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Hikonu 48

 

 

 

                Editorial

 

               Encontrándome a mi mismo

                Paso x Paso

                Mi equipaje festivo

                Otras Notas de esta Edición

 

      

      

 

               

 

 

 

 

Editorial                                                       B"H

Shalom Uvrajá

Después del tsunami ocurrido en los últimos días del año 2004, se comentó en los medios de comunicación que el eje del globo terráqueo se había corrido. 
En realidad no estoy seguro de este hecho y tampoco sé si este movimiento ha 
causado cambios en la vida cotidiana de los seres humanos. Sin embargo, la idea de un eje que cambia de lugar me llevó a esta reflexión. Nuestras vidas también tienen un eje, y un universo de situaciones que van desde lo personal hasta lo 
social, desde lo trivial hasta lo espiritual, que giran alrededor de ese eje. 
La pregunta que debemos hacernos como judíos en el mes de Elul, en los “últimos días de nuestro año” es: “¿Cuál es mi eje?” Según cuál sea mi eje, será lo que 
girará a su alrededor y los acontecimientos de mi vida se verán afectados por esta elección. Si el eje, es Di-s, el Todopoderoso Creador del universo y la misión que nos ha encomendado, entonces la familia, el Beit Hakneset, la salud mental y 
espiritual y el estudio de la Torá girarán a su alrededor. El trabajo, la carrera profesional y los demás asuntos materiales serán accesorios del eje. Si se cambia ese eje por el trabajo, por ejemplo, las cosas cambiarán totalmente. El mes de Elul, es el mes del balance y de la toma de decisiones. Es nuestra responsabilidad hacer el balance para tener asegurado un año bueno y dulce.

Ketivá vajatimá tová Leshaná tová umetuká

Rab. Shlomó Tawil

  Encontrándome a mi mismo

 Adaptación de: Un judío argentino  de “Jabad Magazine Nº 100”.

La tristeza, el miedo, la melancolía, la angustia, el odio, la furia, la envidia; la vanidad, la burla, el alarde, la banalidad, son sentimientos, emociones, pensamientos que no siguen siempre una correlación objetiva con la realidad, son más bien pensamientos distorsionados, maquinaciones subjetivas que, asociadas a frustraciones de la más variada gama, traemos con nosotros en el tiempo y se instalan en nuestras mentes con egocentrismo cuando menos lo esperamos.

Todas estas maquinaciones, mentiras y engaños se deben a que no realizamos el ejercicio diario de refinar nuestra alma animal, a través de la conexión con lo sagrado para de esta manera someterla y que nos sirva, produciendo bienestar para todos.

Esto se logra con el pensamiento, la palabra y la acción, estas tres deben funcionar en armonía sin dejarse llevar por los impulsos, las emociones negativas, y las obsesiones que siempre van a estar presentes, porque son parte de nosotros y aparecen sin previo aviso para confundirnos; nosotros tenemos la capacidad de decidir que dejo entrar y que no dejo entrar.

Cambiar la actitud frente a la vida, a uno mismo y a los demás puede ser una exigencia muy frustrante, porque toda la vida convivimos con una coraza muy egocéntrica y vanidosa llamada “yo quiero”, “yo debo”, “yo puedo”. Por lo tanto hay que refinar; espiritualizar, hay que llenarse con la presencia de Di-s quién nos va a retribuir todo lo bueno que hagamos. Hay que olvidarse de las emociones negativas, porque yo tengo la llave y no las dejo entrar.

Después de muchos años de estar alejado de Di-s, en oportunidad de las festividades de Rosh Hashaná y Yom Kipur, un sentimiento raro, distinto que jamás había sentido, se apoderó de mí, lloré mucho, era un llanto desconocido, que me asustaba. Pero luego un sentimiento de remordimiento y arrepentimiento se apoderó de mi cuerpo y de mi alma y lloré mas fuerte aún, entonces me di cuenta que estaba en un templo en Yom Kipur y que ese sonido desconocido era el Shofar que salía de mis entrañas pidiendo perdón benevolencia y misericordia a Di-s. Esto lo descubrí luego de investigar que había sucedido conmigo en esa época. Hoy miro al cielo y a las personas y veo algo más, es difícil de explicar porque es todo nuevo, pero veo más claro la cara de lo malo y de lo bueno, veo luz, veo la fuerza creadora que está y doy gracias por permitirme seguir viviendo y aprendiendo a refinarme y a convertirme en mejor persona.

Lucho día a día con mi alma animal, lucho con mis malos hábitos, lucho con las conductas destructivas del niño; el adolescente y el adulto que llevo dentro, pero doy gracias a Di-s por abrirme las puertas para seguir intentándolo.

Los rabinos son los guías; en ellos depositamos toda nuestra perplejidad y confusión, el rabino siempre me recibió, me gustó que todas las veces me ayudó sin hacerme sentir que estaba dependiendo de él, las puertas siempre estaban abiertas para irme y para volver cuando quisiese y así fue, seguí volviendo. De todas maneras hubiera preferido que un rabino se hubiese acercado a mi mucho tiempo atrás, eso me hubiese evitado muchos males y sufrimientos.

El contacto personal es el único que vale cuando de llegar a tiempo se trata.

Si mi experiencia sirve de algo, quiero decirles que no hay que guardarse nada, por muchos años, pensé por necio que podía esconderme de Di-s, mi necedad era tan grande que ni siquiera pensaba que Di-s perdonaba nuestros pecados cuando nosotros nos acercamos a Él. Hoy doy gracias por su infinita misericordia y benevolencia, y cuando me viene un sentimiento de tristeza, respiro profundamente y la aparto lejos de mí. Hay que eliminar el parloteo, las charlas banales, Dí-s quiere que vivamos en paz y nos dice que con alegría sigamos adelante y no nos apartemos; Él nos va a acompañar en este camino de búsqueda y retorno a las fuentes.

Esta es mi nueva realidad y trato de seguir adelante, ahora tengo kipá, tefilín, mezuzot; preceptos; Torá, alma divina, un solo Di-s y dos mundos, palabras nuevas que me llenan el corazón.

 

Di-s te esta esperando.

Llámalo Ya!!!

Paso x Paso

•  Extraído de “Jabad Magazine Nº 100”.

Una vez vivió un Rey que mandaba a construir inmensos edificios en la capital. El más alto de todos tenía 1000 pisos.
Cuando la construcción estuvo a punto de ser finalizada, el Rey decretó, que con motivo de la inauguración de tan esplendorosa estructura, ofrecería la mitad de su reinado a quien pudiera subir los 1000 pisos en un solo día.
En todo el reinado, la gente empezó a prepararse para afrontar tan dificil reto, hacía ejercicios, pruebas de resistencia y levantamientos de pesas. Finalmente la torre fue inaugurada y todos ‘los concursantes’ empezaron el recorrido. Algunos sólo alcanzaron a subir tres o cuatro pisos antes de abandonar el intento. otros llegaron hasta el Piso 35, pero todos dejaron de subir convencidos de que aún cuando pudieran subir 5, 10 ó 100 pisos más, no podrían llegar al tope en un solo día.
Sin embargo hubo una excepción: un hombre, que sin ser más fuerte ni más veloz que los demás, en vez de abandonar el intento, decidió dejar sus dudas sobre la posibilidad de llegar hasta el final. “Voy a ver qué tan lejos puedo llegar’, se dijo. Fácilmente pudo pasar los primeros pisos y luego con mayor esfuerzo, en los pisos superiores. “Seguiré hasta que me quede algo de fuerza”. pensó.
Al llegar al Piso 25, le dolían los músculos y estaba bañado en sudor, Descansó por instantes y luego siguió. En el Piso 30 ya estaba prácticamente colgando de la baranda y sus piernas sólo se sostenían por su inmensa voluntad. Cuando llegó al Piso 35, sabía que ya no podía más; sin embargo siguió, con una fuerza que jamás pensaba poseer.
Finalmente en el Piso 70, sus piernas no daban más; aún cuando su voluntad lo impulsaba a continuar, su cuerpo estaba agotado.
Entonces, bamboleándose se acercó a la puerta de la escalera y la abrió.
Frente a sus ojos, vió un ascensor y un letrero que decia “ascensor expreso al piso 1000”.
Esta es la esencia de la “Teshuvá” - conexión con nuestra esencia judía. En cualquier punto en que se agotan nuestros esfuerzos, Di-s nos está esperando. Humanamente resulta imposible subir mil pisos en un solo día; tampoco podemos llegar al máximo del cumplimiento de Torá y Mitzvot, aún si pasáramos toda la vida haciéndolo. Pero nuestra tarea es mantenernos tratando, continuar siempre superándonos, paso a paso, escalón por escalón, creciendo y desarrollándonos como seres humanos, sabiendo que al llegar tan lejos como podamos, ya sea el piso 50 o sólo al 5, Di-s nos conducirá el resto del camino.

 

Mi equipaje festivo

 

•  por Mike Indigin de “Jabad Magazine Nº 100”.

Soy un judío de dos veces al año. Está bien. Soy un judío de tiempo completo, pero dos veces al año voy a la Sinagoga. Cuando era pequeño estaba acostumbrado a ir cada fin de semana. Pero luego, cuando cumplí los 14, le dije a mi papá que quería quedarme en casa para ver los partidos de fútbol. Además, ¿quién necesita de la sinagoga cuando eres el centro del mundo y planificas vivir para siempre? Ahora tengo 35 años y todavía pienso que soy el centro del mundo, pero no estoy convencido de que viviré para siempre. El pelo se me empieza a caer, tengo molestias en el estómago. Necesito un seguro de vida. Por lo tanto voy a la Sinagoga, dos veces al año en Rosh Hashaná y en lom Kipur.
Llego tarde a propósito. Me siento atrás y evito hacer contacto visual con el Rabino. En lom Kipur ayuno hasta que siento hambre (alrededor del mediodía). Generalmente salgo antes de las bendiciones finales, y siempre llevo mi equipaje.
Mi equipaje, ah; lo amo! Lo tengo desde que era niño y nunca he entrado a la Sinagoga sin él. ¿Cuál equipaje? Mis nociones preconcebidas, mis prejuicios y otros filtros mezclados a través de los cuales observo los rezos. Estos prejuicios no sólo alivian la culpa de no ir a la Sinagoga más a menudo, también me hace más fácil ignorar los ruegos y las donaciones.
Cada pieza de equipaje tiene su propio encanto, como por ejemplo:
“Estas leyes fueron escritas hace miles de años y tienen poca relevancia en nuestros días” y luego “La gente se vuelve santa en las festividades, pero el resto del año hacen lo que les place”
otra: -”¿Por qué siempre terminan hablando de dinero?”, y por supuesto, “¿Por qué leen tanto en hebreo?”
He coleccionado tantas maletas a través de los años, que debo de tener un set de 48 piezas. Como los sentimientos de privación que aun tengo desde los años, que de niño, asistía a la sinagoga. Mientras el resto de los chicos pertenecía a la Liga Menor y comía helados, yo estaba sentado con un caluroso traje de polyester en una casa rodante al sur de Miami, durante tres horas en los rezos matutinos del Sábado. Y porque mi Bar Mitzvá ortodoxo fue un Shabat, no tuve un conjunto musical en mi recepción.
También hubo un factor importante en mi Bar mitzva: Realicé todo el rezo de principio hasta el final, incluyendo la larga porción de la Torá. Fue un día de gran orgullo, pero cuando terminó, sólo quería hacer lo que otros niños de mi edad hacían. Cuando tuve veinte años, fui invitado a un Seder de Pésaj. En determinado momento, el conductor del Seder se dirigió a los asistentes para decirles que los judíos no practicantes eran los peores pecadores de todos, porque ellos tendrían que saber más. Tomé mi culpa y mi rabia de esa experiencia y me creé un baúl enorme, con ruedas. Así que aquí estoy a los 35 años. Tantas maletas, tan poca religión organizada. ¡Qué perfecto! ¡Qué conveniente y qué problemático!
Hace dos meses -con la ayuda de discusiones nocturnas y profundas con mi esposa- llegué a una conclusión: todo ese equipaje realmente no me estaba protegiendo. Sólo me pesaba y me mantenía separado de cualquier experiencia potencial auténtica. Mi conciencia sólo me hacía sentir “correcto”, pero no feliz. Mis razonamientos me empezaron a sonar vacíos. Mis juicios se estaban interponiendo en el camino de algo que mi alma ansiaba hacia más de 20 años: una conexión directa con Di-s. Por primera vez en años, entré a la Sinagoga con nada más que un corazón abierto. Y para mi disfrute, sentí la respuesta inmediata de Di-s y su danza en el espacio abierto que yo había creado para Él. Y de repente recordé otro sentimiento que tuve mientras estaba sentado en aquella calurosa casa rodante con mis padres y mi hermana en aquellos sábados por la mañana: alegría total. Mi esposa y yo volvimos al Sábado siguiente y el Sábado después, Ahora estoy ansioso anticipando mis primeras festividades de adulto, sin equipaje. ¿Y usted, qué traerá a la Sinagoga este año?. 

Otras Notas de Esta Edición

Nos complace presentar a nuestros lectores, 
una adaptación del libro “La luz de las letras hebreas” por el Rabino Aaron L. Raskin 
(Editorial Bnei Sholem - www.bneisholem.com.ar) 
que explica cada una de las letras sagradas 
en su nivel simple y esotérico. 
Si Di-s quiere lo haremos a partir de este número 
en adelante. Comenzamos con las primeras dos.

Alef

El Alter Rebe, Rabi Schneur Zalman de Liadi, quería enseñar a su hijo el alef-bet. Llamó a uno de sus discípulos a su despacho para tratar el tema y le dijo: 
-tú tienes una mitzvá y yo tengo una mitzvá. Tu mitzvá es mantener a tu familia y mi mitzvá es enseñar a mi hijo. Hagamos un intercambio de mitzvot: tú enseñarás a mi hijo y yo te pagaré para que puedas mantener a tu familia- Y diciendo esto pasó a explicar en detalle cómo debía encararse esta enseñanza, -Empezarás por la letra alef. ¿Qué es una alef? El Alter Rebe continuó metódicamente en idish: “A pintele fun oibin, a pintele fun untin, a kav beemtza”. [La alef es] un punto arriba, un punto abajo y una diagonal suspendida en el medio.
Diseño
¿Qué es una alef?
Si fuera simplemente una disposición al azar de trazos ideada para impulsar al lector a pronunciar el sonido “a”, la pregunta no sería pertinente. Cada una de sus partes ha sido diseñada por Hashem para brindarnos una enseñanza. Comparemos esto con un niño que aprende a leer en español por primera vez: nunca aprende por qué la “A” (mayúscula) tiene la forma de una tienda típica de los indios, mientras que la “a” (minúscula) parece una burbuja de jabón adosada a una pared.
Pero en hebreo es diferente. El diseño de una alef se compone, en realidad, de tres letras: la letra iúd o punto arriba; una iúd o punto abajo; y una diagonal vav, o línea suspendida entre ambas.
La iúd de arriba representa a Di-s, Quien está por encima (o más allá) de nuestra comprensión. Comparado con Su verdadera esencia, nuestra comprensión es un mero punto.
La iúd de abajo representa a un id o a los Iehudim, los judíos que habitan aquí en la tierra. La única manera en que logramos comprender la sabiduría de Di-s -en la medida en que el hombre es capaz de hacerlo- es siendo humildes. Cuando nos damos cuenta de que solamente somos un punto o una partícula frente al poder absoluto y omnipotente de Di-s, nos convertimos en receptáculos para recibir Su sabiduría Divina.
La diagonal vav representa la fe del judío, que lo une a Di-s.
Hay otra enseñanza que muestra que la vav que pende de los dos puntos representa la Torá. Siendo la Torá lo que une a un judío con Di-s, la alef representa esta unidad entre la humanidad y Di-s. Esta es la forma o diseño de la alef.
Podemos observar que cada uno de los trazos de la alef (y de cualquier otra letra) tiene un propósito especial y el aprendizaje del alef va más allá del simple dominio de sus sonidos.

Guematria
Cada letra del alef-bet tiene un valor numérico o guematria. La guematria de la alef es uno, representando el carácter único (o la unicidad de) Di-s, como decimos en el famoso rezo: -Oye Israel, Hashem es nuestro Di-s, Hashem es Uno- A un nivel más complejo aún, hemos explicado que la forma de la letra alef encierra tres letras: dos iúd y una vav. La guematria de la iúd es 10, dos iúd son 20. Una vav es 6, entonces las tres letras sumadas totalizan 26. Uno de los grandes nombres de Di-s es el nombre de cuatro letras , el Tetragrama o Nombre Inefable. La guematria de la iúd (=10), la hei (=5), la vav (=6) y la hei (=S) totaliza 26, igual que la iúd-vav-iúd de la alef. Por la conexión existente entre sus respectivas guematriot, la alef representa el Nombre Inefable de Di-s.

Significado
El Rebe de Lubavitch explica que la alef tiene tres significados diferentes, Uno es
aluf, que significa un amo o jefe. El segundo es , ulfana, escuela de aprendizaje o maestro. Y al tercer significado se llega leyendo las letras de la palabra de atrás para adelante , péle “maravilloso”.
Aluf significa “amo”. Esto hace saber al mundo que existe un Creador; que Di-s es el Amo del universo y que hay un Ojo que ve y un Oído que escucha. El universo no emergió por sí mismo; hay una Fuerza omnipotente que creó los cielos ex nihilo, de la nada resultó algo. De este modo Di-s es el Aluf, el Amo del universo. Ulfana significa “escuela” o “maestro”. No solamente proponemos a Di-s como el Creador del universo, sino tambien como el Maestro de toda la humanidad. El rol de maestro de Di-s se revela en Su enseñanza de la Torá al pueblo judío. La Torá, con sus 613 mitzvot o leyes, nos enseña aquello que debemos hacer y lo que no debemos hacer. A través de la sabiduría Divina de Su libro, Di-s se constituye en el mundo como el Maestro por antonomasia.
Finalmente, tenemos el tercer significado de alef, péle, “maravilloso”. Péle representa el plano esotérico o místico de la Torá -la Cábala- y las enseñanzas del jasidut. Conocida como las “enseñanzas del Mashiaj”, estos secretos de la Torá abarcan los niveles más altos de conocimiento de la misma.
Cierta vez, el Baal Shem Tov entró al aposento celestial del Mashiaj y le preguntó: -Mashiaj ¿cuándo vendrás?- Y el Mashiaj respondió: -cuando los manantiales contenidos en tus enseñanzas (es decir las enseñanzas del jasidut) se derramen por todo el mundo- Así, solamente cuando el nivel de péle -este nivel de maravilloso pensamiento esotérico- haya impregnado a todo el mundo, el arribo de Mashiaj será inminente.
El Alter Rebe sugiere que la diferencia entre las palabras, (golá / exilio) y,- 
(gueulá / redención), es la presencia de la alef. Si se inserta una alef en la palabra (golá / exilio), exilio adquiere la facultad de transformarse en
(gueulá / redención).
Una vez recibida esa letra, el pueblo judío se encuentra habilitado para pasar del exilio a la redención, Los estados de Di-s como Amo del universo y Maestro se expresan en su mayor esplendor en los días del Mashiaj, cuando Di-s se revela de forma maravillosa. Todo esto se halla incluido en la alef.

Vet
Bét
Diseño
El diseño de la bet, segunda letra del alef-bet, comprende tres líneas: dos horizontales y una vertical. Estas tres líneas representan las direcciones este, sur y oeste. La línea horizontal de arriba simboliza el este, la vertical el sur y la horizontal de abajo el oeste. El diseño de la letra reproduce el curso del sol, que sale en el este y se pone en el oeste. El Midrash afirma que la letra bet se asemeja a la construcción del mundo, lo cual puede ser confirmado geológicamente en la actualidad. En efecto, cuando se observa la tierra, se ve que está conformada por masas al este, oeste y sur. Incluso bajo la capa del hielo del Polo Sur se puede observar el continente antártico. Pero bajo el manto de hielo del Polo Norte, no se halla nada. El norte está “descampado”. Intuitivamente derivamos de la bet que el mundo fue creado incompleto. Nuestro trabajo como seres humanos es, por lo tanto, completar la Creación perfeccionándola. Y hacemos esto a través de nuestras buenas acciones y haciendo del mundo un lugar mejor para ser habitado.
Más aún, el norte representa el mal, como se expresa en Jeremías: “Del norte provendrá el mal que se cernirá sobre todos los habitantes de la tierra”. Esta enunciación de Di-s responde a la visión de Jeremías de una caldera hirviente cuya boca mira al norte, visión que presagiaba la destrucción del primer Templo Sagrado. En efecto, la nación que lo destruyó, Babilonia, atacó desde el norte.

Pero simplemente entender que el norte representa el mal no es suficiente: debemos entrar en acción y vencer este mal. También debemos reconocer que el lado “abierto”, este costado norteño, existe tanto afuera como adentro del individuo. Esta parte interior es lo que llamamos ietzer hará -inclinación al mal- que permanentemente nos engatusa tentándonos a cometer transgresiones. El único antídoto es la lucha constante por el propio perfeccionamiento lo cual a su vez redunda en perfeccionamiento del mundo. Esta enmienda o tikún de si mismo, y por lo tanto del mundo, está expresado en el diseño de la letra bet.

Guematria
La guematria de bet es dos. Dos representa dualidad y pluralidad. Todo en el Universo fue creado de a pares: hombre y mujer, macho y hembra. Esto nos indica que no somos Di-s. Sólo Di-s es Uno, Pero el género humano para crearse y reproducirse requiere de dos. La bet representa también el nivel del intelecto, en contraste con la alef que representa la fe.

Significado
El significado de la letra bet es bait, que en hebreo significa “casa”. ¿Por qué creó Di-s el mundo? El Midrash nos dice que Di-s deseaba una casa. ¿Y qué define a una casa? Una casa es el lugar al cual se retorna luego de terminar con los negocios terrenales. La persona se quita los zapatos, se cambia de ropa y comienza a distenderse. No es necesario salvar las apariencias ni tratar de “venderse” para lograr el beneplácito del otro. Es el lugar donde aflora el verdadero yo. Y Di-s también quiso un espacio donde Él pudiera ser Él mismo y unirse con Su novia, el pueblo judío. Ese fue el objetivo de la Creación.

Esa es la bet de bait, la primera letra de la Torá, el plan detallado de Creación del mundo.

Entendiendo bet como Creación, notamos que la raíz de la palabra Bereshit es rosh, que significa cabeza.
El prefijo es una bet. Las dos últimas letras de la palabra son iúd y tav. En conjunto, las letras bet, iúd y tav forman bait “casa”. Al principio, cuando Di-s creó el mundo, su taavá, (deseo) fue que la cabeza (que es Di-s) morara en la bait, su casa. ¿Y cómo construye uno una morada para Di-s? Habitando la letra bet. Las tres líneas de la bet se interpretan frecuentemente como representaciones de los tres pilares sobre los cuales se asienta el mundo: Torá, plegaria y caridad (incluyendo buenas acciones). Cuando una persona reza, estudia Torá y hace diariamente actos de beneficencia, esa persona construye una casa para Di-s. La palabra taavá tiene la guematria de 412: tav=400, alef=1, vav=6, hei=5. Si uno suma las letras de la palabra bait: bet=2, iúd=10, tav=400, también suman 412.
Las tres líneas de la bet anteriormente mencionadas -los tres pilares que son la Torá, la plegaria y la caridad (y buenas acciones)- remiten también a las tres direcciones originales de su diseño. Puesto que la bet incluye también la orientación abierta, el norte, que presagia el mal, la propia estructura de la letra engloba tensión interna. La falta de un cierre material plantea al mismo tiempo una invitación y un riesgo potencial y señalan la obligación del pueblo judío de completar la creación de Di-s, finalizar Su casa y perfeccionar el mundo. Y hacemos esto cuando traemos santidad al mundo y nos comportamos de acuerdo a la bet, la casa. Cumplimos con nuestras obligaciones a través del estudio de la Torá, la plegaria y los actos de caridad. Solo entonces Di-s morará en Su casa y nosotros seremos recompensados con un mundo de berajá (bendición).