un cofre lleno de oro y plata. Llévalo a tu gente y diles que si llegaran a necesitar algo, vengan a verme y contento los complaceré.
Camino a su casa, Najum Ish Gamzu hizo una parada en la misma posada. El dueño le preguntó: -¿Qué regalo le has hecho al emperador para ser retribuido con tales honores?- A lo cual él replicó: -Bueno, tenía este cofre lleno de arena, se lo di al emperador y esta arena mágica, al ser arrojada a sus enemigos, se transformó en flechas y lanzas
-Al oír esto el posadero exclamó para sí fascinado: -Esa es la arena de mi patio trasero.
¿Entonces qué hizo? Llenó totalmente un carro con arena y lo llevó al palacio. Se presentó ante el emperador y le dijo: -¿Recuerda la arena que le trajo Najun Ish Gamzu la semana pasada?. Pues aquí le traigo la misma- El emperador estaba lleno de alegría y envió inmediatamente el carro a las tropas. Cuando se vio que la “arena mágica” había resultado un engaño, el emperador enfurecido, ordenó la ejecución del mentiroso posadero.
Hay otra historia famosa en el Talmud, que tiene de protagonista a Rabí Akiva, quien era alumno de Najum Ish Gamzu y solía decir: “Kal deavid Rajamana letav avid” (“Todo lo que hace Dios, debe ser para bien”). Se cuenta cómo Rabí Akiva viajaba con una vela, un gallo y un burro: la vela para poder estudiar Torá a la noche, el gallo como reloj despertador para despertarlo para estudiar Torá y, finalmente el burro para transportar sus enseres. Cierta vez paro en una ciudad y buscó alojamiento en una posada pero no encontró habitación disponible. Entonces fue de casa en casa, mas nadie le abría la puerta. ¿Qué hizo entonces? Caminó hasta el bosque cercano y se dispuso a acampar. De repente se levantó un fuerte viento y extinguió la vela. Momentos más tarde, un feroz león emergió de atrás de la carpa y mató al burro. ¿Qué quedaba? El gallo. Pero vino un gato hambriento y se lo devoró. Rabí Akiva estaba paralizado. Sin embargo, ¿cuáles fueron sus palabras? “Todo lo que hace Di-s, debe ser para bien”.
A la mañana siguiente, Rabí Akiva se enteró de que una banda de ladrones había atacado la ciudad durante la noche, matado cruelmente a sus habitantes y robado su dinero, escapando finalmente al bosque. Si hubieran visto la vela o escuchado al gallo y al burro, Rabí Akiva hubiera corrido la misma suerte que la gente del pueblo. Di-s había salvado su vida al extinguir su vela y al hacer desaparecer sus animales.
Ahora bien, encontramos gran diferencia entre la terminología de Najum Ish Gamzu y la de Rabí Akiva. Najun Ish Gamzu dijo: “Gum zu letová”: aún cuando algo parece negativo, es de por sí bueno. El cofre con la arena por sí mismo era bueno, a pesar de la pérdida de las valiosas joyas. Esta era su filosofía, su norma de vida. Para él, no se trataba de comprobar a posteriori que la arena había sido provechosa, su valor era instantáneo e intrínseco.
En cambio, en la historia de Rabí Akiva, la pérdida del burro y el gallo no había sido, según él, algo bueno en sí mismo; pero significó una pequeña pérdida frente a una mucho mayor. Rabí Akiva recién comprobaría lo positivo de ella al día siguiente, pero en lo inmediato lo consideró como algo negativo.
Extraemos de lo anterior una lección para la vida diaria. Cuando realizamos un viaje, la goma del coche podría, por ejemplo, repentinamente reventar. Entonces decimos:
“‘¡Oy vei!’, adiós a nuestros planes. Nos llevará horas cambiarla y tendremos que pasar la noche en un hotel en lugar de hacer el viaje en un día”. Pero también podríamos decir: “Quizás Di-s nos está librando de algo peor, que hubiera sucedido si continuábamos el viaje tal cual lo habíamos planeado”.
Pero la emet “la verdad” es que haber parado a la vera del camino con un neumático reventado es en sí mismo, algo positivo. Incluso hechos que no son fácilmente percibidos como positivos lo son, puesto que todo proviene de Di-s y Di-s es todo bueno.

Esta es la lección de la tet.